
"Buenos Aires es tango, luna, misterio y... ¡gliptodontes!"
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"Soy un especialista en dinosaurios y en eso consiste mi trabajo en el Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia. Sin embargo, en mi libro no hay ningún dinosaurio", se ríe Fernando Novas, paleontólogo, doctor en Ciencias Naturales egresado de la Universidad Nacional de La Plata, investigador del Conicet y, además, autor del libro Buenos Aires, un millón de años atrás .
"Para encontrar dinosaurios tendríamos que ir a la Patagonia o a las regiones cercanas a la Cordillera. No quiere decir que no hayan existido en la pampa húmeda, pero tendríamos que cavar mucho más profundo. Mi libro es un safari en el tiempo, y la fauna que encontramos en ese safari son los antecesores de los animales actuales, como tigres dientes de sable, mastodontes, gliptodontes, perros parecidos a lobos, etcétera", aclara.
- ¿Cómo nació la idea del safari?
-Como investigador tengo varias pasiones: el estudio de los fósiles de la megafauna y seguir la transformación de la ciudad a través de sus imágenes, rescatando fotos de otras épocas y viendo los cambios en la arquitectura y las costumbres de Buenos Aires. En este tema de retroceder en el tiempo, cuando ya no existen fotografías intento continuar la búsqueda a través de pinturas, grabados, dibujos de artistas, científicos o viajeros que visitaron la ciudad. Pero en determinado momento también estos registros se acaban.
- ¿Entonces?
-Hay un solo recurso: ¡cavar y cavar! hasta encontrar los testimonios que pueden darnos información, rocas y toscas que guardan los secretos de la ciudad. En 1999, cuando se estaban realizando las obras de prolongación de la línea D de subterráneos, debajo de la avenida Cabildo, a diez metros de profundidad, se descubrió la coraza de un corpulento gliptodonte. Un animal herbívoro, pariente de la mulita, que ahora puede verse en la estación Juramento. La ciudad de Buenos Aires es tango, luna, misterio y... ¡gliptodontes! Por ejemplo, en las Barrancas de Belgrano se encontraron caracoles marinos. Es decir que un brazo de mar llegaba hasta las mismísimas barrancas. Hay otro dato muy importante: en los alrededores de Buenos Aires fue encontrado el primer fósil documentado de todo el continente americano.
- ¿Cómo fue eso?
-En marzo de 1786, en un pequeño arroyo que desembocaba en el río Luján, a 70 kilómetros de Buenos Aires, el fraile dominico Manuel de Torres encontró un esqueleto casi completo de un animal gigantesco. Se lo llamó m egaterium, que significa bestia grande; un ejemplar adulto podía alcanzar de seis a siete metros desde el hocico hasta la cola y unos dos metros de altura al nivel de las ancas. Se calcula que su peso superaba las tres toneladas y que rivalizaba en tamaño con los actuales elefantes. Se sospecha, incluso, que los megaterium fueron capaces de erguirse en dos patas, un comportamiento habitual que sus parientes vivientes, los osos hormigueros, adoptan para defenderse y abrir termideros.
- ¿Qué otros descubrimientos?
-La lista es larga, pero citemos algunos casos. A comienzos de la década del 30 se construyó el Mercado del Abasto y en el pozo se descubrieron restos de lagostomus , un antecesor de la vizcacha; de paraceros , un ciervo extinguido; de hippidion , un ancestro del caballo; una macrauchenia , extraño herbívoro con aspecto de camello; varios centenares de eutatus , mulitas gigantes, y tres ejemplares del scelidotherium , un tipo de perezoso. En tanto, en la costa de Olivos se hallaron restos de mesotherium , un tipo de carpincho gigantesco y de tigres dientes de sable. Y en Núñez, una paleolama , pariente del guanaco. Un gliptodonte del tamaño de un Fiat 600 estaba en en Triunvirato y Tronador. Un mastodonte en Puerto Madero. Un antepasado del tapir en el Jardín Botánico; algunos ciervos en La Pampa y Figueroa Alcorta. En 1934, un grupo de obreros que cavaba la pileta para los hipopótamos en el Zoológico de Buenos Aires descubrió también restos de un mesotherium . En ese sentido, es interesante el testimonio del naturalista francés Auguste Bravard, que había sido contratado por el gobierno de Buenos Aires para relevar el territorio de la Capital y sus alrededores en 1850.
- ¿Qué dijo?
-En su libro Geología de las pampas , publicado en 1857, comenta: "Los fósiles se encuentran en tan grande abundancia en el lecho de los ríos que, desde la desembocadura del Riachuelo hasta San Isidro, hemos sacado de la tosca que cubre diariamente la marea más de 3000 huesos que relacionan cerca de 50 especies extintas de mamíferos". Precisamente, Bravard fue el descubridor del mesotherium .
-¿Y usted en qué está trabajando en estos momentos?
-Aquí en el museo estamos organizando una exposición muy interesante, como aporte para celebrar el Bicentenario de la Revolución de Mayo, sobre el tema de Buenos Aires un millón de años atrás. Trabajamos mucho y esperamos abrirla al público en mayo. Todo esto nos entusiasma muchísimo y pensamos en su impacto en las jóvenes generaciones, y al mismo tiempo nos hace soñar con proyectos todavía más audaces.
-¿Por ejemplo?
-Sabemos que existe gente con el conocimiento técnico necesario para hacerlo realidad. Se trata de crear un gran espectáculo multimedia, con video, sonido, imágenes virtuales con láser, mostrando cómo era nuestra ciudad en esos tiempos tan remotos. Siempre pensamos que para encontrar fósiles había que viajar muy lejos. Sin embargo, en esta tierra que estamos pisando hubo una fauna tan rica como la que se puede encontrar actualmente en el mítico valle del Serengeti, en Africa. La idea ya está, ahora, para que el sueño se haga realidad, hace falta sumar la participación de empresas, fundaciones y gente entusiasta.






