10 películas europeas para descubrir en Netflix

La italiana Happy as Lazzaro, de Alice Rohrwacher, uno de los excelentes films europeos que están disponibles en Netflix
La italiana Happy as Lazzaro, de Alice Rohrwacher, uno de los excelentes films europeos que están disponibles en Netflix
Diego Batlle
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13 de julio de 2019  

Las prioridades de Netflix son sus series y películas originales, pero de todas maneras el gigante del streaming no puede descuidar los nichos de consumo ni los productos realizados en los distintos mercados internacionales (ya opera en casi 200 países). Por eso, aunque las cifras de reproducciones sean ínfimas en comparación con Stranger Things o A ciegas, la compañía es muy activa a la hora de adquirir films europeos presentados en grandes festivales como Cannes, Berlín, Venecia, Locarno, San Sebastián, Toronto o Sundance.

Esta selección de diez títulos recientes (seis de ellos dirigidos por mujeres) ofrece un amplio y muy diverso panorama de la oferta de cine europeo disponible actualmente en Netflix.

  • Shéhérazade, del francés Jean-Bernard Marlin. La historia de amor entre Zachary (Dylan Robert), un muchacho de 17 años que sale de la cárcel en libertad condicional, y Shéhérazade (Kenza Fortas), una prostituta que trabaja en las sórdidas calles de Marsella, es el eje de esta impactante película de Marlin estrenada en Cannes 2018 y ganadora de decenas de premios, incluídos dos Jean Vigo y tres César (los Oscar franceses) a mejor ópera prima y a las revelaciones actorales para Robert y Fortas. El film narra -con un estilo hiperrealista que remite al cine de los hermanos Dardenne- los códigos del ojo por ojo del violento submundo delictivo, la dinámica de la comunidad árabe en esa ciudad y, en su último tercio, incursiona en el thriller judicial con sorprendentes resultados.

  • Happy as Lazzaro, de la italiana Alice Rohrwacher. Otra película de Cannes 2018 (ganó el premio a mejor guión) que reconstruye con muchas licencias poéticas una escandalosa historia real ocurrida en la Italia de la década de 1980 (una marquesa explotaba a una comunidad de casi cien campesinos en Inviolata, un paraje completamente aislado del mundo moderno en el que regían reglas esclavistas propias de la Edad Media) para luego derivar hacia el orden de lo místico, lo espiritual y lo fantástico con anclaje en las tradiciones populares. Siguiendo los pasos de sus compatriotas Vittorio De Sica, Luchino Visconti, Pier Paolo Pasolini y los hermanos Taviani, la talentosa y sensible directora de Corpo celeste y Las maravillas eligió como protagonista de esta fábula llena de lirismo al Lazzaro del título (Adriano Tardiolo), un adolescente inocente, puro y bienintencionado en un mundo dominado por el cinismo y las desigualdades.

Happy as Lazarro

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  • On Body and Soul, de la húngara Ildikó Enyedi. Ganadora nada menos que del Oso de Oro en el Festival de Berlín, esta película tiene como protagonistas a dos auténticos antihéroes, dos seres con serias dificultades de comunicación, dos almas en pena, verdaderos freaks que por momentos parecen robots antes que personas: por un lado está Endre (Géza Morcsányi), uno de los responsables de la administración de un matadero de vacas; por otro, Mária (Alexandra Borbély, ganadora del premio a mejor actriz en los European Film Awards por este trabajo), la nueva supervisora de la calidad del ganado. Luego del robo de unas potentes drogas que se utilizan con los animales, de la posterior investigación policial y sobre todo de la participación de una incisiva psicóloga, ésta descubre que Endre y Mária tienen sueños muy similares con ciervos que deambulan por praderas nevadas. A partir de entonces, aun con sus dificultades para liberarse de los traumas y neurosis que los acechan, intentarán distintas formas de conexión emocional. La película va del realismo crudo del frigorífico a lo espiritual y lo onírico con absoluta convicción, demostrando la ductilidad de Enyedi para construir climas muy diversos, siempre con una elegancia formal y una capacidad para el detalle no demasiado frecuentes en el cine contemporáneo.

On Body and Soul

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And Breathe Normally, de la islandesa Isold Uggadottir. Este primer largometraje que le valió a Uggadottir el premio a la mejor dirección en el Festival de Sundance 2018 describe la historia de Lára (Kristín Þóra Haraldsdóttir), una madre soltera dominada por las penurias económicas que termina obteniendo un puesto en el sector de migraciones del aeropuerto de Reikiavik-Keflavík. Allí conocerá de forma casual a Adja (Babetida Sadjo), una refugiada de Guinea-Bissau en tránsito hacia Toronto con un pasaporte falso. La realizadora explora con recato y sobriedad la relación que va creciendo entre ambas en un contexto no tan favorable como la imagen muchas veces idealizada que en el exterior se tiene de Islandia.

