
Historia de un clan: basada en lo real, con vuelo propio

Historia de un clan / Autores: Luis Ortega, Pablo Ramos, Javier Van de Couter / Coautor: Martín Méndez / Elenco: Alejandro Awada, Cecilia Roth, Chino Darín, Nazareno Casero, Pablo Cedron, Tristán, Gustavo Garzón, María Soldi y Justina Bustos / Producción ejecutiva: Leandro Culell, Pablo Flores / Producción general: Pablo Culell / Dirección: Luis Ortega / Realización general: Sebastián Ortega / Canal: Telefé / Horario: miércoles, a las 23.
Nuestra Opinión: Muy Buena
El peligro que corren las ficciones basadas en casos reales es quedar demasiado aferradas a los hechos tal cual sucedieron y perder de ese modo potencial dramático. No es lo que ocurre con Historia de un clan. La materia prima con la que se construye el relato es, como es sabido, los hechos alrededor del accionar criminal de la familia Puccio en los 80. Sin embargo, los guiones se permiten volar con autonomía. Muestran una importante cantidad de historias secundarias que involucran a otros miembros de la familia, más allá de los que participaron directamente en los hechos delictivos. Aparecen condimentos de romance, acción, suspenso, sexo, en una estructura dramática que genera y dosifica muy bien la intriga. Cuestiones anexas a los hechos que son la raíz de la anécdota que se cuenta se utilizan como herramientas para introducir situaciones de tensión. Y un alivio es que el planteo permita que la narración hable por sí misma, sin que aparezcan fragmentos aleccionadores o de reflexión ideológica explicita sobre el momento histórico en el que sucedieron los hechos.
El elenco muestra un conjunto compacto de muy buenas interpretaciones, con la esperable calificada labor de Awada y Roth en sus papeles y un trabajo sobresaliente del Chino Darín para reflejar el atormentado proceso por el que tuvo que pasar su personaje -Alex Puccio- para aceptar y colaborar con las actividades de su padre. Otro caso para destacar es el de Tristán, quien aunque su personaje tenga rasgos caricaturescos consigue una interpretación alejada de la faceta cómica con la que se lo identifica.
La reconstrucción de época, tanto en el vestuario como en la utilería, es meticulosa y correcta, y el trabajo técnico hace un uso adecuado de los recursos, con escenas y secuencias ágiles y bien resueltas. En la posproducción se optó por un tratamiento naturalista de la imagen, sin caer en una manipulación artificial de la luz y el color a la que están muy aficionados actualmente algunos directores audiovisuales. Sin duda un producto que marca, en su concepción y concreción, una senda interesante para que transite por ella la producción de ficción local.





