Benito Lynch, de la novela a la escena
Dos versiones de "El inglés de los güesos" se verán este año; una de ellas se estrenará hoy
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Durante esta temporada dos instituciones teatrales, el Complejo Teatral de Buenos Aires y la Comedia de la Provincia de Buenos Aires, pondrán en escena la novela de Benito Lynch "El inglés de los güesos".
El primer estreno será hoy en el Teatro Regio. La versión pertenece a Julian Howard, quien además será el protagonista de la historia. El espectáculo cuenta con dirección de Román Caracciolo y el elenco está integrado por María Figueras, Noemí Morelli, Tony Lestingi, Martín Comán y Rodolfo Rodas.
El segundo trabajo, en etapa de preproducción, es una versión musical de la novela nunca estrenada, escrita por Cerretani y Bronenberg, con música de Felipe Boero en 1936. Se dará a conocer el 9 de julio en el Teatro Roma, de Avellaneda. Cuenta con dirección escénica de Horacio Pigozzi y dirección musical de Fernando Alvarez.
Por ser un material de lectura obligada en la escuela secundaria, "El inglés de los güesos" resulta un texto familiar para muchos, en tanto que para otros, como bien dice Julian Howard, "es un mito, la gente utiliza la frase sin tener ni idea, a veces, de que es el título de una novela".
Qué expresa hoy ese texto, escrito en 1924, resulta casi una pregunta obligada, si se tiene en cuenta esta coincidencia por llevarlo a escena. "Lo interesante es la anécdota -explica Horacio Pigozzi- . Hace dos años monté "Raquela", también de Boero, un melodrama del campo, que tenía una historia muy sencilla, pero hablaba de las pasiones primarias y eso en el espectador resuena y conmueve. Esas pasiones en estado puro, que también asoman en "El inglés...", tal vez tornen esa novela muy trascendente hoy."
Tanto Howard como Pigozzi tienen una relación casi personal con la historia de Benito Lynch.
El primero recuerda que pasaba sus vacaciones en el campo y en la adolescencia solía emplearse en puestos de estancia similares al que se describe en la novela. Por otro lado, como descendiente de familia inglesa, tanto su padre como su hermano tenían como sobrenombre El Inglés, mientras que a él muchas veces lo llamaron El Inglés de Huesos, por su delgadez desgarbada.
Horacio Pigozzi nació en un pequeño pueblo entrerriano, una colonia inglesa, por lo tanto conoce muy bien esa diferencia, que tanto observa Lynch, a la hora de mostrar a los pobladores locales y al forastero.
La versión de Howard está muy ligada con su recuerdo adolescente. "Quiero recuperar -dice el actor- esa alegría que tiene la gente de campo que conocí, que vive muy humildemente pero a la vez posee un gran optimismo. En el original hay muchas líneas y en la adaptación que hice elegí contar la historia de amor. No opté ni por el cruce de culturas ni por eso que muestran el curanderismo y la medicina alopática. En ese ambiente de alegría ocurre una historia de amor que como no se concreta tiene un final trágico."
Para el régisseur Horacio Pigozzi la cosa no resulta tan fácil. En primer lugar, la obra de Boero nunca se estrenó, tiene actores, cantantes, una orquesta, un ballet de 40 personas y un coro de 60. La extensión de la partitura musical es de aproximadamente tres horas. "Tengo un texto doble, por un lado la adaptación de la novela y por el otro la música. Hay muchas escenas de música sola, y en otras aparecen textos sobre la música. Desde el comienzo la obra tiene una tendencia hacia lo trágico. No tengo posibilidades de trabajar sobre la alegría del ambiente de campo, sobre lo pintoresco o la gracia de los personajes. Desde que arranca la música se sabe hacía dónde va la obra. Sólo hay una fiesta en algún momento, con dos danzas. Estoy trabajando una cosa muy abstracta porque la música objetiva todo. Hay dos cantantes y además arias, duetos y un coro."
Los personajes
En ambos casos el tratamiento de los personajes muestra diferencias. Mientras que la versión de Julian Howard respeta la armonía, el equilibrio y aun el lenguaje que aparecen en el texto original, la adaptación que trabaja Pigozzi expone personajes muy ligados con la tragedia. "La madre -comenta- es violenta, golpea, tira de los pelos, es una loca, y Balbina, la hija, está también reducida a la locura. Después asoma una fuerte relación de afectos entre el padre y sus hijos y el inglés y esos chicos. Por eso me interesa investigar en esas relaciones fuertes de afectos y desafectos."
"Benito Lynch es verdaderamente muy generoso -dice Howard-, porque tiene una novela con situaciones muy teatrales. Yo no tuve que escribir palabras de más, las saqué del texto. No soy autor, pero desde mi lugar de actor le fui dando forma a esta historia que el espectador recibirá con una sonrisa en las tres primeras escenas y luego ingresará en el campo trágico."
Los dos creadores descubren en esa obra de la década del 20 un mundo rico en situaciones y a personajes por demás interesantes. Así, el teatro le aportará a ese texto narrativo una nueva vitalidad.




