
Charly García, en otro día de furia
Un confuso episodio en la ciudad de Mendoza puso al músico nuevamente ante la Justicia.
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MENDOZA.- Charly García decidió festejar el concierto que había ofrecido apenas cuatro horas antes en el estadio mundialista de esta ciudad, tocando en el pub "de un amigo de Barcelona". Allí, bien entrada la madrugada, recorrió algunas páginas de su vasto repertorio y divirtió al reducido público con sus ocurrencias.
"Estaba de muy buen humor, incluso cuando terminó de tocar, se puso a bailar entre las mesas con María Gabriela (Epumer) y las demás chicas del grupo", aseguró Francisco Cerdán, íntimo amigo de García y uno de los encargados de prensa que trabajan para el músico.
Entonces, el confuso episodio que lo involucró en una nueva polémica ocurrió cuando García se retiraba del local. "Cuando me iba del pub -señaló ayer el músico-, alguien me llamó, me di vuelta y me dieron un vasazo. No había pasado nada, ni sé quién es la que me agredió."
Gladys del Carmen Navarro fue la que radicó una denuncia por lesiones, acusando a García de haberla golpeado con una silla. Pero incluso el mismo comisario Javier Chacón, de la división Investigaciones de la policía mendocina a cargo del caso, puso en duda la veracidad de la denuncia: "No tenemos datos que comprueben fehacientemente el relato que hizo la denunciante", remarcó.
Amanecer de un día agitado
De todas formas, García debió convivir con sucesos que bien podrían haberse extraído del intrincado guión de una extravagante serie policial. Primero, la irrupción de los policías en el hotel Aconcagua, con cuatro patrulleros al mejor estilo Swat. Luego, su traslado hasta los tribunales mendocinos y la sorpresa de encontrarse con otros detenidos que, al verlo, comenzaron a entonar varias de sus canciones.
También hubo una llamada del ex presidente Carlos Menem -"trató de hacer algo", señaló el músico-, la visita de un médico, rumores de internación y varias declaraciones con el ingenio que caracteriza a García.
"La posta es que una gorda me tiró un vaso -dijo ante las cámaras de televisión-, el vaso me pegó en la frente y la gorda me denunció por abuso sexual. Fue una gorda que, estoy seguro, es la amante del juez", ironizó luego de declarar ante las autoridades provinciales.
Por último, el bigote bicolor más famoso del rock local confesó antes de regresar a Buenos Aires: "Le estoy tratando de poner un poco de humor a todo esto. No me trataron ni bien ni mal, me tuvieron de aquí para allá, me sacaron de mi cama, me pusieron al borde de la histeria, vinieron médicos, una serie de gansadas muy gruesas. Pero si quieren verme muerto, no les voy a dar el gusto, estoy bien, estoy acá, estoy por la revancha".




