Cantando por el Cuchi

Liliana Herrero y Juan Falú, en homenaje a Leguizamón
Mauro Apicella
(0)
29 de octubre de 2000  

La cantante Liliana Herrero y el guitarrista Juan Falú terminaron la grabación de un disco de homenaje a Manuel J. Castilla y Gustavo "Cuchi" Leguizamón, que presentarán el 22 de noviembre, Día de la Música.

No son novatos. Al contrario, se puede decir que se hicieron veteranos de andar el folklore. Sin embargo, hablan de esta experiencia con mucho entusiasmo, como si fueran dos jovencitos a quienes les toca, por primera vez, pisar un estudio de grabación.

El entusiasmo es por el desafío de enfrentar la obra de esta dupla folklórica y por el nivel de sintonía que consiguieron al grabarla. "Se dio con una impronta muy espontánea. Estuvimos ensayando durante dos meses, pero, en realidad, en ese tiempo reconocimos los temas, aseguramos las melodías y las armonías", dice Falú.

Por ese motivo, Herrero aclara que "cada toma era un riesgo". Según la intérprete, el método fue trazar un plano de trabajo y reconocerse en las intenciones de cada cosa. Lo más difícil fue corroborar todas las melodías con las partituras. "Con autores complejos siempre trato de corroborar las melodías, aunque luego les doy un vuelco en el arreglo. El Cuchi fue simplificado. Me encontré con muchas sorpresas. La "Zamba del pañuelo", por ejemplo, lleva muchas octavas. Es más fácil aprender un tema nuevo que reaprender uno que ya se conoce mal escuchado."

Los autores y sus canciones

La historia de este disco es simple: "A principios de este año llamé a Juan para hacer temas de Leguizamón, y Fito (Páez) nos prestó su estudio (Circo Beat). Luego a Juan se le ocurrió que fuera un homenaje a esta dupla fundante y decisiva para la cultura argentina que son Castilla y Leguizamón", recuerda Herrero.

"Si hay una idea de homenaje, no es al Cuchi, que murió hace poco, sino a la canción, que está viva -aclara Falú-. El fue una persona que vivió cerca de la muerte durante muchos años; entonces, cualquier intento de homenaje podría haber sonado especulativo."

Con la grabación terminada, los músicos están trabajando sobre la mezcla y selección final de temas que serán publicados en el CD por medio del sello BAM. "Zamba del pañuelo", "Canción del que no hace nada", "Cartas de amor que se queman", "Carnavalito del duende", "Zamba de Lozano", "Zamba de Argamonte", "Me voy quedando", "Zamba de los mineros" y la chacarera "Juan del monte" son algunas de las registradas.

"Serán doce o trece temas más algunos inserts -adelanta Herrero-, porque durante este tiempo también pensamos en la tarea individual de cada uno. La del Cuchi como recopilador, por eso grabamos "Lloraré", "Serenata del 900"; y coplas de Castilla que llevarán un fondo musical con pequeños fragmentos de piezas de Leguizamón interpretados en la guitarra de Juan."

Para los inserts los músicos están eligiendo materiales cedidos por los hijos del Cuchi y una grabación hecha por amigos de Castilla: "Fue en la casa del poeta durante una reunión con altísimo voltaje etílico".

-¿El proyecto termina con el disco?

Falú: -Por suerte, quienes se encargan de editar y distribuir el material han comprendido la importancia de la canción como un indicador de una Argentina rica... o débil, según lo que se cante. Pensamos utilizar el disco como excusa para que en futuros recitales podamos acceder a encuentros y talleres con las distintas comunidades del país para conversar sobre la canción y la literatura dentro del folklore. Apostar a que todos puedan acceder a esos modelos, no sólo al folklore de moda.

Herrero: -Las perlitas creadas por estos dos hombres, como muchos otros, son decisivas para la formación de una constitución cultural que no se termina en la mera alianza con el mercado. Como dice la "Zamba de Argamonte", son lazos de la memoria que es necesario volver a ligar.

-¿Con qué se puede relacionar a Cuchi y a Castilla? Porque su obra, a pesar de sus fuertes componentes telúricos, muchas veces tomaba un vuelo universal.

Falú: -Creo que el localismo hecho con talento es siempre universal. En general, ninguno de los dos solía salir de Salta, pero estaban en contacto con el mundo. Cuchi se jactaba de ser uno de los pocos folkloristas que tenían un contacto real con la música universal.

Herrero: -Sale de ese mero pintoresquismo. El Cuchi decía que en la música folklórica argentina tiene que estar el pañuelo, pero en el pañuelo hay un mundo. También creo que los dos eran grandes ironistas. Dieron una especie de carcajada final sobre la Argentina, la política y la religión.

MÁS LEÍDAS DE Espectaculos

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.