El país de fantasías debajo del jardín
Arthur y los minimoys ( Arthur et les minmoys , Francia/2006, color; doblada al español). Dirección: Luc Besson. Con Freddie Highmore, Mia Farrow, Penny Balfour, Douglas Rand. Guión: Luc Besson y Celine Garcia, sobre las novelas Arthur y los minimoys y Arthur y la ciudad prohibida , de Besson. Fotografía: Thierry Arbogast. Música: Eric Serra. Presentada por Alfa. 95 minutos. Apta para todo público.
Nuestra opinión: buena
En éste que -según dijo y nadie cree- será su último film como director, Luc Besson vuelve a medirse con Hollywood. Después de presentar batalla en la ciencia ficción - El quinto elemento - y la superproducción histórica - Juana de Arco -, el terreno elegido es la animación en 3D. Para abordar el desafío, contaba con una ventaja: las novelas de Arthur que le inspiraron los personajes creados por el matrimonio Celine y Patrice Garcia tuvieron un éxito descomunal en Francia desde su primer volumen, editado en 2002, y fueron traducidas a unas treinta lenguas, lo que le garantizaba un alto número de espectadores. No se equivocó: la operación -como suele suceder con casi todos sus proyectos, mal que le pese a la casi siempre adversa crítica francesa- resultó otro acierto: esta primera producción europea que combina acción en vivo y animación por computadora cuenta sus espectadores por millones.
Pero no deja de ser una lástima que un conocedor de los secretos del espectáculo como él prefiera sacrificar ingenio y fantasía con tal de asegurarse la respuesta del público. En Arthur y los minimoys , hay poca sorpresa: casi toda la imaginación se agota en la creación del ambiente y del punto de partida y la astucia se aplica sólo al empleo de material literario o fílmico bien probado. Aquí hay de todo: de la espada del rey Arturo a Gulliver y de La guerra de las galaxias a Matrix , sin que falte (en el original, no en la versión doblada que se exhibe aquí) el atractivo de unas cuantas voces famosas (Madonna, Robert De Niro, David Bowie) para enriquecer la banda sonora cuando la acción en vivo deja paso a la animación.
Atractivo visual
El diseño por computadora, de apreciable calidad, ocupa gran parte del metraje, tras la sugestiva introducción con actores. En 1960, Arthur, el chico de padres siempre ausentes, escucha fascinado las aventuras vividas por el abuelo desaparecido, se entera de que en el jardín de la casa que comparte con su joven abuela hay un tesoro escondido y que allí abajo, a unos cuantos metros de profundidad, existe un mundo poblado de minimoys, criaturas diminutas que podrían ayudarlo a recuperarlo. El tiempo apremia porque las deudas los ahogan y hay quien amenaza con dejarlos en la calle si no pagan una suma exorbitante.
Por supuesto, Arthur se las ingenia para descubrir en crípticas señales dejadas por el abuelo la manera de llegar donde están el tesoro y los microscópicos inquilinos del jardín. Y ahí empiezan la animación y las aventuras, con todos los ingredientes conocidos, heroína sexy y malvado incluidos. A escala, claro, porque también Arthur ha sufrido una reducción y ha dejado de ser Freddie Highmore ( Charlie y la fábrica de chocolate ) para convertirse en un dibujo más.
De ahí al choque final con el villano que se apropió del tesoro, abundan peripecias (quizá demasiadas), acción y colorido espectáculo para entretener a los chicos. Hay más marketing que originalidad, pero ni eso ni las citas/plagios ni los anacronismos (rap en 1960) los preocuparán.
En cambio, algunos mayores lamentarán que Besson no se haya atrevido a tomar riesgos y a imponer al film algún toque personal.






