
Barcelona aplaudió a Adriana Varela
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BARCELONA.- Incendios por aquí, incendios por allá. Cataluña arde por todos lados. Por el centro, las llamas arrasan bosques de pino, sembradíos y planes de turismo.
El fuego es también el que parece encender el canto de Adriana Varela en la primera de sus dos actuaciones en la Plaza del Rey, donde se han desplegado unas 700 sillas de madera.
Adriana llega con los mejores auspicios. Hasta la nueva novela de Manuel Vázquez Montalbán la cita con nombre y apellido como puntal del nuevo tango. El propio escritor le dio su bendición en un reciente artículo del diario El País. Conste que en esta plaza todo lo que escriba el prolífico barcelonés es palabra santa.
Otro de sus fanáticos, el periodista Arcadi Espada, escribe el mismo día del concierto un encendido alegato sobre su figura y su voz, La Vanguardia reproduce una toma de su conferencia de prensa, el Canal 3 de TV la entrevista y varias radios la acogen en sus programas.
Muchos argentinos y catalanes comparten esta primera convocatoria de Adriana, que también cantó anoche entre fervorosos aplausos. Un punto artístico a su favor es el repertorio elegido:los tangos reos, los antiguos y menos transitados, que por lo tanto no recurren al latiguillo fenicio de lo for export.
"Anclao en París" abre la serie. Adriana, vestida de saco y pantalón negros, está tensa y sus fraseos entrecortados son mensajes emotivos a quienes añoran ese "lejano Buenos Aires". Siguen "Toda mi vida", "Soledad", "Afiche". La voz ronca empieza a distenderse. Resuenan en su pequeña voz de barítono profunda otros tangos: "Amurado", "Alma de loca", "Ventarrón", "Quién lo hubiera dicho". Yuno comprueba que Adriana ha hecho de una carencia -la falta de fiato- su mejor arma y su más notorio patrimonio: un estilo que encaja en los tangos reos y bravíos.
Adriana sale al ruedo y torea con su desenvolvimiento escénico mientras canta "Los mareados", "La casita de mis viejos", "Vieja viola", "Ivette" y "Como dos extraños".
El quinteto instrumental, un sólido soporte para la precariedad vocal de Adriana, toca "Verano porteño", mientras Adriana se viste ahora toda de blanco. Da muestras de espléndida musicalidad y la respuesta no se deja esperar. Será la mejor ovación antes del final de la cantante con "Muñeca brava" y "Malena".
Adriana Varela ha triunfado en Barcelona. El trofeo se lo lleva, como a hurtadillas, Manolo Vázquez Montalbán. Y todos los funcionarios del Instituto de Cultura, contentos.






