Berlín 2026: entre las tensiones políticas y el glamour de Dua Lipa en la alfombra roja
La cantante acompañó este sábado a Callum Turner, que no quiso hablar de los rumores que lo mencionan como el próximo 007
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“Tenemos que mantenernos al margen de la política. Si hacemos películas con un enfoque meramente político entramos en ese terreno. Pero nosotros somos el contrapeso de la política, lo opuesto a la política. Tenemos que hacer el trabajo de la gente, no el de los políticos”. La primera intervención pública de Wim Wenders como presidente del jurado oficial del Festival de Berlín, este jueves, abrió una verdadera caja de Pandora.
La muestra que abre en la capital alemana todos los años para estas fechas el calendario cinematográfico del año mantiene en su primer tramo la misma tendencia de lo ocurrido al cierre de 2025 en sus pares de Venecia y San Sebastián: un festival en el que los autores y directores son impulsados a opinar sobre temas de actualidad y dejar en segundo plano las obras que presentan en las distintas secciones.

En la conferencia de prensa de presentación del jurado oficial que coincide con la apertura de la muestra, el último jueves, Wenders intervino para apuntalar a la productora polaca Ewa Puszczynska, que había señalado como “injusta” la consulta de un periodista que quiso conocer la opinión del jurado sobre el “apoyo” del gobierno alemán a la ofensiva sobre Gaza y su “papel como principal financiador del genocidio” en Medio Oriente.
Incómoda, Puszczynska respondió: “Nosotros usamos palabras como cambiar el mundo, pero al mismo tiempo intentamos hablar con cada espectador y hacerles creer que no podemos ser responsables de las decisiones que toman los políticos, en este caso apoyar a Israel o a Palestina”.

Wenders agregó: “Las películas pueden cambiar el mundo, pero no de forma política. Ninguna película ha cambiado realmente la idea de ningún político, pero sí pueden cambiar la idea de la gente sobre cómo cada uno debería vivir. El cine tiene un poder increíble para ser compasivo y empático. Las noticias no lo son y tampoco la política. Pero las películas sí”.
Poco después de estas declaraciones, que calificó como “inadmisibles”, la autora india Arudhati Roy canceló la participación que tenía prevista en el festival para acompañar la presentación de una película. “Oírlos decir que el arte no debería ser político es asombroso. Es una forma de silenciar una conversación sobre un crimen contra la humanidad, inclusive mientras se desarrolla ante nosotros en tiempo real”, señaló Roy, una de las escritoras indias más importantes del momento. Las autoridades de la Berlinale señalaron que respetan la decisión de Roy y lamentaron no recibirla. “Su presencia habría enriquecido el discurso del festival”, dijeron en un comunicado oficial.
Al margen
Las estrellas Michelle Yeoh (que recibió un premio honorario de manos del director de Anora Sean Baker en la gala de apertura) y Neil Patrick Harris también evitaron hablar directamente de la política de Estados Unidos y quedaron al margen de una conversación orientada más que nada hacia la búsqueda de repercusión viral en las redes sociales. De hecho, la pregunta política a Wenders fue formulada por el conocido bloguero alemán Tilo Jung.

Sin embargo, en términos artísticos, el debate político apareció desde el vamos en la programación de este año con mucha fuerza. La película de apertura de la Berlinale 2026 fue No Good Men, de la directora afgana Shahrbanoo Sadat, un relato casi testimonial que recorre el trabajo y la vida cotidiana de una camarógrafa en Kabul.
Esa misma noche, artistas iraníes aparecieron en la alfombra roja con carteles de “Irán libre”, una campaña que coincidió con la presencia en Berlín del movimiento Mujer, Vida, Libertad, que reivindica a las voces silenciadas por el régimen teocrático que gobierna ese país.
Este viernes, representantes de la Asociación de Cineastas Independientes de Irán realizó una performance en la Postdamer Platz, uno de los puntos centrales de Berlín, con voluntarios tendidos en el suelo que simbolizaron a las víctimas de la represión a las recientes protestas antigubernamentales.
También se confirmó en las últimas horas la presencia en Berlín de los argentino-israelies David y Ariel Cunio, secuestrados por Hamas y liberados en octubre pasado luego de dos años de cautiverio. Participarán de la presentación de una versión ampliada de A Letter to David, el documental de Tom Shoval que narra esos hechos ocurridos a partir de la masacre perpetrada por el grupo terrorista el 7 de octubre de 2023. La película original se proyectó en la Berlinale exactamente un año atrás, cuando no había esperanzas para la liberación de los rehenes israelíes en Gaza.
Visita sorpresa
El clima logró distenderse bastante en la noche de este sábado, cuando la cantante Dua Lipa apareció sin aviso en el estreno mundial de Rosebush Pruning, película protagonizada por su prometido, el actor británico Callum Turner, y compartir con él la celebración de la noche de San Valentín.
Pocas horas antes, Turner salió del paso en la conferencia de prensa previa a la proyección cuando fue consultado sobre los rumores que lo mencionan como firme candidato a convertirse en el próximo James Bond. “Es muy pronto para responder esa pregunta. No voy a comentar nada al respecto”, respondió el actor, de 35 años.

También reapareció en Berlín Rupert Grint, una de las estrellas de las películas de Harry Potter (allí interpreta a Ron Weasley, el mejor amigo del mago), que se sumó a la muestra para presentar su nuevo film, Nightborn, un relato de terror producido en Finlandia. “Obviamente estoy en contra del fascismo. Por supuesto es un tema muy relevante en este momento. Pero yo elijo el momento de hablar de esas cosas”, dijo cuando se le pidió una opinión política.
Entre las novedades del mercado del festival se confirmó en las últimas horas cuál será el primer papel que interpretará Úrsula Corberó después del nacimiento el lunes pasado de Dante, el hijo que concibió con Chino Darín e hizo abuelo a Ricardo Darín. La actriz española será protagonista de Hay alguien en el jardín, la próxima película de su compatriota Jaume Balagueró, uno de los mejores especialistas actuales del cine de terror. El rodaje comenzará en noviembre.

El principal representante del cine argentino en la Berlinale de este año es el largometraje El tren fluvial, dirigida por Lorenzo Toto Ferro (protagonista de El ángel y Simón de la montaña) y Lucas Vignale, seleccionado para la competencia de la sección paralela Perspective, dedicado a las óperas primas.
La película, que tendrá su estreno mundial este lunes 16, se asoma a la historia de Milo, un chico de nueve años que crece con la presión de convertirse en una estrella del malambo. Pero él desea otra vida: quiere viajar en tren y conocer Buenos Aires. El niño Milo Barria interpreta al protagonista, acompañado por integrantes de su propia familia real, Rita Pauls y el escritor Fabián Casas.
Ferro y Vignale se conocieron poco antes de la pandemia, mientras trabajaban en un video musical concebido por el actor. Le contaron en Berlín a The Hollywood Reporter que pasaron mucho tiempo juntos viajando en la moto de Vignale y entre grabación y grabación se hicieron amigos.
“Decidimos dedicarnos juntos a la ficción y al cine. Primero hicimos un corto y ahora nos lanzamos a hacer una película. Lorenzo es un maestro en la escritura de textos e imágenes, así como en toda la parte conceptual. Y a mí me encanta todo lo demás, que es más técnico. Por eso nos complementamos muy bien”, agregó Vignale.
La presencia argentina en la Berlinale se completa con el documental Bosque arriba en la montaña, de Sofía Bordenave (en la sección Forum) y La hora de irse, de Renzo Cozza, que participa de la competencia oficial de cortometrajes.
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