
El personal viaje de Juan Minujín hacia el Lejano Oeste
En Vaquero , dirige a Leonardo Sbaraglia y Esmeralda Mitre
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Dos puertas vaivén se abren y dan paso a un largo pasillo que conduce a las profundidades del Hogar San Martín, un edificio casi derruido sobre la calle Warnes, donde el 23 de agosto comenzó el rodaje de Vaquero , el primer largometraje como director de Juan Minujín, en el que además actúa y es guionista junto a su hermano Facundo Agrelo Quintar.
En cinco semanas de rodaje, el equipo de producción trabaja sin descanso y ya se prepara para una nueva escena en una larga jornada de 12 horas, que se prolongará hasta las 2 de la madrugada.
" Vaquero es la historia de un actor de 30 años que está tratando de conseguir un papel en un casting para una película extranjera, un western hollywoodense que se va a venir a filmar en la Argentina. Por debajo de esa trama, la película permite entrar en la cabeza de un actor frustrado, angustiado, que está muy incómodo consigo mismo, pasando un momento de la vida complicado, que no se siente bien con quien es ni con lo que hace", adelanta el director y actor, que encarna al personaje de Julián Lamar, protagonista de esta historia.
A pesar de la lluvia, el rodaje sigue adelante. Además del casting con el que aspira a conseguir un papel, Julián Lamar interpreta un rol menor en un telefilm -película dentro de la película-, un policial negro de los años 50 cuyos protagonistas son los "actores consagrados" Martín Alonso (Leonardo Sbaraglia) y Andrea (Esmeralda Mitre).
"Andrea es una actriz muy exitosa, una estrella, pero, en realidad, es muy insegura y tiene que mostrar todo el tiempo que tiene todo resuelto para disimular la tremenda debilidad que tiene en su vida personal. Ella está sola y no sabe qué quiere realmente", advierte la actriz en un alto del rodaje.
Y añade: "Por otro lado, Julián entra a trabajar en esa película en un papel muy secundario, y todo le sale mal porque está compitiendo constantemente con los demás por estar muy inseguro con él mismo. Es la vida de un actor frustrado, pero no por falta de inteligencia o talento, sino por autoboicot, esa cosa que tenemos las personas de estar todo el tiempo carburando una y otra vez sobre qué es lo que tenemos que hacer, cómo tenemos que hacer para llegar al éxito, para llegar acá o allá, a este lugar o al otro. Y esa locura nos lleva siempre al fracaso. Hay un punto donde el artista tiene que poder correrse de ese lugar, porque es muy duro. Pero lo más interesante es que la soledad existe en todos los personajes, tanto en el éxito como en el fracaso".
Un actor ideal
Entre productores, asistentes, microfonistas, agentes de prensa, peinadores y maquilladoras, desde el fondo del pasillo llega caminando Leonardo Sbaraglia, con un estilo a lo Humphrey Bogart inconfundible. Después de terminar una escena de esta película dentro de la película, como un juego de mamushkas en el que la confusión entre ficción y realidad y el cruce de géneros marcan los avances de la acción, Sbaraglia se despega el bigotito que marca el guión y se presta a la charla.
"Martín Alonso, mi personaje, es un poco simbólico, ya que más que tener tanta participación, es una idealización de aquel otro frustrado que interpreta Juan Minujín; un actor simpático, que le va muy bien, tiene buena onda y encima es buena gente. O sea que ni siquiera existen motivos para odiarlo. En ese sentido, me parece que el guión es muy interesante y pone en evidencia lo dura que puede ser muchas veces esta profesión, que en muchos aspectos linda con lo patético", apunta Sbaraglia.
Vaquero nació como Guacho , un cortometraje que Minujín filmó en 2007, aunque la problemática del personaje es la misma: esa incomodidad que no tiene una linealidad, una causa o explicación psicológica, sino que es más una incomodidad existencial, y bien podría inscribirse en un género medio patético, en el sentido que el espectador se ríe un poco de la angustia del otro.
"La angustia del otro roza lugares que a uno le pueden causar un poco de gracia, pero el fin no es hacer reír, aunque todavía no sé dónde vamos a estar situados cuando terminemos la edición. Por momentos, creo que el espectador va a lograr empatía con el personaje y lamentará lo que le está pasando, y, por momentos, se va a establecer una distancia mayor. Pero digamos que más que gracioso, es oscuro", concluye el director, y deja abierto un gran interrogante que sólo podrá develarse en abril de 2011, fecha en la que está previsto el estreno de esta película.






