
Cuando el buen cine falta a la cita
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"Plástico cruel" (Argentina/2004). Dirección: Daniel Ritto. Con Daniel Ritto, Elena Maidanik, Isabella Maidanik, Nilda Raggi, Enrique Liporace, Tom Lupo, Dalmiro Sáenz, Enrique Symns. Guión: Daniel Ritto y Elena Maidanik, basado en un relato de José Sbarra. Fotografía: Florencia Santucho. Montaje: Emiliano Vernabá. Presentada por Producciones Sabrosones, en DVD, en el Cine Cosmos. Hablada en español. Duración: 85 minutos. Calificación: para mayores de 16 años, con reservas.
Nuestra opinión: Mala
Daniel Ritto es actor del under desde fines de los años 80, mejor conocido por interpretar, durante años, al músico Luca Prodan en "Luca vive" (de acuerdo con la pieza escrita por Carlos Polimeni), y después en la película de igual título acerca del líder del grupo Sumo, que dirigió Jorge Coscia. El mismo Ritto asegura que "Plástico cruel", su debut como director, es "cine" y un producto "auténticamente independiente". En lo primero se equivoca de plano, porque no por proyectarse en una sala con butacas cualquier producto merece esa categoría. En lo segundo acierta, porque su opera prima está fuera de cualquier regla o estética que tengan que ver con el cine tal como se lo ve en salas o en cualquier otra parte, un producto de cuño casero, incluso más desprolijo que los filmados en Super 8, que solían ser plato fuerte en las trasnoches de Semana Santa de hace un cuarto de siglo, en Villa Gesell.
"Plástico..." adapta un monólogo escrito en 1989 por el poeta -under y maldito- José Sbarra (quien murió joven y víctima del sida en 1996), a un formato cinematográfico pobre a ultranza. Cuenta la historia de Axel, un escritor marginal que sueña ser como Bukowski pero porteño, que vive en una pocilga, come salteado y se las rebusca para juntar las monedas suficientes como para que no le falte cerveza, un poco de marihuana y cocaína. Con la hija de un empresario de la que se enamora, planea un falso secuestro que, tras algunas negociaciones bastante ridículas, fracasa porque ella misma decide abandonarlo para casarse con otro lumpen.
Esta es la traducción de lo que se ve y escucha en la pantalla durante la primera hora de proyección, poco menos que un amontonamiento de imágenes penosamente encuadradas, fotografiadas o editadas, con discursos ininteligibles, improvisados, en los que Ritto insiste en declamar las bondades de transgredir reglas igual que sus maestros (desde Burroughs hasta Mailer), en un absurdo intento por establecer alguna conexión entre sus propias transgresiones, y reacciones violentas (romper botellas), con las de aquellos arquetipos.
Si lo descripto es tan revulsivo como increíble, mucho más lo es la presencia de Enrique Liporace, como un travesti de batón y turbante, Tom Lupo, Dalmiro Sáenz y Enrique Symns, este último muy convincente en el manejo del canuto de birome Bic como eficaz inhalador de bolsillo. El encuentro de Axel con una niña cuya razón de existir en el guión no es clara pega un giro inesperado al relato y sirve a un fin noble: terminarlo de golpe, no obstante el desesperanzador "Continuará..."
De principio a fin, "Plástico cruel" no da demasiadas pistas acerca de qué se trata, nexo entre sus muchas piezas sueltas. Un todo que no genera más reflexiones que las expuestas. A excepción de una única y necesaria pregunta: ¿por qué?
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