  • Girl, del belga Lukas Dhont. Ganadora de la Cámara de Oro a la mejor ópera prima del Festival de Cannes 2018, entre muchos otros galardones, esta película narra la odisea física y psicológica de su protagonista (consagratorio trabajo de Victor Polster). Victor está a punto de cumplir 16 años, pero su nombre nada tiene que ver con su existencia. Se siente, vive y se expresa como mujer por lo que exige que la llamen Lara. Ella se muda a una ciudad de la Bélgica flamenca para vivir con su padre y su hermano menor. Además, tiene una notable capacidad para la danza, aunque las cosas no serán fáciles para alguien que nació como varón dentro de un elenco (y un vestuario) femenino. Lara está a prueba en una exigente escuela de ballet, empieza a tomar pastillas hormonales para acelerar los cambios en su cuerpo y está convencida de hacerse la operación genital que la convierta también desde lo físico en la mujer que ella ya es. Pero la presión de la danza (por momentos remite a El cisne negro, aunque sin tanta truculencia), la ansiedad por los efectos del tratamiento y las inseguridades propias de una adolescente aquí potenciadas por su particular situación convierten a su transición en un tour de force y en un vía crucis que Dhont filma con inteligencia, recato, elegancia y sensibilidad.
  • Elisa y Marcela, de la española Isabel Coixet. Estrenada en la Competencia Oficial del último Festival de Berlín, la nueva película de la directora catalana de Cosas que nunca te dije, A los que aman, La vida sin mí, Nadie quiere la noche y La librería tuvo tantos defensores como detractores. Ambientado entre 1898 y 1901, este melodrama rodado en un vistoso blanco y negro va y viene en el tiempo para narrar la historia de amor épico (y prohibido, claro) entre Marcela (Greta Fernández) y Elisa (Natalia de Molina), quienes se conocen en un colegio religioso de La Coruña al que la primera ingresa como estudiante y donde la segunda vive en compañía de su tía, directora del lugar. Más allá de la represión reinante en el ámbito académico, en los hogares familiares y en la sociedad en general, el romance avanza y deriva en un hecho insospechado: Elisa cambia de look, se hace pasar por un hombre (dice llamarse Mario) y así ambas engañan a un cura de pueblo que termina casándolas. Cuando son descubiertas, la reacción será de una violencia inusitada. El film explora no solo la intimidad de esa relación pasional sino también cuestiones como la maternidad y los límites de la libertad de elección individual cuando la Iglesia y las autoridades políticas se meten en las decisiones íntimas.
  • Joy, de la alemana Sudabeh Mortezai. Nacida en Alemania, de padres iraníes, criada en Teherán y Viena y formada en California, Mortezai se interesó en su segundo largometraje -premiado en la última Mostra de Venecia y en varios otros festivales de prestigio como los de Londres, Viena, Sevilla y Chicago- por las desventuras de las inmigrantes ilegales de Nigeria que son víctimas del tráfico y la explotación sexual en Austria. Joy (notable trabajo de Anwulika Alphonsus) es el nombre de la protagonista, una heroína anónima que, mientras ejerce la prostitución, se ocupa de cuidar a Precious, una joven compatriota recién llegada, debe lidiar con el grupo mafioso que maneja el negocio en Viena y enviar dinero a su país de origen, donde su padre atraviesa un delicado estado de salud. Más allá de una veta de thriller (a la protagonista le proponen desde el sistema judicial denunciar a la organización delictiva) y de una subtrama aparentemente romántica (uno de los clientes de Joy quiere mantenerla económicamente y sacarla de ese submundo), el eje del film pasa por la descripción de las contradicciones íntimas, las tentaciones, los deseos y los sueños de una mujer que, como tantas otras, integran la contracara más triste y muchas veces oculta de la Europa poderosa y opulenta.

"Joy"

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  • Todo bien, de la alemana Eva Trobisch. Aunque transcurre en Munich, esta película consagrada como mejor ópera prima en el último Festival de Locarno podría estar ambientada en cualquier gran urbe del mundo. Muy a tono con estos tiempos en los que la violencia machista está en pleno cuestionamiento, Todo bien tiene en el centro de la escena a Janne (excelente trabajo de Aenne Schwarz, vista en Stefan Zweig: Adiós a Europa), una treintañera que trabaja en la industria editorial. Ella está en pareja con Piet (Andreas Döhler), pero en una fiesta de reunión de graduados bebe más de la cuenta y se termina yendo del lugar con Martin (Hans Löw). Entre equívocos y flirteos, él cree que es tiempo de una relación íntima; ella, no. Tras el abuso sexual, el film expone en toda su dimensión los condicionamientos, la fragilidad, la descontención y la profunda soledad de la protagonista en un retrato tan íntimo como inteligente.

"Todo bien"

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  • Mala hierba, del franco-iraní Kheiron. Nacido en Teherán como Nouchi Tabib y radicado finalmente en París, el camaleónico y cada vez más popular Kheiron es el guionista, director y protagonista de Nous trois ou rien (2015) y ahora de Mauvaises herbes (2018). Wael (Kheiron) y Monique (Catherine Deneuve) se dedican a pequeñas estafas hasta que son descubiertos por el veterano Victor (André Dussolier), quien los obliga a ayudarlo en un centro en el que se asiste a adolescentes con problemas de conducta y adaptación. Así, Wael se terminará convirtiendo en una suerte de mentor del problemático grupo apelando a las más variadas tácticas motivacionales en esta emotiva película sobre segundas oportunidades.

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