
El nuevo chico lindo y malo de Hollywood
Es el protagonista de "Enlace mortal"
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NUEVA YORK.- Es la magia de Hollywood. Los estudios presentan a Colin Farrell como el nuevo Brad Pitt, el héroe carilindo, siempre prolijo, bien peinado, saludable y de buenos modales. Pero en la realidad el protagonista de "Enlace mortal" está a años luz de ser el típico galancito hollywoodense.
En primer lugar, casi no habla inglés; su acento irlandés es tan cerrado que es necesario pedirle que repita varias veces las oraciones. En segundo lugar, cada dos frases comienza o termina con alguna mala palabra, algo muy políticamente incorrecto por estas puritanas latitudes (cada vez que aparece en televisión la mitad de sus frases son cortadas por un molesto ¡bip!).
Viste una remera blanca rota, un top negro descosido y dado vuelta, jeans sucios, un brazalete de cuero negro con tachas, un aro en la oreja izquierda y dos tatuajes en los brazos; en el derecho, un gigantesco dibujo maorí; en el izquierdo, la inscripción: "Carpe diem... with my girl" (aprovechar el día... con mi chica). Y como si fuera poco, hace caso omiso de los carteles de prohibido fumar en el salón del hotel Regency, donde recientemente ofreció una conferencia de prensa para promocionar "Enlace mortal".
"¡Por favor, esto de no poder fumar en los bares ya es el maldito colmo!", se queja no bien entra, mientras enciende un Camel Light tras otro, con el Zippo que nunca deja su mano. "Y uno que piensa a Nueva York como uno de los lugares más liberales del mundo. ¿A dónde estamos yendo?", se pregunta.
A Farrell, nacido hace 26 años en Irlanda, le gusta jugar de rudo, de chico rebelde y escandalizar a los norteamericanos y volverse la pesadilla de todas esas madres cuyas hijas lo tienen como su galán de ensueño. ¡El terror que provocó el año pasado cuando se lo vio saliendo una vez con la angelical Britney Spears!, aunque él repite una y otra vez que son sólo amigos. Desde entonces se lo ha fotografiado con cientos de mujeres y a quien pregunte de más él responde sin vueltas: "Soy un tipo de 26 años, soltero y al que le gusta divertirse. Tan simple como eso, no hay más. ¿Tiene algo de malo?"
En el fondo, sin embargo, Farrell es un buen chico. Siempre anda de aquí para allá con alguno de sus tres hermanos -dos mujeres- y con su madre, Rita, que le hace de representante.
Todos en la familia pensaron que sería jugador de fútbol, como su padre, Eamon Farrell, pero él no se acostumbraba a la rigidez de los entrenamientos. Le interesaba más "fumar cigarrillos, tomar cervezas y perseguir chicas".
¿Por qué eligió la actuación? "Porque puedo perseguir chicas, tomar cervezas, fumar cigarrillos y aún así hacer el trabajo", bromea, dándole una última pitada a su tercer cigarrillo en 15 minutos.
De la publicidad al cine
Fueron las clases de teatro a las que lo obligó a ir su hermano mayor las que primero lo llevaron a participar en un comercial de chocolates Cadbury, en una serie de la BBC y luego en una obra de teatro en Londres, en la que lo vio el actor Kevin Spacey, quien finalmente lo trajo a Hollywood, en 1999.
Desde entonces ha filmado con varios de los "pesos pesados"; con Bruce Willis hizo "En defensa del honor"; con Tom Cruise, "Sentencia previa"; con Al Pacino, "El discípulo", y con Ben Affleck, "Daredevil".
Ahora, en "Enlace mortal", dirigida por Joel Schumacher, Farrell interpreta a Stu Shepard, un ambicioso y manipulador representante artístico del Bronx que cree que nadie puede con él hasta que un día, caminando por Times Square, escucha que suena el teléfono público en una cabina cerrada y decide atenderlo. Del otro lado de la línea la voz de un extraño comienza a revelarle información personal suya, especialmente la gente a la que diariamente Stu somete a mentiras y engaños. "Stu va en camino de convertirse en un gran imbécil cuando recibe la llamada", señala el actor.
Es la magia de Hollywood otra vez. Aunque "Enlace mortal" transcurre en la zona de Times Square, en realidad la película se rodó casi en su totalidad en un estudio de Los Angeles. Encima, el modelo de cabina cerrada que se ve en el film no existe hace ya tiempo en Nueva York. Lo más neoyorquino de todo, sin embargo, parece el acento de Farrell, que practicó durante dos semanas con un entrenador de dialectos. Para el personaje, en cambio, no fue necesaria mucha más preparación. "He conocido muchos idiotas como Stu en la vida -explica-. Uno conoce todo tipo de imbéciles en la vida, no tiene que estar en mi posición o pasar un tiempo en Hollywood para ello."
Pese a las constantes críticas del sistema hollywoodense, Farrell está agradecido por lo que los estudios le han permitido lograr en tan poco tiempo y su agenda de trabajo no tiene un respiro. Después de "Enlace mortal" filmó "S.W.A.T.", basada en la popular serie televisiva de los ochenta; ahora se puso bajo las órdenes de Oliver Stone para convertirse en el rey de Macedonia en "Alejandro", y luego volverá a trabajar con Schumacher en la versión fílmica del libro de Jack Kerouac "En el camino", en la que interpretará a Dean Moriarty.
"¿No le gustaría hacer una comedia romántica?", pregunta una de las periodistas, evidente admiradora de los rasgos físicos de Farrell.
"¡Toda mi vida ha sido una maldita comedia romántica! Podría ser más adelante, pero por ahora hay otras cosas más atrevidas que me gustaría intentar."
Una doble moral
NUEVA YORK.– "Enlace mortal", en la que un francotirador aterroriza a un hombre dentro de una cabina telefónica, fue filmada en diciembre de 2000 y originalmente se debía estrenar en el otoño de 2001. Pero como sucedieron los atentados del 11 de septiembre, a la Fox le pareció inapropiado estrenar una película de humor negro en ese ambiente.
Su estreno se atrasó entonces hasta noviembre del año pasado. Lo que menos se hubieran imaginado los ejecutivos del estudio es que surgiría un francotirador del área de Washington DC, pero así fue y su lanzamiento debió postergarse una vez más. "Una cosa interesante sucedió en ese momento –remarcó el director de "Enlace mortal", Joel Schumacher–. Nosotros inmediatamente decidimos no sacar la película, pero los canales de televisión comenzaron a emitir escenas del film para promocionar sus historias acerca del francotirador. Es decir, los mismos medios que nos habrían destruido si la hubiéramos estrenado en ese momento la promocionaron."
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