
Un tributo ante la repentina muerte de la cantante Trish Keenan; mirá, escuchá
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This is an untimely tragic loss and we will miss Trish dearly - a unique voice, an extraordinary talent and a beautiful human being. Rest in Peace.
Ella era la cara, la voz, la esencia. Inmersa en una espesa atmósfera de sonido, la bruma que diferencia la vigilia de los sueños, Trish Keenan definía Broadcast imponiéndose, flotando, sobre ese colchón pseudo-psicodélico con su tonalidad aniñada, dulce pero también oscura y signada por la tristeza profunda, quizás premonitoria de la tragedia, quizás aquella misma desolación intuida que alguna vez definió la existencia de la inigualable (pero en este punto muy comparable) Karen Carpenter. Quizás también Nico.
Trish tenía 42 años cuando el viernes pasado dejó de respirar (terrible paradoja, que el vocalista por sus pulmones muera) y, a pesar de que Broadcast tuviera sólo tres discos de estudio, la reacción mundial ante la pérdida fue inmediata e inmensa. El sello inglés Warp , al que Broadcast p Twitter:" class="com-link break-word" data-mrf-recirculation="n_link_parrafo" rel="nofollow"> ertenecía, publicó su réquiem mediante las líneas que encabezan este posteo, los fans tuvieron su duelo vía redes sociales y la enorme cantidad de músicos que la admiraban también manifestaron su pesar (Colin Meloy, por ejemplo, puso en Twitter: "Ugh. Trish Keenan. Muy triste. Todos deberían escuchar Broadcast hoy. Come on Let´s Go", haciendo referencia al tema de su álbum debut, de 2000). Nosotros vamos a adoptar la iniciativa del líder de Decemberists, a no hablar de más cuando ya no queda nada más por decir y mucho menos por hacer; sólo dejarnos envolver por la belleza de ese sonido que nunca más podrá ser reproducido y al mismo tiempo será reproducido de manera infinita, hasta que nos volvamos definitivamente imbéciles o sordos, o perdamos la memoria.



