
ATC lanza la última bola
El pase de la emisora estatal a la órbita de la Secretaría de Cultura de la Nación y la designación como interventor de Pedro Simoncini son dos de las novedades previstas para cambiarle la cara al canal
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El tiempo de descuento empezó a correr para ATC. Y aunque Pedro Simoncini _ex presidente de Telefé y actual responsable de TV Quality_ ya aparece claramente como la nueva cara del canal, en el Gobierno prefieren mantener la cautela y avanzan, paralelamente, en otra iniciativa: poner a la emisora nuevamente bajo la órbita de la Secretaría de Cultura de la Nación.
El de ATC no es un tema menor: el 11 de octubre, a dos semanas de las elecciones, se cumple el plazo fijado por el secretario de Prensa de la Nación, Raúl Delgado, para que la emisora estatal cambie de maquillaje por completo. Al menos eso debería ocurrir si se cumplen los planes que delineó Delgado y que apuntan a convertir el canal oficial en una señal "clara, transparente, profesional y adaptada al presupuesto", según sus propias palabras.
Convengamos: se trata de un plan bastante ambicioso, si se toma en cuenta que, hasta ahora, los interventores que pasaron sucesivamente por ATC se alejaron de sus cargos luego de haber recibido serios cuestionamientos por los manejos financieros y la programación.
Y en la medida en que se acerca el plazo, crecen las preguntas. Algunas apuntan directo al centro de la pantalla. ¿Qué va a ocurrir con la estructura de los noticieros, con el programa de Guillermo Patricio Kelly, con "Las tres Marías", con la inefable Lita de Lazzari, con "Rumores del espectáculo" y con las horas de bailantas que marcan el compás del fin de semana? Otras, en cambio, señalan con dedo acusador la contabilidad de la emisora durante las gestiones anteriores, llámense Sofovich, Alvarez, Kammerath o Frega.
Esos interrogantes vienen, sobre todo, desde la oposición, por intermedio de la Comisión de Comunicaciones de la Cámara de Diputados, porque desde el Gobierno, según aseguraron a La Nación fuentes cercanas a la Secretaría de Medios, han decidido "cerrar el capítulo Frega, salvo que surjan datos de administración fraudulenta".
Los diputados del Frepaso Irma Parentella y Darío D´Alessandro emitieron un comunicado de prensa el mismo día de la renuncia de Frega, en el que cuestionan duramente el modo de operar del Gobierno en esta área.
"No es posible _dice en uno de sus párrafos_ que el Gobierno pretenda remediar todos los males causados a ATC con el simple cambio de figuritas al frente de su conducción. Frega y Delgado deben dar explicaciones de cuál ha sido la política que se siguió en el canal y por qué la pantalla de ATC no cumple con ninguno de los objetivos posibles para un canal de televisión: ni es comercial, ni es cultural, ni es de entretenimientos, ni informa. El pacto de impunidad con los funcionarios salientes debe romperse de una buena vez." Además, los diputados presentaron un resumen de la situación de ATC ante la Procuración General de la Nación para que ésta realice una profunda investigación de las gestiones de Sofovich, Alvarez yFrega.
Una papa caliente
"Escriba la renuncia que yo la firmo, no se preocupe", aceptó Frega el 27 de agosto último, durante una reunión que mantuvo con Delgado, horas antes de que la decisión se hiciera pública.
Con su dimisión firmada, Frega dejó atrás una gestión controvertida que comenzó el 5 de julio de 1996. La victoria personal que se autoadjudicó el ex presidente del directorio al considerar un éxito la convocatoria de acreedores y el consiguiente saneamiento de la deuda de ATC (62 millones de pesos contraídos durante la gestión de Sofovich), quedó sepultada por las denuncias de venta del canal a la empresa Westart, radicada en las islas Caimán, y los polémicos programas que conducen Cherasny y Guillermo Patricio Kelly, respectivamente.
En el comunicado de prensa que distribuyó el Secretario de Medios, único encargado de anunciar la noticia de la renuncia, se indicaba que el sucesor era Horacio De Lorenzi, quien se desempeñó como vicepresidente del canal durante la gestión de Frega. Las condiciones del mandato fueron precisamente enunciadas: sólo 45 días en funciones, plazo determinado para la normalización.
