“De eso se trata el blues: es un sonido jubiloso que puede transformarse en un sonido triste.”
1 minuto de lectura'
Es una de las figuras le-gendarias del blues. Y la audiencia del rock tomó contacto con su capacidad interpretativa cuando en 1970 compartió una gira con los Rolling Stones, contribución a la que siguieron otras con Eric Clapton, Jeff Beck y Mark Knopfler, entre otros. A los 45 años, Buddy Guy acaba de completar Sweet Tea, uno de los álbumes más crudos y potentes de una extensa discografía que comenzó en 1967 con Left My Blues in San Francisco e incluye títulos tales como Damn Right, I’ve Got the Blues (distinguido con un premio Grammy en 1991) y Feels Like Rain.
"Qué bueno tomar contacto con la Argentina, un país hermoso", dice en el comienzo de la conversación. "Sólo estuve ahí una vez, y el hecho de que me llamen me hace pensar que puedo ser invitado de nuevo…"
¿Vendrá a la Argentina?
Voy a estar allí antes que te des cuenta, apenas me inviten. Me encantaría. Me llevó mucho tiempo hacer este disco, y ahora estoy listo para salir a mostrarlo.
¿Por qué grabó este álbum?
Tengo que agradecer a mi compañía discográfica, porque me sugirió que escuchara a Junior Kimbrough. Yo pensaba que conocía a todos los que habían contribuido tanto a esta música que amo, pero cuando me llamaron la atención sobre Junior, fui al Mississippi y me dije: "¡Esperá un momento, aquí hay algo que no conozco!". Y cuando escuché cómo tocaban y cantaban los músicos de ese lugar, pensé: "Bueno, dejáme ver qué puedo hacer con esto". Me gusta aprender de esa gente, pero nunca soñé que iba a tocar esa música y a grabarla; simplemente estaba aprendiendo algo y experimentando. Y ahora estoy feliz de haber ido allí: es algo que necesitaba saber.
¿Quiere decir que se propuso especialmente grabar un álbum en el estilo del hill-country blues de North Mississippi?
Sí, porque lo que hicieron está desapareciendo; esos músicos constituyen casi una especie en extinción. Y cuando lo escuché dije: "Yeah, déjenme hacer esto". Espero poder contribuir a mantener esta música viva, porque ya no quedan muchos de nosotros para mantenerla andando.
¿No resulta una movida audaz hacer un disco tan crudo hoy, cuando la música está tan producida?
Sí, ahora hay demasiada tecnología. Cuando fui al Mississippi, armamos todo el equipamiento en una habitación, y grabamos el cd íntegro. Conseguimos los viejos equipos que utilizan en esa región y eso jugó un papel muy importante, porque no pusimos eco ni ninguno de esos efectos especiales que cambian el sonido de tu voz y el de tu guitarra. Simplemente prendimos los equipos y tocamos. Buena parte de la tecnología moderna te hace sonar de otra manera. La gente piensa que en este disco he cambiado, pero no es tan así; lo que se ha modificado es la tecnología. Volví a sonar como lo hacía en mis comienzos en Louisiana. Es algo que hoy no podés hacer a menos que consigas a alguien que te produzca para volver a darte ese sonido. Cuando apartás la tecnología, obtenés el sonido original de tus comienzos, y simplemen- te volvés a ser vos mismo.
¿Cómo conoció a los músicos que lo acompañan en este disco?
Los conocí cuando viajé al Mississippi. Yo no sabía que esos tipos habían estado haciendo esa música grandiosa, porque nunca dejaban el Estado de Mississippi. Me llevó un tiempo encontrarlos. Es gente que toca lo que podrías llamar "música de raíz" [roots music]. Y cuanto más la escuchaba y más la tocaba, más me decía: "Hey, Buddy, estás de vuelta en casa". La mejor palabra que define la música de este disco es original. Es la música de la que todos aprendimos algo.
Usted trabajó con algunos de los principales bluesmen, entre ellos Muddy Waters y Howlin’ Wolf, lo que lo convierte en una especie de eslabón con el pasado. ¿Siente que en parte es responsable de que las nuevas generaciones conozcan el blues original?
Sí, totalmente. Cuando salgo de gira, si voy a tu país o a cualquier otro lado, siempre trato de tocar una canción de Muddy Waters, o de Howlin’ Wolf… Aunque este último es muy difícil de imitar, por la voz que tenía. Siento que tengo una deuda con Muddy, Wolf, Little Walter, Sonny Boy Williamson, todos los que tocaron por amor a esta música y nunca hicieron mucho dinero, ni vivieron cómodamente. Yo los conocí, y hablo por ellos ahora. Dondequiera que estén, sé que tienen una sonrisa en su rostro, pensando que al menos su nombre es mencionado por Buddy Guy allí en la Argentina, o en cualquier otro lugar del mundo donde una persona joven probablemente nunca oyó hablar de ellos.
¿Cómo ve el estado del blues hoy, cuando gran parte de esos intérpretes ya se ha ido?
Siento que me han dejado un poco solo. Pero pienso que me han dejado aquí para continuar, y simplemente trato de hacer el trabajo lo mejor que puedo, porque no hay manera de llenar los zapatos que esa gente dejó vacíos. Mi meta principal es tratar de mantener viva la música de blues, de manera que al menos alguna gente tenga la oportunidad de escucharla y ver de dónde proviene. La música para mí es como un auto: somos nosotros los que lo manejamos, pero quienes inventaron el auto nunca serán olvidados.
¿Qué lo decidió a tener su propio club, Legends, en Chicago?
La razón por la que decidí abrir un club fue que los b. b. King, los Muddy Waters, los Eric Clapton, los Rolling Stones, los Beatles, y todos ellos tocaron en clubes antes de pasar a lugares más grandes. Y en mi club, ahora mismo, cada lunes, si vos podés tocar, la casa está abierta para que te subas al escenario y te muestres ante la gente. Entonces alguien puede llegar a escucharte, y quizá seas el próximo Muddy Waters o el próximo Eric Clapton, que empezó su carrera en Legends. Y espero poder abrir otros clubes, en todo el mundo… ¿Quién sabe? Incluso puedo llegar a ir a la Argentina y pensarlo.
¿Tiene alguna definición para la música de blues?
Sí. El blues es una respuesta natural a los problemas de todos los días. Nosotros cantamos y componemos canciones acerca de la vida cotidiana. Si nos sentimos bien, o si nos sentimos mal, te lo hacemos saber. Y de eso se trata el blues. Es un sonido jubiloso, que puede convertirse en un sonido triste. Cantamos acerca de todo esto, con la esperanza de que alguien va a escuchar el mensaje.




