
Brujo y adolescente
Es la segunda película de la exitosa serie de libros escritos por J. K. Rowling
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Ya pasó un año y se nota. El chico de anteojos redonditos, pelo negro y cicatriz con forma de relámpago en la frente parece el mismo, pero no lo es. Harry Potter está cambiando y todo comenzó con su voz.
El niño mago, que el año pasado saltó de los libros a la pantalla grande, está allí de nuevo. Pero en “Harry Potter y la cámara secreta” ya no es exactamente un chico, sino que se parece cada vez más a un adolescente.
Apenas comienza la segunda parte de la historia que creó la escritora J. K. Rowling algunas cosas resultan evidentes; aunque es un mago, famoso, Harry no es muy diferente de cualquier muchacho de 12 años más propenso a romper las reglas que a respetarlas y portando además la voz quebradiza que corresponde a su edad.
En pocos minutos, el film anuncia que un mal no identificado complicará la vida de los estudiantes de Hogwarts, la escuela de magia a la que el protagonista considera su hogar.
El impacto visual del film tampoco se hace esperar. Dobby, un personaje realizado completamente por computadora, aparece en la vida de Harry Potter como el mensajero de las malas noticias y el elemento cómico de una historia que no tendrá muchos.
Parece que en el mundo de los magos, los elfos, la especie a la que pertenece el bicho en cuestión, son sirvientes domésticos sin derecho a nada, ni siquiera a vestirse apropiadamente. Estoico hasta límites increíbles, Dobby no sólo acepta su destino sin quejarse sino que llega a flagelarse por ofensas inexistentes. Si las características de este personaje digital suenan algo intensas para un film pensado básicamente para el público infantil es porque “Harry Potter” es intenso. Respetando el libro que le da origen, la película tiene un tono bastante más oscuro que la primera, una suerte de rito de iniciación en el universo Potter. Aquí nada es nuevo, pero todo es definitivamente más siniestro.
La trama cuenta la historia de la cámara de los secretos, un pasaje oculto en los sótanos del colegio, en el que se esconde un monstruo capaz de convertir en estatuas y hasta matar a los alumnos. Además, el guión plantea que en el mundo de los magos no todo es color de rosa. Entre los hechiceros existen villanos que quieren eliminar de su universo a los mestizos, magos que provienen de familias no mágicas, Muggles, según el diccionario Rowling. Así, alrededor de este Harry Potter aparece el racismo, un tema presente en la vida de cualquier adolescente.
“Si te ponés a analizar los libros infantiles a través de las diferentes épocas, desde «Alicia en el país de las maravillas» y «Peter Pan» hasta «Bambi», todas esas historias tienen algún tipo de elemento oscuro, de miedo. Este Potter está en sintonía con ellos. No creo que sea peor que cualquiera de ellos”, explicaba David Heyman, el productor del film, en su encuentro con la prensa internacional. Y aunque su explicación suena lógica es difícil recordar algo comparable a una serpiente enorme, una araña gigante y un árbol boxeador en los libros de los hermanos Grimm.
Lo nuevo
Se terminaron las vacaciones y Harry, Hermoine y Ron, interpretados nuevamente por Daniel Radcliffe, Emma Watson y Rupert Grint, respectivamente, ingresan en el segundo año de la escuela de magia donde encontrarán algunas novedades. Más allá de llegar a bordo de un auto volador, los chicos deberán cursar la clase de herbología, donde la profesora Sprout les enseñará cómo criar mandrágoras –una mezcla de raíz con bebe chillón cuyos gritos pueden matar–, y tendrán que soportar a Gilderoy Lockhart, el nuevo profesor de defensa contra las artes ocultas, que interpreta Kenneth Branagh. El actor, conocido por sus versiones cinematográficas de las obras de William Shakespeare, compone uno de los mejores personajes de la película. Un mago vanidoso, cobarde y bastante inútil pero con una buena cantidad de fanáticas entre las brujas.
“Harry Potter y la cámara de los secretos”, el libro, tiene 291 páginas. “Harry Potter y la cámara de los secretos”, la película, dura 161 minutos.
“Creo que subestimamos a los chicos de muchas maneras. Ellos leyeron ávidamente estos libros y se trata de textos largos. Me parece que en cosas como éstas los chicos tienen más paciencia que los adultos”, comentó Heyman, quien en 1997 compró los derechos de la serie de Rowling pensando que haría “pequeños films británicos” con ellos.
Con respecto a la paciencia infantil, algunas de las primeras críticas que recibió la película, como la de la revista especializada Entertainment Weekly, destacaban la diferencia que existe entre “la paciencia del lector y la del espectador” y la sobrecarga de historias que atentaban contra la calidad del film. Muchas veces las críticas también hicieron hincapié en “el negocio Harry Potter”.
Es que como en el caso de las otras grandes sagas cinematográficas estrenadas en los últimos tiempos, “La guerra de las galaxias” y “El señor de los anillos”, ésta es una película que no llega sola a los cines. Su desembarco supone una verdadera invasión de merchandising relacionado con ella.
“Muchos decían que estas películas sólo eran vehículos para vender los muñequitos de «Harry Potter». Y eso no es lo que hice. No pensé en el negocio sino que traté de hacer un film clásico y creo que lo logramos”, comentó Chris Columbus, el director de las dos primeras películas a Entertainment Weekly. Tal vez ese nivel de suspicacia haya sido la razón por la que Columbus ya no realizará la tercera. La tarea quedó en manos del mexicano Alfonso Cuarón.
De México a Inglaterra
Cuando se decidió que fuera Cuarón el encargado de dirigir el tercer film de la serie, “Harry Potter y el prisionero Azkaban”, Hollywood hizo gala de su proverbial amnesia y en vez de recordar que el director era el responsable de las adaptaciones cinematográficas de “Grandes esperanzas”, de Charles Dickens, y el clásico infantil “La princesita”, de Frances Hodgson Burnett, prefirió acordarse de “...Y tu mamá también”. La película protagonizada por Gael García Bernal, Diego Luna y Maribel Verdú se estrenó en los Estados Unidos y su contenido erótico logró una pequeña conmoción que ayudó a promocionarla. Claro que a la hora de hacerse cargo de la nueva “Harry Potter” esa promoción pudo jugarle en contra. Muchos temen que, ya con 13 años, en la tercera película Harry, Ron y Hermoine se dediquen a algo más que a los hechizos.
El tercer film podría ser, además, el último de la serie para Radcliffe, Watson y Grint. “Seguro que voy a hacer el tercero, pero probablemente después de ése ya no me quieran ahí y estaría bien. Fue bueno mientras duró”, aseguró Radcliffe.
Claro que, antes, los productores deberán preocuparse por el rodaje de la película número tres. Primero que nada tendrán que encontrar un reemplazo para Richard Harris y conseguir que la filmación no se atrase demasiado. Porque los chicos crecen y eso no hay pase mágico que pueda cambiarlo.
Los nuevos magos
Gilderoy Lockhart: interpretado por Kenneth Branagh, este personaje se suma al staff de profesores. Es una suerte de galán del mundo de la magia.
Profesora Sprout: experta en hierbas, la mujer es capaz de lidiar con plantas gritonas y asesinas.
Lucious Malfoy: interpretado por Jason Isaacs (“El patriota”), es el malo entre los magos. Racista y dictatorial, es el padre de Draco, el peor compañero de Harry.
Colin Creevey: nuevo alumno y fanático de Harry Potter.
Dobby: es un elfo esclavo de una familia de magos. Quiere ayudar a Harry Potter, pero sólo le complica las cosas.
Myrtle, la llorona: un fantasma que guarda más de un secreto.



