Van en su cuarto disco, pero siguen con tanta energía como una banda de garaje que se desfoga cada vez que puede pararse en un escenario para promocionar su primer trabajo
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Pocas bandas llegan a ser muy conocidas cuando tienen un nombre extraño. Pero con el mucho tocar y el poco desfallecer, cada vez es más fácil recordar a Catupecu Machu. Los hermanos Gabriel (bajo) y Fernando Ruiz Díaz (guitarra y voz) y Javier Herrlein (batería), que con su banda ya son famosos en Argentina, decidieron dejar por unos días el sur para presentarse en Rock al Parque en Colombia. Guillermo Novallis, de La Mosca, nos advirtió que Fernando estaba loco; al menos por un rato, como buenos niños en visita, pasaron por Rolling Stone para tomarse un tecito mientras afuera mejoraba el clima.
En Argentina son muy conocidos, pero, ¿cómo es llegar a otro país y empezar casi desde cero?
Gabriel: Es algo emocionante. Tocar en Rock al Parque, en donde la mayoría de la gente no nos conocía, genera una adrenalina nueva; esas nuevas sensaciones nos potencian mucho y nos llenan.
Fernando: Es como tirar una piedra en el agua, que hace crecer todo de manera concéntrica, como nos pasó al principio en Buenos Aires. Eso nos alimenta y nos da buena vibra.
Las bandas cada vez tienden a agrandarse más, mientras que ustedes siguen con la formación básica de guitarra, bajo y batería.
Gabriel: Nosotros, más que pensar en las cosas como un fin y decir: "pongamos un DJ o algo electrónico". Ahora tenemos instrumentos electrónicos, pero siempre volvemos al trío.
Fernando: Cuadros dentro de cuadros tiene muchas guitarras que suenan como si fueran teclados por los efectos con los pedales. También hay una orquesta grabada en la canción "Opus 1", en donde los arreglos son de Gabriel.
Ustedes son hermanos. ¿Cómo hacen para separar lo profesional de lo familiar?
Fernando y Gabriel: No hay ninguna separación.
Fernando: Pero el grupo también es así. A veces hay artistas que te dicen que llegaron a un momento en que separan lo profesional de lo personal. Para nosotros eso no existe, es más, no sé cómo un artista puede decirlo.
Gabriel: El hecho de que seamos hermanos potencia todo eso. Pensar y hacer las cosas en un escenario sin necesidad de mirarnos es algo tan natural que ni siquiera lo pensamos. Catupecu Machu funciona como un cuerpo.
Javier, ¿cómo fue estar en el nacimiento de la banda, salir de ella por un tiempo y regresar cuando la banda está en pleno auge?
Nos conocimos estudiando en el conservatorio, que fue cuando se decidió hacer algo. A la vez, yo tenía otra banda, y tocaba otro tipo de música. Por incompatibilidad de objetivos no pude seguir. Ahí entró Abril (el segundo baterista de Catupecu Machu), quien es un gran amigo. De alguna manera, yo nunca me fui, porque siempre estuve cerca, pues tocaba con ellos en vivo y les colaboraba. A veces pasaba un mes sin vernos, pero después llegaba una época en la que nos veíamos a diario. Hoy no valoro tanto el éxito como el hecho de estar trabajando con la gente que quiero.
¿Así que fue algo casi automático llamar nuevamente a Javier?
Fernando: Eso lo supo el público un martes por una nota en Clarín y el viernes ya estábamos llamando a Javier. En esa época nos contactaron unos trescientos bateristas para tocar con nosotros, sin que los hubiéramos llamado.
Gabriel: La separación de Abril fue algo que se dio de manera muy natural; él tenía ganas de hacer otras cosas. Sabíamos que teníamos que dejar de tocar juntos. Cuando llegó el momento, nos sentamos en calma y decidimos tomar caminos diferentes. Ahora él tiene un grupo en donde toca la guitarra y canta. Catupecu Machu es algo que va a diez mil kilómetros por hora y que no para nunca. Cuando él comenzó a pensar en otras cosas se empezó a marcar una diferencia, y él se quedaba cada vez más atrás. Pero todo estaba bien, tanto, que el disco de él lo produje yo.
La diferencia entre Catupecu Machu en disco y en concierto es muy grande. ¿Planean sacar un disco en vivo? Ya tienen suficiente material para hacerlo...
Fernando: Cuando subimos a un escenario hay mucha adrenalina y eso cambia todo. Y si, esperamos grabar el disco en vivo el año entrante
Ahora tengo que hacer la pregunta cliché.
Fernando: Ya lo sé… ¿Por qué Catupecu Machu?
Gabriel: Deberíamos escribir unas tarjetitas para repartir antes de las entrevistas. Pero es una pregunta lógica.
Fernando: Antes de que existiera el grupo, habíamos inventado un animal mitológico que vivía en una pirámide en Centroamérica en medio de ríos, piedras y montañas, pero qué va. Nos gustaba el hecho de que era una palabra que en realidad no te remite a nada que conozcas.
¿Así que esa es la verdadera historia detrás del nombre de Catupecu Machu?
Gabriel: Tranquilo, esta es la definición original.
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