
Acariciando lo áspero
El realizador Ezequiel Acuña, ganador de la competencia argentina del Bafici, dialogó con LA NACION LINE sobre su película "Como un avión estrellado"
1 minuto de lectura'
Después de "Nadar solo", su primera película, Ezequiel Acuña estaba harto de la melancolía. "La melancolía es una mierda. Si lo buscás en el diccionario significa depresión. Yo cuando terminé "Nadar solo" estaba con cinco psiquiatras, totalmente paranoico, mal, con fobias. Todo el mundo me rompía con eso, y yo ya estaba cansado", se queja. Cuatro años después de haber terminado aquella filmación que le trajo tantos dolores de cabeza, "Como un avión estrellado", su segunda película, acaba de ganar en el Bafici el primer premio de la competencia argentina.
Destacado entre las once películas en carrera, el film de Acuña retrata un período doloroso en la vida de Nicolás (Ignacio Rogers), un chico de edad incierta pero con fuerte impronta adolescente, que tiene que lidiar con un amor imposible (Manuela Martelli), un hermano perdido después de la muerte de sus padres (Carlos Echevarría) y un amigo con espíritu autodestructivo (Santiago Pedrero). ¿Demasiado? "No quería que fuera una película de dolor injustificado, un tipo al que le están pegando con una mazazo en la cabeza. Sentía que tenía que tener que ver con cosas que te pasan en la adolescencia y que te pueden pasar en la vida. En el momento en que yo armé la película, cuando la edité, el lugar mío era de una ausencia total de afecto. Yo sentía que si filmar la película fue angustioso, si todo lo que me pasó alrededor fue angustioso, la película tenía que ser así de áspera, así de triste", explica el realizador, en diálogo con LA NACION LINE.
-¿Tuviste mas facilidades para filmar que con Nadar solo?
- No, para nada. Hubo una exigencia distinta. "Nadar solo" fue más cabeza, más inconsciente. Había una cuestión de la edad de la gente que participó, una cosa más desfachatada. No había horarios fijos, ni nadie estaba pensando en cuánta plata iba a ganar. Una cosa más inocente, era una aventura. Ahora es distinto, filmar películas chicas en este momento es medio suicida.
-Antes de editarla decías que no sabías de qué trataba la película, ¿ahora sabés?
-No. (se ríe) Hicimos dos ediciones de la película. En la primera había una historia de amor, pero cuando la edité esa historia de amor no cerraba tanto, vimos que había gente que no se creía algunas cosas. Se sacaron 14 minutos, y terminó haciéndose una película que era la que yo más quería hacer, y que estaba como escondida. Creo que es mucho más auténtica como está ahora, y a mí me sirvió para darme cuenta que el guión sirve para una etapa, y el montaje es como una etapa de reescritura de ese mismo guión. Pasó de ser una película bastante optimista, a una historia sobre ausencias, pérdidas.
-La anterior era autobiográfica, ¿ésta también?
-Sí, yo no puedo escribir de otra manera que no sea autobiográfica. No sé si puedo escribir un policial. No, porque no tenga ganas sino porque no sé si tengo capacidad, creatividad. Podría ser un policial melancólico, no sé (se ríe). Siento que por ahí cada personaje tiene algo de mí. Lo de Santi de robar antidepresivos y tomarlos, yo andaba en alguna historia así, lo de la timidez de Ignacio, que es parecida a la de Nicolás en “Nadar solo”, la idea de que aparezca alguien luminoso en tu vida, y por ahí lo del hermano también tiene que ver con algo que pasó en mi familia. Igual con el personaje que más me identifico lejos es con el de Santiago, una especie de slacker, un tipo sin rumbo que pasa la noche en un drugstore, que es drogadicto, que roba, es medio terrible decirlo pero es con el que más me identifico. Y tiene un especial tratamiento por eso.
-¿Por qué te interesa el mundo de la adolescencia?
-No sé, creo que porque es el que más conozco. Hay muchas cosas que descubrí de más grande, estoy atrasado en muchas actividades culturales. Entonces lo que leo, por ahí tenía que haberlo leído mas atrás. Y me parece una edad única. Me gusta mucho retratar a la gente joven, me gusta demasiado, no sé por qué.
-¿Proyectos?
-Tengo ganas de seguir filmando, estoy escribiendo. Es medio enfermizo, como una droga, está bueno pero podés terminar mal. Yo no vivo bien el rodaje, me aburre muchísimo, me inquieta, me pone nervioso. Pero creo que si yo no lo atravesara así, la película no sería tan visceral.
Toda la información sobre el Bafici, ingresá en: www.lanacion.com.ar/coberturaEspecial/bafici/
1
2Cómo vivió Mirtha Legrand las horas previas a su cumpleaños: un reencuentro, un detalle en la vajilla y un premio
- 3
Inés Estévez: su deseo de escapar del estereotipo y por qué siente que, aunque “no encaja” en este mundo, el trabajo la salva
4Robbie Williams regresa a la Argentina después de 20 años con un show en el Movistar Arena: cómo conseguir las entradas



