Cuando la historia cobra vida
Pasado mañana se estrenará este film lleno de efectos especiales y grandes actores
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LOS ANGELES ( Corriere della Sera ).- A través de la película Una noche en el museo , Ben Stiller se prepara para llevar al poder la fantasía y la historia de Estados Unidos y del mundo para conquistar al público familiar sin distinción de fronteras.
La pantalla muestra cómo en el legendario Museo de Historia Natural de Nueva York todas las criaturas surgidas del diorama, las estatuas, los dinosaurios, los vikingos y hasta las momias comienzan a moverse y se transforman en seres vivos. Allí están desde el presidente Theodore Roosevelt hasta Cristóbal Colón, desde Julio César hasta Atila, además de simios de distintos tamaños, faraones del antiguo Egipto, los soldados de la Guerra de Secesión, los indios de las reservas en el territorio norteamericano, los leones más imponentes de las sabanas africanas, elefantes y jirafas.
Mientras tanto, tres ancianos que están a punto de jubilarse luego de haber dirigido el museo (que, por otra parte, afronta una crisis por la falta de visitantes) preparan un robo que les permitirá luego una feliz fuga hacia Miami. La idea de este trío (integrado por los venerables Mickey Rooney, Dick van Dyke y Bill Cobbs) es aprovecharse de un incomprendido padre divorciado (Stiller) que con tal de evitar que su mujer le impida reencontrarse con su hijo está dispuesto a aceptar cualquier clase de trabajo.
"Lo que me proponen es hacerme cargo de la guardia de seguridad nocturna del museo, que mi personaje siempre consideró un lugar legendario y mítico. Acepto, pero detrás del compromiso hay un visible engaño, y desde la primera noche me encuentro frente a un verdadero caos: las criaturas en miniatura del diorama empiezan a pelearse, el presidente Roosevelt baja del caballo de su estatua para mirar a una india con ojos lánguidos y también por allí anda un cowboy luchando con un gladiador romano", anticipa Stiller a propósito de su personaje.
Todo esto ocurre mientras el esqueleto de un Tyrannosaurus rex se divierte como un cachorrito persiguiendo una de sus vértebras cuando el pobre Ben la recoge del piso y la lanza hacia algún lugar.
El rodaje del film tuvo lugar en el último verano del hemisferio norte en los estudios cinematográficos más grandes de Vancouver (Canadá) y requirió un compromiso a tiempo completo de todo el elenco. Junto a Stiller y los entrañables Cobbs, Rooney y Van Dyke aparecen en Una noche en el museo , entre otros, Robin Williams, como Theodore Roosevelt; Owen Wilson, como el cowboy Jedediah, y Carla Gugino en la piel de una bella guía que les muestra a Stiller y a su hijo los pasos perdidos de la naturaleza y de la historia a lo largo de los siglos.
"Nuestro objetivo fue integrar la fantasía y las lecciones de historia en la estructura de una comedia de acción -explica Shawn Levy, elegido por el cotizado productor y realizador Chris Columbus para dirigir esta película-. Quería hacer una película que pudiera hablarle al corazón de los chicos de padres divorciados y también, de paso, divertir a los grandes y los chicos con una insólita visita a un museo."
Cuenta Levy que en una de las tantas noches en que ocurren todas estas extrañas peripecias el guardia personificado por Stiller llega al museo con su pequeño hijo, que no puede creer lo que está viendo: un mono acaba de quitarle las llaves del museo a su papá y también empieza a ser perseguido por un grupo de hunos, porque el animal también les birló los cinturones brillantes. "Es también la noche en la que los tres viejos guardias deciden llevar a cabo el robo soñado: llevarse los tesoros egipcios para disfrutar de su retiro en la Florida", detalla el realizador.
Agrega Stiller: "En la nochebuena, muchas de las criaturas y de los animales del museo escapan del lugar sin saber que si yo no logro atraparlas y volverlas a poner en su lugar antes del alba todas quedarán reducidas a cenizas. Así, mientras siglos enteros recuperan la vida, la aventura se convierte también en una lucha contra el tiempo".
Rooney, de rozagantes 86 años, ríe burlonamente cuando se le pregunta si la película será un éxito. "En mi caso funcionó como la fuente de la juventud y también como un instrumento de conocimiento histórico. Siempre tuve alguna desconfianza hacia los efectos especiales, pero en este caso se ponen a la altura de la humanidad de cada uno de los personajes representados en la trama, incluyendo los animales. Yo mismo participo en algunos de esos trucos visuales, como cuando me persigue un dinosaurio."
Van Dyke, "apenas" cinco años más joven que Rooney, confiesa haberse inclinado con una reverencia hacia el cine que enriquece la fantasía con recursos tecnológicos de avanzada. "En mi larga carrera he vivido muchísimas fábulas musicales y aventuras, pero nada comparable con esta película", destaca.
Stiller, en tanto, comenta que durante el rodaje, al término de cada jornada, cada vez que volvía a su casa se quedaba un buen rato leyendo enciclopedias o libros de historia para ampliar sus conocimientos en relación con los episodios fantásticos que le tocó presenciar o tomar parte en la película. "Espero que les pase lo mismo a aquellos que vean la película", concluye.
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