Chicos lindos: una performance de masculinidades
Parte de una trilogía exitosa de Gabriel Gavila
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★★★ Autor y director: Gabriel Gavila. Intérpretes: Diego Nagrug, Bautista Barreiro, Bruno Rondini, Federico Cabello, Gastón Canestrari y Diego Schmukler. Vestuario: Fernando More. Entrenamiento corporal y coreográfico: Alexis Losada. Sala: La Sodería, Vidal 2549. Funciones: viernes, a las 20. Duración: 55 minutos.
Un amasijo de cuerpos, uno arriba del otro, en el medio del escenario en crudo, sin nada más. Un montículo de cadáveres que esperan el silencio de los espectadores para comenzar, de pronto, a desperezarse. Con una inspiración profunda, como si saliera de un largo ahogo, uno de ellos dice algo inesperado, habla de un sueño, de Broadway, de actuar. A partir de ese momento, esos seis jóvenes vestidos apenas con shorts negros y una venda retorcida en cada mano (que usarán después para atarse o cubrirse los ojos) inician un viaje fragmentado de monólogos de cara al público, cuadros confesionales, retratos íntimos que desnudan su vulnerabilidad detrás de la aparente comodidad de los cuerpos hegemónicos.
Son “chicos lindos” muy frágiles frente al mandato de la masculinidad estereotipada. Cada uno muestra cómo puede su modo de supervivencia, qué decir y qué ocultar, ante las miradas de lo que se supone se espera de ellos. Son cuerpos que se tocan y se rechazan, con una ferocidad actuada para el afuera que los desgarra, que nunca los deja en paz. La preocupación que los somete por igual es cómo lograr el éxito y si, en esa búsqueda, será o no el teatro la puerta al aplauso o la frustración.

El autor y director Gabriel Gavila vuelve con este show performático –pariente lejano del mundo Muscari–, estrenado en 2014 en la desaparecida Casona iluminada, con otro elenco (el único que permanece es Diego Schmukler) y texto aggiornado ya que surge de los testimonios de los actores. Es la primera obra de una saga que se completó con Chicos malos y Chicos feos, trilogía que el año pasado, en su versión online, ganó el premio a Mejor Performance en Entornos virtuales, otorgado por el INT. Otra vez presencial, en una sala alejada de los circuitos tradicionales y sin apelar al humor del stand up ni a cantautores de última generación (los dos únicos temas que cantan pertenecen a los ya “clásicos” Leo García y Fito Páez), Gavila convoca a un público tan joven como los intérpretes.
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