
Carnota retoma su camino
Regreso: el compositor, radicado en Los Angeles, presentará el mes próximo un ciclo en Oliverio Allways.
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Raúl Carnota, extrañaba los bares, los amigos y la comida.Hace dos años que vive en Los Angeles. Quizás para el común de la gente su regreso pase desapercibido. Pero la música popular, celebra la vuelta de uno de sus hijos dilectos. Como muchos artistas de nuestro país se tuvo que marchar al exterior para seguir su camino. Pero dice que no se fue ni volvió derrotado: "Cuando a un músico no lo dejan hacer lo que quiere se tiene que ir, sin dramatismos. Es el precio que tengo que pagar por mi libertad creativa", cuenta, mientras se arma un cigarrillo.
"Al principio fueron seis meses muy duros" confiesa. Hasta que encontró un trabajo que lo entusiasma en la productora de Miles Copeland (el hermano del ex baterista de The Police) y en varias compañías discográficas para "latinizar temás inglés para intérpretes hispanos. Así fue que pude trabajar con Ruichi Sakamoto en la poesía de un tema que se llama "Tango", pero que no tenía nada de tanguero. Fue una experiencia bárbara".
Por estos días su regreso al país le suscitó varios encuentros con viejos compañeros de ruta. Algunos paradójicos. "Recién cuando venia para el bar me crucé con Jorge Cumbo, que es otro tipo al que le pasa lo mismo que a mí, se tuvo que ir a vivir afuera a pesar que muchos le decían que era uno de los mejores. Acá muchos te palmean el hombro pero después no te dan apoyo".
Carnota pertenece a una camada de músicos inquietos, estudiosos y con ganas de buscar nuevos lenguajes en el folklore. "No se trataba de renovación sino de hacer cosas distintas. Es una falacia esa división con el tradicionalismo. A Los Hermanos Abalos se los mete en esa línea por una cuestión de edad y a mí me va a pasar lo mismo cuando tenga mas de 60 años". Su figura fue ganando un espacio merecido como uno de los mejores cancionistas surgidos en los 80. El prestigio se acentuó cuando Mercedes Sosa grabó y popularizó su chacarera:"Grito santiagueño":"Tuve mucha suerte. Si no hubiera sido por la Negra, nunca hubiera sacado la cabeza debajo del agua", reconoce con humildad.
De ahí en más, cinco discos: "Suna y Carnota", "Memoria adentro", "Esencia de mi pueblo", "Entre la ciudad y el campo" y "Contrafuego", corroboraron la importancia de su aparición en el panorama de la música popular argentina. "Creo que todo ese período fue una buena lucha que todavía mantengo: ser fiel a mi propuesta". Por eso, aunque esté pisando los 49 años dice que le gusta la vida que lleva. "Si tuviera que volver a empezar lo haría todo de nuevo de la misma manera".
Raúl Carnota encontró la fórmula para seguir su camino musical y volver a tocar con los amigos cuando la nostalgia se le coloca en la boca del estómago. "Me divierte subirme a un escenario y por eso voy hacer un ciclo en el Bauen todos los martes de mayo aunque me digan que estoy loco, junto a dos viejos amigos:Rodolfo Sánchez en percusión y Eduardo Espinassi en piano. Esos recitales los voy a grabar y masterizar afuera. Después, si alguien los quiere comprar bien y sino me quedaré con el registro como recuerdo y testimonio de ese encuentro".
A la vuelta a su nuevo hogar tiene varios proyectos por delante: hacer música para películas y realizar un espectáculo de tango para los americanos. "Una vez me puse a tocar jazz con un trío de negros que la rompían. Después les toque en guitarra "Cambalache`, mientras mi mujer les traducía la letra, y no lo podían creer. Me miraban y me decían como hacía ese tipo para hablar de todo eso en una canción".
Como dijo el poeta Pablo Trullenque "hay quien cocina a su gusto y quien come desperdicios". Se sabe a que raza pertenece. Hace rato que Carnota, eligió condimentar sus propios guisos.
Arma el quinto cigarrillo, pide otro café y mira a la fauna que lo rodea en este bar, "donde nos quedábamos compartiendo charlas y sueños hasta la madrugada". Se reconoce en este paisaje y sonríe satisfecho. Está de vuelta.
Reencuentro
Un trío de jazz y un guitarrista. El terceto y Raúl Carnota. Una conjunción que exploto distintas posibilidades armónicas, conciliando ritmos. Tango, jazz y folklore se entrelazaron: "Todo se puede mezclar si se hace bien" bromeo en uno de sus solos de batería, Minichilo. Los artistas propusieron un juego en dónde la música salió bien parada.
La reunión casual entre el baterista Norberto Minichillo (hay que verlo tocar), el pianista Hernán Ríos, el contrabajista Pablo Tozzi y Raúl Carnota, el compositor mas destacado de la música popular fue un recreo. Un verdadero disfrute dónde los estilos no limitaron las posibilidades musicales Primero fue el Terceto que tomo las riendas del asunto y calentó verdaderamente el ambiente para la entrada solitaria de Carnota. El músico marplatense, acompañado solo de su guitarra, arrancó con "Gatito de las penas" y siguió con "El salitral" e himnos como "Memoria adentro" y "La barranca". Con esa voz sentida, un conocimiento a fondo de su instrumento, y capturando la pura esencia de la chacarera, la zamba, y la vidala el músico brillo sin efectismos. El recital sirvió para el reencuentro de Carnota con el público argentino, y como apetecible aperitivo de lo que será su ciclo de mayo en Oliverio.
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