
Barrio Chino
SARMIENTO POP Y DADAÍSTA
"El arte es un juego entre todos los hombres de todas las épocas. Crear es insertar un objeto en un nuevo escenario. El acto de elegir basta para fundar la operación artística", la frase de Marcel Duchamp recibe al que traspasa la puerta de Ariete Vintage World, el negocio de compraventa de lujo de la galería de Alvear 1761. Y, entre zapatillas Chanel y platería Christophle, una pintura de Domingo Faustino Sarmiento reconfirma la idea.
Walter Mektoubdjian, dueño de Ariete, rescató el cuadro de colegio de una feria de antigüedades de Perú Beach. Ya en su casa, el retrato sarmientino cayó en manos de su mujer, la escultora Diana Josefina Torres, que lo intervino con letra cursiva azul, que queda muy bien sobre el fondo marrón prócer, y con un marco más acorde, naranja.
Así, arriba se lee On ne tue point les idées, el grafiti que dejó Sarmiento en la quebrada del Zonda, en San Juan, camino al exilio en Chile, y abajo la traducción, Las ideas no se matan. Una cita sin origen claro: Hippolyte Fortuol, Voltaire, un tal conde de Volney, Diderot...
Mektoubdjian y Torres ya tienen experiencia en esto de revivir cuadros que, de tan típicos, nadie quiere colgar en sus paredes. También se aliaron para intervenir La Ultima Cena (no la de Da Vinci, obvio) y un retrato de Alberdi.
Pero los vendieron hace rato.
El pancho de la nueva era
Puede que alguien lo haya hecho antes, pero nunca con tanta determinación y aplomo. Hace justo una semana, el productor musical Gordon Raphael (el mismo de The Strokes y Regina Spektor, de paso por Buenos Aires) visitó el Barrio Chino en busca de comida vegana. Apurado como estaba, compró sushi, le sacó el film que lo envolvía y, así nomás, sin salsa de soja ni nada, se puso a comer el roll entero, sin cortar, como si se tratara de una baguette, o, como dijo un chico canchero al pasar, "un pancho de la nueva era".
Lejos de quedar como falto de modales, su costumbre causó sensación, hizo que sus acompañantes lo imitaran y que hasta representantes de un blog de estilos callejeros (onthecornerstreetstyle.blogspot.com) lo pararan para hacerle una foto, y no sólo por sus borceguíes dorados y su remera con estampa de Obey.
Se impone el sushi-pancho.
Fiesta en Marte
En un momento de los recitales que dio Björk en el Centro Municipal de Exposiciones, el baile se ponía complicado: todo se volvía más y más sincopado, irregular, incluso para los más experimentados bailarines de dubstep y drum’n’bass. En el escenario, el coro de ángeles de la cantante islandesa parecía un grupo de marcianas bailando a un ritmo como de otro planeta, entrecortado, apurado y alterado, aunque relajado. Es el future garage, movimiento de música electrónica sucesor del UK garage, del 2step y del dubstep, que también incluyó el músico británico James Blake en su DJ set de hace dos viernes, en la fiesta Crème de la Crème (y, de hecho, la música de Blake tiene muchos elementos). Aunque por aquí DJ Trincado ya hacía sus Future garage sessions en la disco Cocoliche en 2004, recién empieza a escucharse en las pistas locales. Mejor estar preparado.
Los que arman el rompecabezas
Les pasa casi siempre a los artistas: tienen una muy buena idea, un gran equipo, tiempo para invertir, pero... falta la financiación. Y hasta ahí llegó todo. En el otro extremo, esto les pasa a muchas instituciones o empresas: quieren mostrarse creativas, pero terminan invirtiendo sus recursos en cosas que no lo son tanto. Con este panorama, todos pueden festejar la existencia de Spin Conectora, una productora joven que compara la gestión cultural como "el armado de un rompecabezas" y se animan a unir todas las piezas: artistas, productores, gestores, instituciones culturales y empresas.
Algunos proyectos que impulsaron: Why Not Mendoza? (sitio Web que reivindica la oferta cultural mendocina), Residencias del Sur (plataforma de formación para artistas y curadores, etcétera, que quieran descubrir la cultura argentina) y la cantante y DJ Miss Bolivia. Cualquier duda, www.spinconectora.com.ar
Evolución de la gacetilla
Las gacetillas de prensa antes llegaban a las redacciones con fotos impresas. Después, las imágenes llegaban en diskette. Más tarde, en un CD donde también podían incluirse videos. Ahora ese formato convive con los pendrives. Pero lo último, y que todavía causa asombro, es que la información llegue en un díptico de cartón con un reproductor de video descartable . Como una tarjeta musical, se abre y empieza a funcionar un video donde un reloj se sumerge en el agua a 500 metros de profundidad. Así muestra la marca Tudor los modelos que presentará en la feria de relojería Baselworld 2012.
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