
Cuino y sus amigos
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El debut solista del poeta de la zurda
Marcelo Scornik (a) Cuino alcanzó cierta fama como aliado compositivo de Andrés Calamaro en la etapa del Salmón, a principios del nuevo milenio. Era uno de los Poetas de la Zurda, y valuarte invaluable de los híper prolíficos estudios Deep Camboya. Sin embargo, su prontuario musical se remonta a finales de los años 70 y tiene highlights no tan difundidos, como la coautoría de "Mil horas". Tras un cuarto de siglo de rock & roll way of life , el Cuino se encontró con miles de canciones y decenas de amigos dispuestos a cantarlas.
Aunque se dio el gusto en "La cocina salteña" (un rabioso y adrenalínico punk rock con líneas célebres como "La hija de un amigo es un tesoro prohibido") y "Me llaman Cuino" (desopilante carta de presentación), el Cuino no es intérprete. En realidad, propone un repertorio –a la usanza de los creadores de standards, como Cole Porter o los hermanos Gershwin– con letras (y músicas) que parecen escritas a la medida de cada una de las voces invitadas: de Vicentico al omnipresente Andrés, de Juanse a Pipo Cipolatti, y de Miguel Zavaleta a Adrián Otero. Salvo por honrosas excepciones (Dárgelos, Joaquín Levinton) todos los amigos son de los 80. Producido por el benemérito Tito Losavio, ¡Basta Cuino! refleja la pasión del Cuino por el violento vicio de escribir canciones (de amores, desamores, drogas, realidades sociales...) y celebra, también, el culto a la amistad (con Charly García, con Daniel Melingo, con Fernando Samalea...). Parece ser el primero de una larga serie de discos. Porque el Cuino no para. Si no, preguntale a sus amigos...






