Animales en cuestiones de peaje
"Oiga chamigo, Aguará". Autora: Adela Basch. Música: Miguel Rur. Teatro Palermo, Paraguay. Sábados y domingos, a las 17. Nuestra opinión: Regular
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"Aguará" es el nombre guaraní de una especie de zorro de la zona norteña. Ambientada en la selva misionera, la obra plantea los recursos de los que se vale este personaje, para obtener alimento a costa de otros animalitos. Frente a su cueva, el aguará se lamenta de su hambre, porque no logra cazar nada. Parece también bastante cómodo al respecto, y tonto, cosa extraña en un zorro, porque llega hasta intentar comerse un globo. Luego encuentra un viejo saco militar, con charreteras, y decide ser el "general aguará", y cobrar peaje por el paso por ese sendero, muy transitado por los habitantes de la selva.
Sus intentos, prepotentes y ridículos, no intimidan demasiado al tatú, los loros y la víbora, y hasta el tímido tero se las ingenia para burlarlo. Finalmente, los animales se unen para enfrentarlo, y lo vencen, de modo que el zorro vuelve a su cueva.
Poca acción
Animada en cuanto a los diálogos, que suelen contener ingeniosos juegos de palabras y rimas, la obra plantea ciertas dificultades a los actores en cuanto a la acción. Todo transcurre en ese cruce de caminos donde tiene su cueva el aguará y éste en muchos momentos queda solo, hablando para sí.
Es en esos momentos cuando se empobrece el trabajo, pues el actor-personaje sólo atina a moverse de un punto a otro del escenario, sin una razón argumental que lo justifique. También los diálogos resultan argumentaciones estáticas que no promueven acción ni interior ni externa. Los actores (salvo el aguará, que es el menos convincente) resuelven el problema con una vigorosa gestualidad y coloridos vestuarios.
Hay una contradicción entre la gran simplicidad del argumento que no desarrolla líneas paralelas ni semitonos de relación entre los personajes, y el lenguaje. Porque podría resolverse como un espectáculo para los más pequeños con diálogos más simples y más humor en la faz agresiva de la historia.
Para los más grandes, que pueden entender mejor los diálogos, y no se asustan con los zapateos y gritos del aguará, la historia es demasiado simple y facilista. De todos modos, se trata de una historia y como tal interesa al público que quiere llegar a su final. El tema no es frecuente en el teatro para chicos, y esto significa una actitud respetuosa hacia la platea infantil. También es valiosa en lo que se refiere a música y ambientación. Tal vez sería útil que un pequeño volante acompañara el programa con información sobre los animalitos retratados. Hay algunos chicos que salen preguntando: "¿Qué es un aguará?"