Funcionario recluido
Pese a lapsos tan perentorios, poco se sabe de su acción concreta. Ni De Lorenzi ni ninguno de los responsables de tanto cambio parecen dispuesto a hacer anuncios. Recluido en sus oficinas, De Lorenzi decidió no dar entrevistas hasta tanto se cumpla el plazo de 45 días. Y desde las oficinas de Delgado, los llamados de La Nación fueron derivados nuevamente hacia ATC, donde, a su vez, eran nuevamente derivados a la Secretaria.
Lo cierto es que el proceso de transformación de ATC quedó en manos de Delgado y un grupo de asesores que, en estos días, está "desentrañando la situación económico-financiera y jurídica del canal", según aseguró una fuente ligada a la Secretaria y al proceso de cambios que se avecinan en la emisora.
Llevar adelante ese análisis, según la misma fuente, significa investigar cómo y por qué ATC gasta mensualmente más de tres millones y medio de pesos (de los cuales cerca del 70 por ciento se va en remuneraciones), así como de qué manera están pautadas las tarifas publicitarias y los compromisos contractuales, entre otras muchas otras cosas oscuras.
Cara nueva, ¿pantalla nueva?
La fecha elegida por el Gobierno para cambiarle la cara al canal más cuestionado es por demás significativa: para las elecciones del 26 de octubre, según las intenciones de Delgado, ATC tendrá otra conducción y otra programación. Y si efectivamente Simoncini se hace cargo de la conducción (le hicieron el ofrecimiento antes de que parta de vacaciones a Rusia), la emisora estatal tendrá al frente a un hombre ligado a la televisión desde hace cuarenta años y, a la vez, independiente de este gobierno. La conjunción de ambos rasgos parece inédita, al menos en la era menemista de la emisora.
De todas maneras, en estos primeros quince días, no hubo grandes cambios en la programación. Excepto el programa que conducía el propio Frega y que fue levantado junto con el cargo, el resto de la grilla se mantiene tal como estaba entonces.
Quienes están cerca de Delgado admiten: "Hubiéramos querido sacar de la pantalla inmediatamente a las bailantas, a Cherasny, a Kelly y a Luis Beldi, pero no vamos a complicarle la vida con cuestiones legales a quien se haga cargo del canal".
Variantes que se pagan
Según los planes, entonces, el Gobierno cumplirá con los contratos actuales, que en su mayoría concluyen en septiembre u octubre, y luego no los renovará. Una de las opciones contempladas por Delgado y su equipo sería pagarles a los conductores lo acordado en el contrato sin que sus programas salgan al aire. En palabras de uno de los asesores: "Si cuesta lo mismo, pero no ensucian la pantalla, es más negocio para nosotros". De allí en más, todos son proyectos, tanto los que ya habría presentado Simoncini como otros que ya se están delineando en las cercanías de Delgado.
Justamente allí aseguran que la idea central de este proceso de cambios (que abarca también a la agencia de noticias de Télam, al Comfer y a Radio Nacional) es convertir "ATC en un canal del Estado y no del Gobierno". Intención que no es inédita de esta etapa, pero una de cuyas primeras consecuencias sería excluir de la pantalla todo tipo de programas políticos.
Una BBC a medida
Cuando se conoció la noticia de la transformación de la emisora estatal, los rumores indicaban que el modelo por seguir sería el de la BBC, un canal que tiene nada menos que 61 años de historia.
Hoy, fuentes ligadas a la Secretaría, admiten que la BBC es el modelo ideal, pero que de ninguna manera ATC puede ser una copia fiel de aquella emisora: "Queremos que, como la BBC, sea una emisora estatal que no esté ligada a los gobiernos de turno y que se inserte en la parte cultural del país. Y que en la programación haya un cincuenta por ciento de ciclos culturales en su más amplio sentido. La idea, en todo caso, es hacer lo que hizo la BBC: redujo sus gastos achicando el plantel de productores y volvió a contratarlos como servicios desde fuera del canal".
