El regreso de Vanessa Redgrave, "la mejor actriz viva de nuestros tiempos"

La actriz recuerda sus visitas a la Argentina y su labor en Un muro de silencio, de Lita Stantic
La actriz recuerda sus visitas a la Argentina y su labor en Un muro de silencio, de Lita Stantic Crédito: Zfilms
Pablo De Vita
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27 de marzo de 2019  

Con el estreno de Los papeles de Aspern, previsto para este jueves, el público argentino podrá encontrarse con una nueva adaptación de un libro del gran Henry James, pero fundamentalmente con una actriz a la que otros grandes escritores, como Arthur Miller y Tennessee Williams, definieron como la "mejor actriz viva de nuestros tiempos". Tan infinita como sus ojos azules es la trayectoria de Vanessa Redgrave, y solo cuatro títulos de su vasta filmografía resumen cualquier presentación: Blow Up, de Michelangelo Antonioni; Isadora, de Karel Reisz; Crimen en el expreso de Oriente, de Sidney Lumet, y La mansión Howard, de James Ivory. Aunque también esa lista puede incluir a Julia, por la que ganó el Oscar, y permite rememorar su discurso al recibir la estatuilla, en el que no dejaba de exaltar sus posiciones políticas: "Desde aquí los saludo y rindo tributo por no dejarse intimidar ante las amenazas de un grupo de sionistas matones cuyo comportamiento es un insulto a la verdadera talla de los judíos de todo el mundo. Y les prometo que seguiré luchando contra el antisemitismo, la opresión y el fascismo", mientras manifestantes quemaban fuera del teatro su foto por haber apoyado la causa palestina. Y, claro, también Un muro de silencio, de Lita Stantic. "Hace varios años fui a la Argentina, me reuní con las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo y escuché sus historias signadas por la tragedia, porque la película trataba sobre los desaparecidos", dice del otro lado de la línea en diálogo con LA NACION al recordársele ese papel que la vinculó al cine argentino en un film fundamental.

Redgrave retornó invitada por el Festival de Mar del Plata en 2017 para presentar Sea Sorrow, pero justo sucedió la tragedia del ARA San Juan: "Fue al mismo tiempo que la desaparición del submarino con sus 44 tripulantes y parecía que, en medio de esa tragedia, no estaba bien mostrar una película. Pero lo cierto es que cuando ocurren enormes tragedias en la vida los artistas tratan de darles sentido a través de una película, una novela o un poema", asegura la actriz, que enfrentó el drama personal de perder a uno de sus hijos (la también actriz Natasha Richardson, casada con Liam Neeson), tras un grave accidente en un centro de esquí.

Trailer de Los papeles de Aspern - Fuente: YouTube

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En Los papeles de Aspern, Redgrave compone a Juliana Bordereau, amante del gran poeta Jeffrey Aspern, que –ya en el ocaso de su vida– conserva unos papeles inéditos desde que él murió y conoce a un editor literario que quiere sacárselos como sea posible. "Henry James escribió historias y novelas muy interesantes. También escribió algunas buenas obras de teatro y muchos cuentos cortos, esta es mi respuesta directa", asegura la actriz al consultársele por qué considera que es uno de los autores más visitados por el cine como atestigua incluso la primera versión de Los papeles de Aspern, titulada El momento perdido, que protagonizaron a fines de los cuarenta Robert Cummings, Susan Hayward y Agnes Moorehead; o incluso Amarás a un extraño, que dirigió James Ivory con su protagónico junto a Christopher Reeve basado en Las bostonianas, tal el título original del film. Conocida también su labor en una versión teatral de Los papeles de Aspern se le pregunta si se valió en este film de algunos recursos de aquella puesta teatral: "Creo que no porque el teatro es muy diferente del cine. Pero asimismo recuerdo que mi papá también hizo una puesta bastante convencional en tres actos que es muy diferente con respecto al libro de Henry James, aunque fue bastante fiel a la historia planteada. Pero también tenga en cuenta que el personaje de Miss Tina es muy diferente al personaje de Miss Bordereau", dice sobre el rol que personificó en el Theatre Royal Haymarket junto a Christopher Reeve y que le valió el Premio Olivier.

–¿Qué elementos introduce el director que fueron de su interés?

–La película es muy fiel a la historia de Henry James y esa es la parte que me gustó del film. Para mí, cuando uno elige hacer una película de un excelente escritor, uno tiene que ser muy fiel al texto, si bien sé que hay gente que no piensa lo mismo.

–¿Y por qué aceptó el papel?

–Acepté hacer una película sobre una historia que creo extraordinaria y soberbia, pero también recuerdo una versión que se hizo en España más o menos recientemente. Creo que al pensar en el film hay que incluir un análisis de fotografía, iluminación, las tomas y la narrativa, y considero que todo eso en Los papeles de Aspern refleja una historia muy trágica y de una gran profundidad dramática.

"Oh, disculpe, están llamando a la puerta", dice la actriz, y el silencio permite rememorar algunos otros hitos de su fulgurante trayectoria. Una carrera que casi nació sobre escena porque en un descanso de la representación de Hamlet, Laurence Olivier anunciaba el nacimiento de una niña hija de Laertes, que era personificado por Michael Redgrave en aquella puesta teatral. Con los años llegarían la fama, un matrimonio con Tony Richardson, un divorcio por una tercera en discordia, que era Jeanne Moreau, y un nuevo amor surgido en el set de Camelot con Franco Nero, con quien se reencontraría treinta años después. En el medio vivió quince años de relación con el actor de James Bond Timothy Dalton. Pero Vanessa Redgrave es tan cálida como esquiva a las preguntas, que desmenuza con una precisión quirúrgica y con las que juega al gato y al ratón.

En varias entrevistas la actriz omite explayarse sobre el rodaje de Blow Up y se le pregunta si es porque hablar tantas veces de la película la aburre: "¿Aburrirme? ¿Por qué me aburriría hablar de Antonioni?", repregunta al regresar y disculparse por la demora, y ante la reflexión sobre lo breve de sus declaraciones al respecto insiste en saber por qué este cronista utilizó la palabra "aburrido", "¿Te parece que puede ser aburrido hablar de Antonioni?’, pregunta otra vez, pero la respuesta no llega.

En las idas y venidas solo puede sintetizarse una reflexión muy cercana a la que brindó en su masterclass en Mar del Plata al momento de hablar del film: "Fue mi segunda película y el haber podido trabajar con Antonioni fue uno de los grandes regalos de mi vida". No habrá más comentarios y también omite otro de los campos en que la actriz se hizo famosa, ya sea por su militancia en el trotskismo en los setenta, su posterior pertenencia al laborismo o por su labor humanitaria: "Yo acepté una entrevista con LA NACION para hablar sobre la película y no sobre la situación política", dirá. Al preguntársele qué elementos destacaría ante el público en esta nueva versión cinematográfica de Los papeles de Aspern, se limita a decir: "Les diría que vayan a ver una maravillosa historia, una de mis mejores actuaciones y una representación excelente de Miss Tina por mi hija Julia". Eso es todo. El tiempo acordado se agota y Vanessa Redgrave se despide con la distintiva elegancia inglesa. Pero varias preguntas quedaron en el tintero, ocultas como los papeles que la anciana Bordereau se niega a develar en ese reencuentro con su pasado.

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