
Era un campesino hecho y derecho. Eso me da mucho orgullo. Una parte muy grande de nuestro patrimonio musical viene del campo. Por John Mellencamp
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Buddy holly era un campesino hecho y derecho. Eso me da mucho orgullo. Una parte muy grande de nuestro patrimonio musical viene del campo. Siempre me preguntan: "¿Por qué seguís viviendo en Indiana?". Bueno, no me queda otra. Prácticamente todas las canciones, todos los sonidos que emulamos y escuchamos hoy fueron creados por algún campesino, nacieron de la frustración de un pueblito donde no hay mucho para hacer a la noche. Esa es una de las cosas que me encantaban de él.
Era de una zona muy rural y tenía la capacidad de hablarles a muchísimas personas. Fue uno de los primeros en escaparse de la fábrica de componer canciones de Tin Pan Alley y se comunicó de un modo directo y honesto con su público.
Yo era chiquito cuando escuché por primera vez su tema "Peggy Sue". Tal vez no se imaginen cómo era tener más o menos nueve años en 1957 o 1958, pero les aseguro que era un placer. Cuando yo estaba en sexto grado, era integrante de una banda, y tocábamos "Not Fade Away". Nadie tendría que estar en una banda si no tocó esa canción. Son dos acordes, una melodía muy linda y un buen mensaje. La verdad es que los temas de Holly nunca dejaron de estar en mi conciencia. Me puse el iPod y ahí estaba, con esas canciones que vengo escuchando hace cuarenta años. Me parecen tan buenas como la primera vez que las oí.
Las melodías y los arreglos de Holly influyeron enormemente en los Beatles. Con el remolino en el que estaban metidos en 1964, lo primero que preguntó John Lennon cuando llegó al [programa de televisión estadounidense] Ed Sullivan Show fue: "¿Este es el escenario en el que tocó Buddy Holly?". Escuchen las canciones de los tres primeros discos de los Beatles. Saquen las voces y son Buddy Holly. Los Rolling Stones también.
Las discográficas alientan a los intérpretes jóvenes a copiar lo que ya se hizo. Pero a Holly nadie le exigía eso. Son canciones geniales y algunas duran apenas un minuto y veinticinco segundos. Piensen en interpretar una canción así hoy en día. La magia que creó Buddy Holly no fue nada menos que un milagro. Que se haya muerto a los veintidós años es ridículo. Nos dice todo sobre lo bien parado que estaba y lo visionario que era.