La cultura, sobre el tapete
Edificar sobre un eje cultural tampoco es una idea nueva. Todas las gestiones, de un modo u otro, alguna vez lo mencionaron. El proyecto actual contempla convenios con la Asociación Argentina de Actores para hacer programas de producción local, llevar las cámaras cada sábado a un teatro desde donde transmitir en vivo una obra, organizar recitales junto con las secretaría de Cultura y ceder horas al Ministerio de Educación para emitir ciclos educativos.
Con tanto mar de fondo, ATC vuelve a estar en la mira. Tras cuatro intentos fallidos durante los dos períodos menemistas, el 11 de octubre próximo asumirá una nueva conducción con proyectos renovados para un viejo canal que hasta ahora sólo ha cambiado de logo y de interventores, sin dar respuestas precisas sobre el manejo de sus cuentas.
Simoncini, el hombre tan buscado
Pedro Simoncini es abogado, pero está ligado a la TV desde 1957, cuando los directivos del viejo Canal 11 lo contrataron como abogado de la emisora.
Más tarde, como presidente de Canal 5 de Rosario, Simoncini creó, junto con el padre Grandinetti, Roberto Ligthowler Stahlberg y Arturo Pentreath, una empresa televisiva formada por un conjunto de diez emisoras del interior, llamada Dicon SA. Justamente con esa empresa, en 1989 obtuvo la adjudicación del Canal 11, que se transformó en Telefé SA y del cual se convirtió en presidente.
En 1977, Simoncini asumió la presidencia de la Asociación de Telerradiodifusoras Argentinas (ATA). También fue presidente de la Asociación Interamericana de Publicidad, director del Departamento de Televisión de la Comisión Episcopal para los Medios de Comunicación Social y miembro de la Asociación Internacional de Publicidad.
Su perfil alcanzó otro nivel cuando en 1992, al frente de Telefé, dispuso suspender la emisión del programa humorístico "Kanal K" porque se ridiculizaba la figura del Papa y luego, en septiembre de 1994, las quejas surgidas por el estreno de la miniserie "La marca del deseo" (que actualmente emite Canal 9) determinaron el levantamiento de esta tira y sus diferencias con otros integrantes de la emisora lo llevaron a renunciar a la conducción del canal.
Actualmente, Simoncini preside el canal de cable TV Quality y en estos días se encuentra de viaje por Rusia. Ya recibió la oferta gubernamental para ponerse al frente de ATC y prometió que a su regreso entregará un boceto de una programación ajustada a un modelo cultural.
Sus equipos de trabajo se encuentran en estas horas delineando un nuevo perfil para el canal oficial, pero para reforzar este cambio de signo los funcionarios de la Secretaría de Medios ya acordaron con sus pares de la Secretaría de Cultura que esta repartición tendrá en el futuro la responsabilidad máxima del canal oficial.
Ya no se piensa en privatizar ATC. Y en plena campaña electoral, la emisora estatal aparece como una seductora herramienta.
La primera vez de Simoncini
Un dato olvidado comienza a cobrar relieve en estas horas de definiciones para la emisora estatal.
En 1996 hubo un acercamiento entre Pedro Simoncini y ATC, hecho que debe de haber sido considerado con mucha fuerza por parte de los máximos responsables de la política de medios de comunicación del Gobierno a la hora de pensar en posibles nombres para el manejo futuro de Argentina Televisora Color (ATC).
En los primeros meses del año, la conducción del canal oficial, por entonces encabezada por Germán Kammerath, firmó un convenio con Simoncini (titular de la empresa Programas Santa Clara, que posee el canal de cable TV Quality-Educable), con vistas a emitir en ATC material que originalmente se había dado a conocer a través de dicha señal.
Resultado cultural
El resultado de este acuerdo fue un ciclo titulado "ATC-Educable", que comenzó a emitirse el 4 de marzo de ese año, de lunes a viernes, entre las 11 y las 12. La programación incluía documentales realizados en nuestro país y en el exterior, agrupados sobre ejes temáticos. Los viernes, por ejemplo, era el día dedicado a las producciones locales.
En el momento de la firma del acuerdo, Simoncini había saludado con entusiasmo los cambios encarados por ATC durante la gestión de Kammerath, que puso en el aire varios ciclos con material cultural, de divulgación científica o con temas dedicados a las tradiciones de nuestro país.
