Arano y Graves, una dupla que vuelve a abordar el teatro social y político

Gabriel Graves y Marcos Arano, un equipo artístico que está dando que hablar
Gabriel Graves y Marcos Arano, un equipo artístico que está dando que hablar Fuente: LA NACION
Luego de sus elogiadas obras Tierra partida y Vientre, esta dupla de autores aborda el género gauchesco, con Absurdo criollo, para trazar una radiografía histórica y sociológica del país
Leni González
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27 de marzo de 2019  

Cuando todo estaba listo, el imponderable de la historia argentina apareció. La obra se iba a estrenar en febrero en Hasta Trilce, pero a último momento, el arreglo se complicó y hubo que salir a buscar sala a las corridas. El equilibrio, con dedos cruzados, regresó con la confirmación de coordenadas: Absurdo criollo, de Marcos Arano y Gabriel Graves, dará luz al público de El Extranjero, el sábado 13 de abril, con serias intenciones de seguir hasta que el destino otra vez se tuerza.

Autores de Tierra partida y Vientre (en cartel), esta vez se reunieron para un proyecto distinto aunque con la misma marca de fábrica. " Absurdo criollo se enlaza con las anteriores en varios aspectos: la investigación sobre nuestra identidad como latinoamericanos, el vínculo con la tierra, la idea de patria, el cruce campo-ciudad y cuestiones icónicas fundamentales sobre lo que sería nuestra argentinidad. También comparte la presencia de lo político, que en un año electoral resuena, y el humor", dice el director, mate de por medio, en el patio de la nueva sede de Malvado Colibrí, su escuela de actuación, clown y máscaras, en Palermo. Para Graves, docente de teatro y escritor, si bien la obra se ubicaría en la época de la formación de la nación, se trata de un tiempo más literario que real: "Hay cruce entre la época del gaucho y la actualidad porque siempre hubo roscas, traiciones y destinos trágicos donde caemos los argentinos".

Parentesco ideológico e histórico con las producciones precedentes entonces, pero con una gran diferencia creativa. Porque Absurdo criollo no nació del prueba y error de los ensayos, sino en el escritorio de los autores. Es una obra de texto en sentido estricto desarrollada a partir de una imagen fundante inspirada en el ensayista Ezequiel Martínez Estrada. "Eso de que en cualquier patio de cemento puede crecer un brote, una ramita, es decir, barbarie y civilización se entrecruzan, conviven. Por eso pensamos en un ombú surgido en un departamento en plena ciudad, un ombú que será el nexo entre campo y urbe", explica Graves, a su vez bibliotecario y estudioso de la gauchesca y los escritos fundacionales de la literatura nacional, fuente de donde extrajo un manantial de citas: además de Martínez Estrada, Eduardo Gutiérrez, José Hernández, Sarmiento, Mansilla, Guido Spano, Borges, Juan Filloy y, asegura, muchos guiños más para quienes les divierta descubrirlos.

Otra de las referencias es el absurdo, una propuesta que trajo la actriz Roxana Berco. "Ella quería hacer Delirio a dúo, de Ionesco, unos amantes cansados de sí mismos que se pelean a la vez que se desmorona la casa. Algo de eso quedó, tenemos una pareja de clase alta desgastada", agrega Graves. No obstante, para Arano, uno de los principales intertextos que atraviesa la obra es el marxismo: "Hay una empleada doméstica que estudia La ideología alemana y El capital. Es un juego, no es imprescindible reconocerlos". Pero como este Absurdo criollo no podía terminar bien, se dieron cuenta de que estaban escribiendo una tragedia, género al que también van a aludir con clásicos griegos. Ambos opinan que les salió "un híbrido extraño, pero todo ese rejunte no se parece a nada".

Roxana Berco, Rocío Rodríguez Paz, Bernardo Forteza y Federico Tombetti interpretan dos personajes cada uno, el anverso y reverso del campo y la ciudad. Si bien no hay roles para clowns, hay tres tramoyistas -Alito Duval, Alejandro Kenseyan y Jonatan Peñaranda Osorio- que tendrán ese juego en escena de acuerdo a otra de las constantes del director, la del teatro dentro del teatro. La música nunca es decorativa en las producciones del grupo, sino una protagonista más. Esta vez la estrella será el folclore con dos músicos en vivo (Martín Miconi y Valentín Larroy) y la dirección musical de Agustín Flores Muñoz.

Admiradores de Mauricio Kartun, Manuel Santos Iñurrieta y de la obra de Omar Pacheco ("hoy no es políticamente correcto admitirlo, pero valoro su obra provocadora", dice Arano), este dúo con voz propia no quiere perder su norte, el que los unió desde Tierra partida, en 2016: "Hacemos teatro popular, que no es lo mismo que masivo, básico o masticado, porque interpela al pueblo, no a la gente. Reivindicamos lo festivo y el entretenimiento porque muchas veces el teatro se habla a sí mismo y eso es peligroso. Lo puramente racional puede estar buenísimo, pero hay que rescatar el fin principal que es el encuentro de los cuerpos. Ojalá Absurdo criollo no se lea en clave partidaria, sino política, y sirva para disparar preguntas sobre nuestra cultura".

Absurdo criollo

De Marcos Arano y Gabriel Graves

El Extranjero, Valentín Gómez 3378.

Sábados, a las 20 (desde abril). $ 400.

Vientre

De Marcos Arano y Gabriel Graves

La Carpintería, Jean Jaures 858. Domingos, a las 20. $350.

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