
Jukebox
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Chan Marshall no es ni una nueva Dylan ni una vieja Dylan. Pero cuando se ocupa de Bobby Zimmerman en Jukebox, una secuela de The Covers Record, su enfoque es dylanesco: reelabora material de otros artistas y logra que parezca enteramente propio. Al desmontar "I Believe in You" (una canción sobre la fe, de Slow Train Coming) hasta reducirlo a una simple guitarra eléctrica y un shuffle, Marshall se mueve tan cómoda y segura como con un par de elegantes zapatos rojos. Un año después de sufrir un colapso en un hospital de Miami, siguió adelante con los que fueron los mejores shows de su carrera. Bien se merece Marshall un himno a la supervivencia como ése. Una de las razones por las que la cantante logra que, en las canciones de otros artistas, éstos desaparezcan tan completamente es que ella canta sobre personas que tienden a desaparecer: viajeros, caminantes solitarios, caras en la multitud. Mientras los integrantes de los Dirty Three y los Blues Explosion aportan un toque gótico y tenebroso al soul sureño y a los movimientos de rock, Marshall transforma "Ramblin’ Man" de Hank Williams, y hace con esa disculpa de la mañana siguiente un justo tributo a la vida en la carretera. Con una inolvidable guitarra slide, canta sobre dejarse llevar hacia la nada en "Silver Stallion" de The Highwaymen, y adormece "New York" de Sinatra hasta transformarla en una dulce y lánguida balada que acentúa más las palabras "vagabond shoes" que "top of the heap". Jukebox suena como la versión de Marshall de I’m not there –un testamento a la idea de que "yo soy el otro"– y nada expresa mejor ese mensaje que la reconstrucción de su propia canción "Metal Heart" de 1988. Ya no es un susurrado himno folk, ahora es una carta de amor dramática y repleta de sonidos de percusión y piano para la antigua y frágil Marshall que la escribió. "Te transformarás", canta. Y así fue.




