Carla Juliano: de Federico Fellini a los Teatros del Canal
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MADRID.– Una bufanda roja. Esa potente imagen está impregnada en su memoria y emerge cuando habla de sus inicios, cuando nombra a uno de sus grandes maestros: Federico Fellini. "Todos los presentes vivíamos una especie de hechizo, de embrujada seducción. Esa experiencia me enseñó cómo una gran figura lograba crear una capa magnética, una especie de círculo mágico, cómo mantenía unida una heterogénea pandilla, una troupe de doscientas personas", recuerda el dominio del maestro italiano en el set de sus producciones. La voce della luna, con Roberto Begnini y Paolo Villagio, fue una de sus escuelas, donde participó como comparse. Hoy, décadas después, Carla Juliano, habla desde los Teatros del Canal, donde se desempeña en el área Proyectos Especiales del Departamento de Performing Arts Management. Este complejo madrileño, donde se han presentado Ricardo Darín, Norma Aleandro y Julio Bocca, fue el primero en España en abrir sus salas tras el confinamiento causado por la pandemia. Acostumbrada a tratar con las estrellas del teatro, el cine y la danza, dueña de una elegancia única en el trato, analiza el escenario español y también, casualidad (o no) lleva en esta cita una bufanda roja.
"España, en particular Madrid, cada vez más se convierte en una capital privilegiada, donde se fusionan puentes culturales de todos los continentes", resume esta gestora, productora internacional, antropóloga y doctora en Letras que vivió 30 años en Italia. Hace cuatro años fue convocada para participar en la creación de los denominados Proyectos Especiales de este complejo público, con gestión privada. "Aquí tengo la libertad de elegir y proponer proyectos, la posibilidad de identificar la manera de financiarlos, preparar las giras nacionales e internacionales. Me siento en casa".
Otro de sus grandes maestros es Lino Patalano, con quien creó en 2010 una productora con sede en Roma. "Él logra transformar cada producción en un juego. La vida lo puso en mi camino cuando yo vivía en Londres, a mis 18 años, mientras trabajaba y frecuentaba el Saint Martin's School of Arts". Fue precisamente en Londres, en el mismísimo Covent Garden, donde brillaba Julio Bocca, producido por Patalano, donde Juliano ingresa en el mundo de las grandes producciones internacionales. París también fue otro de los destinos donde participó del debut de Bocca y el Ballet Argentino, en la Ópera, mientras ella realizaba investigaciones en el École des Hautes Études en Sciences Sociales junto al padre de la antropología moderna, Claude Levi- Strauss. Además de haber planificado la primera gira internacional del Ballet del Sodre, dirigido por Bocca, Juliano atesora en su recuerdo la gestación de ¡Ay, amor divino!, la biografía en clave escénica de Mercedes Morán, con quien trabaja como manager europea.
- Los Teatros del Canal fueron las primeras salas en España en abrir después del confinamiento. ¿Cómo se vivieron estos momentos previos?
Seguimos trabajando siempre desde casa. Estábamos muy pendientes de todo lo que sucedía. El principal objetivo era abrir sea como sea, muy atentos al protocolo. En junio estaba programado el Festival Internacional Madrid en Danza, pero las fronteras estaban cerradas y este festival tiene muchas figuras internacionales y no se podía entrar en el país. Por lo tanto, fue difícil, pero lo hicimos igual, sin estas figuras. En una sala de 850 personas, podían entrar solo 200 personas. Seguimos adelante. Así fue ganando espacio el espacio, es decir, pudimos mostrar que se podía trabajar en ese momento con el 30% de aforo, fuimos marcando el protocolo junto a las autoridades de Gobierno y de Sanidad.
-¿De qué modo impactó el cierre en los teatros?
Las producciones privadas no llegan a cerrar los números, hoy, con el 50% de aforo, no alcanza para los espectáculos que viven de taquilla. Hoy los Teatros del Canal, con la limitación de público, llenan sus salas y esto es un regalo. Esto quiere decir que funciona. Si este virus llegó para quedarse, el teatro es una buena escuela de protocolos porque las entradas son nominales. Si hubiese un caso de Covid-19, sabemos quién estuvo alrededor de esa persona. Hay que empezar a vivir en la "nueva normalidad", siempre con el máximo respeto. Tenemos que aprender a trabajar de otra manera. Las entradas antes se vendían con mucho tiempo de antelación, ahora la venta es el mismo día, en muchas ocasiones. En un contexto de la noticia donde todo es tragedia, el teatro brinda un escenario donde se respira la vida.
-¿Cuáles son los obstáculos a la hora de producir teatro en España?
Los llamaría "desafíos". Hay un abanico de factores que intervienen a la hora de producir. Hay muchos teatros, con buena dotación técnica, buenos programadores y buenos productores, además de un público muy variado. Otro de los desafíos es comprender y focalizar con qué equipo emprendes el viaje a la hora de comenzar un proyecto. Lo llamaría "cuadrar agendas": una vez identificada la obra y dirección adecuada, se trata de encontrar un reparto que pueda estar disponible para las fechas de la presentación. Las series en las plataformas están cambiando las agendas de los actores, que pueden ser modificadas repentinamente.
-¿Cuáles son las ventajas o virtudes a la hora de producir en España en comparación con Buenos Aires?
Son dos realidades parecidas pero, aunque se hable el mismo idioma, son muy diferentes. Yo siento que se admiran y respetan entre ambas. En Buenos Aires hay una singularidad respecto de otras capitales teatrales del mundo, no es solamente la calidad de sus artistas, sino la convivencia entre ellos y su público. Este fenómeno sigue sorprendiendo a los espectadores extranjeros, acostumbrados a otros comportamientos y a otras reacciones de los espectadores. En Buenos Aires hay pasión de espectadores. El público porteño es un espectáculo en sí mismo.
-Algunos artistas y realizadores argentinos quieren traer sus obras a España. ¿Qué consejos les darías?
Creo que una de las posibles respuestas es la coproducción, que puede ser una magnifica forma de producir, una manera para entrar en nuevos escenarios internacionales, porque puedes hacer que el trabajo y el talento de allí se conozca aquí y viceversa. Realmente la suma de todos los talentos mejora la obra. Creo que no hay una sola fórmula, ya sea el guión, la dirección, los actores, el proyecto en sí mismo, tienen que tener una vitalidad propia, algo diferenciador. Mi consejo sería seguir los propios sueños y no rendirse ante los muchos inconvenientes que se van presentando al inicio. Ser valientes y luchar por ello. Golpear las puertas de las productoras. ¡Hay que intentarlo!
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