En Un gran dinosaurio, el otro parque jurásico
Peter Sohn, director del nuevo film de Pixar, cuenta cómo es trabajar en el innovador estudio que marca tendencia en la animación mundial
1 minuto de lectura'

Mientras ensaya decir la palabra "copado", Peter Sohn se acomoda en un sillón, ubicado en un enorme salón del Hotel Provincial de Mar del Plata. En la mesita que tiene enfrente hay un dinosaurio de peluche, hecho a imagen y semejanza de Arlo, el protagonista de Un gran dinosaurio, la nueva película de Pixar, dirigida por Sohn, que se estrena hoy en la Argentina.
El director, que fue invitado por el Festival Internacional de Cine de esa ciudad, endonde ofreció una charla abierta al público, trabajó en los equipos creativos de varias películas de Pixar, entre otras en Buscando a Nemo, Wall-E y Los increíbles. Además, fue el modelo para el aspecto físico de Russell, el chico de Up, una aventura de altura, y fue la voz de Emile, el hermano de la rata Remy de Ratatouille.
Ahora debuta en la dirección con Un gran dinosaurio, que se centra en las aventuras de Arlo, un dinosaurio preadolescente que intenta sobrevivir tras ser separado de su familia y adopta como mascota a un chico humano que se comporta como un perro.
Con la palabra "copado" ya bien aprendida, Sohn charló sobre la animación, los desafíos de esta película y la importancia de saber contar una buena historia.
-¿Por qué te parece que la animación es tan universal?
-Crecí en Nueva York como parte de una minoría y en televisión no había muchos asiáticos. Pero con los personajes de animación me podía proyectar en lo que les pasaba a esas criaturas fantásticas. Mi mamá nos llevaba al cine, pero como era coreana y no entendía bien inglés, yo le traducía las películas. Lo interesante es que me acuerdo bien de qué películas le traduje y cuáles no, como las de animación de Disney. Me acuerdo de Dumbo, en la que hay un momento en que la madre de Dumbo es enjaulada. Un ratoncito lleva a Dumbo hasta donde está su mamá y con sus trompas es como si se dieran la mano a través de la reja. Es un momento hermoso, recuerdo que mi mamá se emocionó y yo no le tuve que traducir nada, porque lo entendió visualmente. Había un lenguaje ahí que quise aprender", recuerda Sohn.
-Ya que hablaste de Dumbo, y teniendo en cuenta algunas de las escenas de Un gran dinosaurio, ¿por qué la animación se ocupa tanto de temas como la pérdida de seres queridos y la muerte?
-Hay ciertas lecciones de vida que tenés que aprender para madurar. En mi propia vida me afectó mucho perder a gente querida y es muy difícil entender cómo seguir adelante. Las películas con las que crecí, como Bambi o Dumbo, no temían mostrarte que la vida da miedo, da felicidad, puede ser confusa y maravillosa. Volcaban todo lo que sabían sobre la vida en una película y nosotros intentamos hacer lo mismo. Cuando muere el padre de Arlo se produce un gran vacío en su vida y no sabe cómo salir adelante. Este "perrito" (que es un chico humano) comienza a llenar ese agujero, enseñándole cosas sin proponérselo. Es una película de supervivencia y no lo sería si todo fuera fácil para Arlo.
-Empezaste a dibujar de chico, ¿pensás que es necesario tener talento natural para dedicarse a la animación o se puede aprender?
-Definitivamente se puede aprender. Cómo contás una historia es lo que define el tipo de cineasta que sos. Si no te gusta contar historias, dibujar bien, no te va a servir para nada. Lo mismo pasa con las computadoras: la gente piensa que tenés que saber sobre computadoras para poder hacer animación. Pero eso se aprende. Las computadoras y el dibujo son herramientas para encontrar formas de comunicarte.
-¿Cómo fue seguir un proyecto que había comenzado otro director y qué te parece que le aportaste?
-Bob Peterson era el director original de este proyecto. Trabajé con él en Up, una aventura de altura, de la cual él era el codirector y coguionista. Después de eso, dirigí un corto y él me llamó para que lo ayudara con esta película. Bob fue el de la idea de que se tratara de un chico y su perro, pero que el chico sea un dinosaurio y el perro un humano. Después la historia se complicó, no sabían cómo terminarla y me pidieron que me hiciera cargo de la película. Muchas de estas películas de Pixar pasan por momentos difíciles y eso es parte del proceso. Cuando me hice cargo decidí volver a la idea original de Bob del chico y el perro. Fue muy interesante para mí porque me dio mucho miedo hacer esto. Intenté simplificar todo, por ejemplo, Arlo era un personaje más grande en la idea original y lo hice de unos 11 años. Es el protagonista más joven de una película de Pixar, porque aunque Riley en Intensa-mente es una niña, los personajes de su cabeza, que son los protagonistas, son adultos.
-Hablaste mucho sobre el trabajo en equipo, ¿te parece que las películas de Pixar son "de Pixar" o tienen rasgos de autor según su director?
-Como director tenés que ser una especie de padre que elige lo que es mejor para su hijo, pero siempre es una colaboración. En Pixar hay un grupo de directores, llamado el Brainstrust, formado por John Lasseter, Lee Unkrich, Pete Docter y un par de directores más. Siempre podés acudir a ellos para pedirles consejo o ayuda. Todos los directores eligen la mejor idea que haya para su película, sin importar a quién se le ocurrió. Intenté hacer lo mismo porque creo en eso.
-Ahora que la tecnología para animación está tan avanzada, ¿te parece que hay que encontrar otras limitaciones para aumentar la creatividad? Citaste la influencia de muchos directores clásicos, como Hitchcock, que tuvieron que trabajar con las limitaciones de la censura y eso les hizo hacer algunas de sus mejores escenas.
-La censura es otra cosa, pero pienso en otro ejemplo. George Lucas y Steven Spielberg fueron a visitar a Kurosawa y le preguntaron por el encuadre de un plano de un gran palacio en La fortaleza escondida, si lo había filmado así para que se viera amenazante. Kurosawa les dijo: "No, si movía la cámara para la derecha se veía Tokio, así que no la podía mover". Estas películas tienen grandes presupuestos, así que hay que enfocarse en la historia para saber qué es lo importante. Hay que crear parámetros según la historia que querés contar. Tenés que ir creando las reglas del universo de la película y seguir por ese camino. Ahora hay películas en las que el director puede hacer lo que quiere gracias a la tecnología, pero te das cuenta en la historia de que no sabe hacia dónde va.
-¿Tenés algún proyecto soñado?
-Sí, ocuparme de mi familia. Fui absorbido por esta película. Mis dos hijos nacieron mientras yo estaba trabajando en este proyecto y mi esposa hizo todo. Ella fue muy fuerte y le debo mucho. Si de alguna manera le puedo devolver lo que hizo, habré cumplido con mi proyecto soñado.
- 1
2A un año de la muerte de Jorge Lanata, Elba Marcovecchio habla sobre el duelo, el peso de la exposición y su legado
3Mel Gibson y Rosalind Ross anunciaron su separación, luego de nueve años juntos
4Relaciones secretas, romances escandalosos y pasiones que marcaron una época: cinco amores que hicieron historia