"Por primera vez, ATC se está acercando al perfil de una verdadera televisión pública, como es Public Broadcasting System (PBS) en los Estados Unidos. Esta es la actitud que debería seguir el canal más allá de cualquier cambio político", reconoció Simoncini en esa oportunidad a La Nación .
Una experiencia fugaz
La experiencia resultó fugaz. "ATC-Educable" fue uno de los primeros programas que salió del aire después de que Kammerath fuera reemplazado por Horacio Frega a mediados del año último.
De aquel modelo de programación concebido por el actual secretario de comunicaciones sólo quedan en pie contados títulos, como "El arte de los argentinos" y "Mosaico". ¿Se reanudará esta experiencia en el caso de que Pedro Simoncini sea finalmente el hombre elegido para la nueva conducción de ATC?
Desde el Congreso se proyecta ATP
Liderado por Pino Solanas, un grupo de diputados aspira a cambiar la emisora
El destino de ATC ha generado reiteradas preocupaciones en el Congreso de la Nación. Más allá de los oportunos pedidos de informes durante la gestión de Horacio Frega al frente del canal, en mayo de 1996 fue presentado un proyecto de ley concensuado por diputados de diversos bloques, en el que se apunta a una transformación estructural de la mencionada emisora.
"La sociedad argentina merece y necesita un gran canal de televisión de alcance nacional, público, creativo, plural en su expresión cultural y política, democrático en su orientación, que exprese y difunda sus valores, su cultura y su imagen en el país y en el exterior", sostiene en sus fundamentos el proyecto firmado por los diputados Fernando "Pino" Solanas, Irma Roy, Héctor Polino, Víctor Fayad, Alfredo Bravo, Irma Parentella, Silvia Vázquez, Osvaldo Pellin y Herminia Elsa Escalante Ortiz.
El eje del proyecto consiste en transformar ATC SA en Argentina Televisión Pública (ATP), un canal que cumpla "la función cultural, informativa y educativa, con concepciones y prácticas pluralistas, que los canales privados no cumplen".
"El modelo de organización de ATP -establece el proyecto- está en las instituciones que, al igual que las universidades nacionales, gozan de una autonomía que les posibilita estar más allá de las consecuencias políticas coyunturales y funcionar con independencia de los gobiernos de turno y sus presiones." Así, ATP es concebida como "un ente descentralizado, autárquico, con autonomía administrativa, económica y financiera y personería jurídica propia" que funcionará dentro del ámbito del Comité Federal de Radiodifusión (Comfer).
Dirección y administración
En el citado proyecto de ley, ATP será administrada y dirigida por un director y un vicedirector. Ambos serán designados por un concurso público de antecedentes y proyectos.
Durarán cuatro años en sus funciones, al cabo de los cuales los cargos deberán ser concursados nuevamente y sólo podrán ser reelegidos una vez. Para la selección de estos cargos, será designado un jurado de nueve miembros "de probados y reconocidos antecedentes en materia televisiva, cultural, comunicacional, educativa o periodística", que serán elegidos por el llamado "Organismo de Control Parlamentario", formado por seis senadores y quince diputados, de diversos bloques.
Los cargos de director y vicedirector de ATP, se aclara, son incompatibles con tener intereses o relación comercial o profesional con otras empresas de televisión y/o con el desempeño de algún cargo público o político.
El Organismo de Control Parlamentario deberá fiscalizar la ejecución del presupuesto y el cumplimiento de los objetivos y funciones de ATP. Tiene, además, la facultad para revocar -por los dos tercios de sus miembros- los mandatos del director y vicedirector, "siempre y cuando los malos desempeños o los incumplimientos de sus respectivas funciones lo justifiquen".
Entre las novedades del proyecto de ley encabezado por Solanas, figura la creación de la llamada "Asamblea Pública", que aspira a ser "representativa de la sociedad en su conjunto" y en la que "podrá expresarse todo ciudadano que desee hacerlo, sobre el funcionamiento del canal".
