Cincuenta sombras liberadas: un cuento de hadas con un poco de sadomasoquismo

Dakota Johnson en la piel de Anastasia, ahora esposa de Christian (Jamie Dornan)
Dakota Johnson en la piel de Anastasia, ahora esposa de Christian (Jamie Dornan)
María Fernanda Mugica
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8 de febrero de 2018  • 11:48

Nuestra opinión: regular. Cincuenta sombras liberadas ( Fifty Shades Freed, EE.UU / 2018). Dirección: James Foley. Guion: Niall Leonard, E. L. James. Fotografía: John Schwartzman. Elenco: Dakota Johnson, Jamie Dornan, Eric Johnson, Rita Ora. Distribuidora: UIP. Duración: 105 minutos. Calificación: Apta para mayores de 16 años con reservas.

Sería fácil descartar a una película con el nivel de ridículo general que tiene Cincuenta sombras liberadas , pero resulta interesante pensar un poco en cuál es la satisfacción que encuentran tantas personas, en su mayoría mujeres, en la historia de amor de Anastasia Steele y Christian Grey. La promesa de la inclusión de escenas eróticas que ponen en primer plano una relación sadomasoquista llamó la atención. El mensaje de que las mujeres también pueden disfrutar de ver en pantalla una relación sexual de estas características se utilizó como estrategia de marketing y funcionó. Nunca terminó de tener mucho sentido ni en la primera película, pero resulta muy curioso cómo se va alejando de esa idea para ir por terrenos más conservadores.

Trailer de Cincuenta sombras liberadas

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Cincuenta sombras liberadas empieza con el casamiento de Anastasia ( Dakota Johnson ) y Christian ( Jamie Dornan ) y plantea los problemas que surgen de la necesidad de este hombre poderoso de controlar todo (si eso no augura un matrimonio al menos problemático, entonces ¿qué?). Pero se espera que el espectador acepte que ella es la única que sabe cómo tratarlo y él realmente la ama. O sea, que en realidad ella tiene el control. Mmm.

Hay varias escenas de sexo con distintos elementos de fantasía y bastante desnudez de ambos, pero no resultan eróticas, tal vez por un problema de química de los protagonistas o por su coqueteo constante con el ridículo. La trama policial despierta poquísimo interés y el villano es de telenovela, un género televisivo que subyace en esta trilogía y predomina hacia el final. Para el universo de las Cincuenta sombras..., la fantasía femenina puede disfrazarse de osadía y sadomasoquismo, pero termina como cualquier otro cuento de hadas, con un enorme anillo de diamantes y una linda mansión.

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