Bella experiencia comunitaria con títeres sobre un tapial que ya llegó a las redes

Dos prestigiosos titiriteros utilizaron el límite de su casa para divertir a todos los chicos del barrio y sus familias
Dos prestigiosos titiriteros utilizaron el límite de su casa para divertir a todos los chicos del barrio y sus familias Fuente: LA NACION
Juan Garff
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11 de abril de 2020  

El mago Romualdo, siempre un tanto desesperado, asoma por el borde de la medianera. Se prepara una y otra vez para salir a rescatar a su padre, el Gran Mago, que suele caer en manos de los malvados hechiceros de la Montaña de Crema o en las fauces de una ballena hambrienta. Del otro lado del muro, sentadas en su patio, siguen la acción Vera y Maura, de dos y cinco años. Un tapial más allá, en segunda fila, está encaramada Julia, de siete, mientras su mamá asoma parada en una silla. Más atrás aún, una familia montó mesa sobre mesa para que Joaquín y Vicente, un poco mayorcitos, también puedan ver la función de títeres. Todas las tardes de cuarentena se abre el telón a cielo abierto del Teatro del Tapial, en un barrio de casas bajas de Lincoln, a 320 kilómetros de Buenos Aires. Son apenas diez espectadores, pero que no se perdieron ninguna de las ya casi veinte funciones.

Julia Sigliano, ex integrante de la Compañía Philippe Genty en Francia e intérprete de la premiada obra El mundo de Dondo, y Manuel Mansilla, codirector de elenco de titiriteros del grupo Catalinas Sur, se vieron obligados a suspender giras y ensayos al llegar la pandemia del coronavirus a nuestro país. Quedaron confinados en Lincoln, la ciudad de cerca de 30.000 habitantes en que residen. Ante la falta de escenarios y públicos convencionales, fueron descubriendo lo que llamaron la "poética del tapial".

"Nuestro vecino, padre de dos niñas pequeñas, estaba sobrepasado al segundo o tercer día de cuarentena y nos preguntó si podíamos hacer algo para distraerlas", cuenta Manuel Mansilla. "Sacamos muñecos de las bolsas que teníamos en casa, que no eran los de nuestras obras, e improvisamos unas escenas por encima de la medianera que separa nuestro patio del de los vecinos. Desaparecimos nosotros detrás del muro, aparecieron los títeres. Fue un acto desesperado de generar un abrazo."

La situación se repitió al otro día a la misma hora y a partir de ahí no se detuvo la serie. "Una hora antes de la función preparamos la puesta en escena. Usamos mucho cartón pintado y reciclamos las cajas del supermercado, las botellas, y todo lo que va quedando del consumo diario. Pero también muñecos y peluches que nos hacen llegar los chicos para que participen. Tenemos tres que creo que no vamos a devolver", comenta riendo Mansilla.

"También nos mandan cartas con sugerencias de historias y diseños de personajes para representar", agrega Julia Sigliano. Y mandan tortas cada tarde, un modo de pagar entrada que consolida la conexión de los artistas con las infancias cercanas. En la función, los chicos intervienen como siempre. "¡Mago!", exclamó la pequeña Vera abriendo su vocabulario de la fantasía. "Las primeras funciones habíamos hecho algunas tomas con celular, a partir de la tercera o cuarta nuestro vecino inmediato, que es fotógrafo, nos pasa las películas que toma y las subimos a la mañana siguiente a Facebook y YouTube", cuenta la titiritera. La subida a las redes siguió al pedido de Sergio, un espectador adulto que sigue las funciones desde una terraza cercana, pero con la vista tapada por árboles: escucha los diálogos, pero sólo puede imaginar la acción. El Teatro del Tapial se fue convirtiendo así en una experiencia comunitaria en Lincoln.

"La dramaturgia se fue modificando -explica Mansilla-. De historias con un conflicto de principio, intervención del héroe que modifica la situación y resolución final, pasamos a una construcción más secuencial, en que continúan los personajes de un episodio al siguiente". Como en las series de Netflix que tantos siguen durante la cuarentena, se revive a comienzos de cada obra algunos momentos de la del día previo. Sigliano y Mansilla no saben aún si después transformarán esta experiencia en una obra que pueda circular en salas. "Tenemos la meta de preparar, tras el fin de la cuarentena, una gran función en el parque de Lincoln, sobre un gran tapial que hay allí, junto a la pileta municipal". Mientras tanto basta con entrar al canal de YouTube de Manuel Mansilla - Teatro del tapial, al Facebook Teatro del Tapial y de Manuel Mansilla; o al blogspot de Julia Sigliano.

Por: Juan Garff

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