En lo relativo a la constitución de la Asamblea, se establece un total de "cuarenta miembros, representantes de instituciones de la cultura, de la Universidad, del trabajo, de los distintos cultos reconocidos en el país, de la comunicación y de los distintos organismos sociales", entre otros.
La Asamblea contará con una Secretaría Permanente integrada por cinco representantes, que recibirán todas las sugerencias, denuncias, quejas o pedidos, asesoramiento técnico u operativo que realice cualquier particular. Las sesiones de la Asamblea Pública y sus decisiones, se estipula, serán objeto de especial difusión por parte de ATP.
Según el proyecto impulsado por Solanas y un grupo de diputados de diferentes bloques, "ATP ha de contar con señales satelitales que le permitan cubrir todo el territorio nacional, y tener presencia en América latina y el mundo. "Para ello resulta prioritario que ATP transmita por la frecuencia preferencial y de alcance nacional de Canal 7, con la que ATC SA ha transmitido a lo largo de su existencia" y que en el momento de redactar el proyecto, los diputados entendían que "se encuentra bajo la amenaza de ser adjudicada a canales privados".
Pautas de programación
A la hora de determinar el contenido de la pantalla de ATP, los legisladores son ambiciosos. "Proponemos -dicen- que ATP produzca gradualmente por sí, o mediante coproducciones con otros canales o entidades, por lo menos el 60 por ciento de la programación que emita." Además, la idea es que la emisora "desarrolle un área específica de producción de series, telefilms y largometrajes".
En los términos del proyecto de ley, "el canal público deberá exhibir un mínimo del 70 por ciento de producción nacional, y al igual que los grandes canales de televisión europeos que respaldan su cine, ATP deberá exhibir en primera visión un mínimo de seis largometrajes nacionales por año, cifra que se elevará a doce transcurridos los dos años de sancionada la presente ley, y mensualmente exhibirá un mínimo de un telefilm y dos cortometrajes nacionales en primera visión".
Vaivenes sintonizados al calor de la política
- Con el primer gobierno de Carlos Menem, en 1989, ATC volvió a la esfera presidencial.
- En enero de 1990 renunció a su cargo el subinterventor Jacinto Gaibur, que refutó los rumores que indicaban que Menem le habría pedido la dimisión a causa de las críticas que había realizado al Gobierno en un reportaje publicado en Página 12. Y fundamentó su renuncia diciendo que "lo que se ve en la pantalla de ATC es horripilante y además no responde a las expectativas de cultura, pluralismo y democracia de las mayorías sociales".
- En enero de 1990, el intento del entonces secretario de Prensa y Difusión, Jorge Rachid (en combinación con el secretario general de la Presidencia, Alberto Kohan) de reemplazar a Mario Gavilán -interventor de ATC- por un triunvirato compuesto por Luis Durán, Martín Oyuela y Gerardo Silva culminó con el relevo de Rachid. El presidente Menem, enojado porque "lo quisieron pasar por encima", confirmó en su puesto a Gavilán.
- El 21 de noviembre de 1990 asumió como interventor de ATC Julio Ricardo López Batista,en reemplazo de René Jolivet. En la ceremonia de asunción, el nuevo interventor expresó: "ATC será la empresa de TV que representará al Estado argentino".
- El 10 de julio de 1991 asumió la intervención de ATC Gerardo Sofovich, que, a la vez, conducía "La noche del domingo", "Polémica en el bar" y la nueva "A la manera de Sofovich". Sofovich expresó: "Este es un canal del Estado y no del Gobierno", y señaló que las órdenes que había recibido del presidente Menem fueron las de crear "un canal competitivo".
- El 16 de agosto del mismo año, el secretario de Medios de Comunicación, Raúl Burzaco, aseguró: "El Gobierno ni sueña con vender ATC".
- En enero de 1992, Burzaco anunció que el Gobierno planeaba privatizar ATC antes de fin de año. Declaró: "Lo que hacemos ahora es transformar el canal de una sociedad del Estado en una sociedad anónima, limpiándola de su pasivo y dejándola lista para ser privatizada". Agregó que el presidente Menem aspiraba a que los medios de prensa privados fuesen "totalmente independientes" del Gobierno.
El 3 de abril se firmó el decreto 544/92 de reforma del Estado, que autorizaba la constitución de ATC en Sociedad Anónima. Además se desregularizó la publicidad oficial, con lo que desaparecería el virtual monopolio de Télam en esa área.
- En mayo de 1992, el legislador Juan Pablo Cafiero inició una querella por "administración fraudulenta" contra Sofovich. En la esfera política, el titular de ATC tuvo que responder ante la Cámara de Diputados sobre dos hechos: el contrato firmado por la emisora con Televisa y las relaciones contractuales que mantenía el canal con las agencias Wainot y Opebar, de Gustavo Sofovich y la actriz Carmen Morales, hijo y esposa, respectivamente, del conductor. Ante los rumores de su posible alejamiento, Sofovich declaró: "No sólo no renuncié, sino que aunque lo hiciera, el presidente Menem no aceptaría mi dimisión". Y agregó: "Estoy sacrificando 32 años de mi exitosa carrera por mi amistad con el presidente Menem". Con respecto a su trabajo en ATC dijo a un periodista: "Va a ver que dentro de tres o cuatro meses, gracias a mi gestión, vamos a tener un ATC como si fuera la RAI o la Televisión Española, salvando un poco las distancias".
- En noviembre, Sofovich fue procesado por el juez Ricardo Wechler, por el presunto delito de negociaciones incompatibles con la función pública.
- El 8 de diciembre Menem aceptó la renuncia de Sofovich y designó en su lugar al vicepresidente de ATC, Enrique Alvarez. Sería el cuarto interventor en menos de cuatro años.
Sofovich había recibido el canal sin ningún pasivo pero, durante su gestión, se acumuló una deuda de 62 millones de pesos.
- El 23 de junio de 1995 Menem hizo conocer su intención de privatizar ATC. Funcionarios de la Secretaría de Medios anunciaron que la elaboración de pliegos se realizaría después del 8 de julio, cuando el presidente asumiera su segundo mandato.
En noviembre un comunicado del Sindicato Argentino de Televisión (SAT) recordó lo que los senadores radicales Storani e Yrigoyen habían resaltado en octubre del ´91: que existía un impedimento legal para privatizar ATC ya que ésta había sido oportunamente exceptuada del programa de privatizaciones por la ley de reforma del Estado (ley 23.696 sancionada en agosto de 1989).
- El 20 de noviembre cesó sus transmisiones el cable de ATC, luego de 19 meses de funcionamiento.
- El 29 de noviembre el jefe de Gabinete, Eduardo Bauzá, reclamó al Poder Legislativo la rápida sanción de los instrumentos legales para transferir al Gobierno las facultades de encarar la segunda reforma del Estado, y anunció la intención gubernamental de vender ATC.
- En diciembre de 1995 Germán Kammerath asumió la intervención del canal. El nuevo interventor admitió: "El Estado de ATC es crítico. El canal le cuesta al Estado 100 millones de dólares anuales". Kammerath explicó que el Gobierno, "sensible a las opiniones adversas acerca de ATC", decidió privatizarlo y reestructurar el canal estatal para que luego funcione en la nueva onda del canal 4. Este canal debería ser "similar a la RAI italiana, con una fuerte promoción de lo cultural y lo popular".
- En enero de 1996 un decreto presidencial autorizaba la privatización de Canal 7, luego demorada por una inhibición judicial.
- En junio de 1996 el Presidente anunció la decisión de ceder una cuarta parte del edificio de ATC al Museo de Bellas Artes. Sin establecer plazos y fechas, el interventor Kammerath y el secretario de Cultura, Mario O´Donnell, ratificaron la decisión.
- El 5 de julio de 1996, Horacio Frega asumió como interventor. En noviembre, la jueza María Elsa Uzal homologó la deuda de 62 millones de pesos que generó ATC. La deuda con los acreedores -entre quienes se cuenta, además del Estado, a Mauro Viale y Raúl Portal- comenzó a pagarse en marzo de este año.
- El 27 de agosto de este año, Frega acepta renunciar a su cargo, después de una denuncia del diputado Juan Pablo Baylac por la supuesta venta de ATC a una empresa radicada en las islas Caimán.
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