
El sabor de la venganza
Llega la primera parte de la nueva película de Quentin Tarantino, protagonizada por Uma Thurman
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Lo que a la inmensa mayoría de los cineastas les lleva un buen tiempo y largas explicaciones se resuelve en el caso de Quentin Tarantino con una sola frase, tan seca y cortante como algunas de las imágenes que construyeron su fama como director.
Al transformarse desde mucho antes de su estreno mundial en uno de los acontecimientos cinematográficos del año, ya es de sobra conocido que "Kill Bill" es la cruenta historia de una venganza, en la que se mezclan el cine de artes marciales, los samuráis, el spaghetti western y el animé. Pero lo notable es que por encima de la iconografía oriental y la imagen de Uma Thurman blandiendo una espada, lo que más llama la atención en los afiches del film y los anticipos que por estos días pueden verse en las salas locales es que "Kill Bill" se presenta simplemente como "la cuarta película de Quentin Tarantino".
Que esta sencilla frase alcance para generar tamaña expectativa se explica a partir de la extraordinaria influencia que en apenas tres films Tarantino fue capaz de generar entre las recientes generaciones de realizadores y de espectadores con un estilo único en el que se mezclan una desbordante cultura cinéfila, la resignificación de géneros y de estilos, la observación minuciosa de tendencias y comportamientos recientes en la cultura popular y un enfoque tan original como festejado a la hora de elaborar los diálogos entre los personajes de sus películas. A eso se suma el hecho de que Tarantino no hacía una película desde hace seis años, cuando se conoció "Jackie Brown".
Justamente de una de ellas, tal vez la más representativa del "estilo Tarantino", nació "Kill Bill", cuya primera parte será estrenada por Buena Vista este jueves en las salas locales. De las conversaciones entre Tarantino y Thurman durante el rodaje de "Pulp Fiction" (estrenada aquí como "Tiempos violentos") surgió la idea original: la actriz es aquí "la novia", una asesina a sueldo que el día de su boda es víctima de una masacre ordenada por el jefe de la banda, conocido por todos como Bill. Después de sobrevivir y permanecer varios años en coma, súbitamente se despierta y trama una venganza contra el hombre que ordenó su muerte y todos sus secuaces.
Como también se sabe, la extensión del relato (Tarantino escribió un guión total de casi 200 páginas) y la necesidad de evitar alteraciones o reducciones en el proyecto original llevó al director a acordar con los estudios Miramax una división en dos partes.
De esta manera, Tarantino evitó que los dueños de Miramax, los cada vez más poderosos hermanos Weinstein, aplicaran aquí también (como es un secreto a voces en Hollywood) su conocida vocación por imponer cortes en sus producciones potencialmente más taquilleras y así "aligerarlas" con vistas a un mejor rendimiento en las boleterías.
El director, según se comentó reiteradamente, también debió "virar" al blanco y negro la secuencia más sangrienta (la pelea entre Thurman y una banda de asesinos chinos) a fin de asegurarse en Estados Unidos una calificación adecuada para la futura carrera comercial de un film calificado por propios y extraños como "ultraviolento". Precisamente la complejidad y la extensión de varias de las escenas de acción y de combate, la mayoría de las cuales fueron coreografiadas por el gran Yuen Woo-Ping (el mismo de "Matrix" y de "El tigre y el dragón") determinó, según varios observadores, que el presupuesto original del film se ampliara de 42 a 55 millones de dólares.
"Me aburre mucho ver en el cine a mujeres pusilánimes esperando a oscuras en un rincón de la habitación la llegada del hombre que las salvará de algún peligro", dijo Thurman acerca del perfil de su personaje y de la historia al presentar la película ante la prensa italiana el mes último.
En todo momento, Tarantino reconoció en la rubia y esbelta actriz la definitiva y única musa inspiradora de este proyecto. "Encontré a mi actriz", señaló repetidas veces al reconocer que sin Thurman "Kill Bill" sería imposible, a tal punto que decidió postergar el rodaje porque su estrella estaba embarazada. A tal punto llegó la compenetración entre director y actriz que llegó a decirse que un acercamiento amoroso entre ambos determinó la separación entre Thurman y el padre de sus dos hijos, el actor Ethan Hawke.
Entrenamiento duro
Finalmente, la filmación pudo concretarse entre el 17 de junio de 2002 y el 3 de marzo de 2003 en un larguísimo periplo que tocó Los Angeles, Austin (capital de Texas), México DF, Tokio, Pekín y Hong Kong. Este tránsito entre lugares distantes no fue tan exigente para el elenco como el durísimo entrenamiento al que fueron sometidos. Por caso, Thurman dedicó ocho horas por día a lo largo de tres meses al aprendizaje y la práctica de las técnicas de combate con dos tipos de espadas, una china y otra utilizada por los samuráis.
Vestida en gran parte de la película con un atuendo amarillo similar al que utilizó Bruce Lee en su película póstuma, "El juego de la muerte" (1978), Thurman aparece como la protagonista casi excluyente de la película, al frente de un elenco que también integran Daryl Hannah, Vivica Fox, Lucy Liu y Michael Madsen. El papel de Bill, que en un principio Tarantino imaginó para Warren Beatty, quedó finalmente en manos de David Carradine, a quien conocemos sobre todo por su protagónico en la serie de TV "Kung Fu".
No sólo la violencia desbordada ni un elenco tan ecléctico prometen ser los únicos atractivos de uno de los films más esperados de los últimos tiempos. También ha sido muy comentada una secuencia animada con el estilo más genuino del animé, dirigida por el propio Tarantino, y la selección que el realizador (todo un experto en la materia) armó para la banda de sonido. La música de "Kill Bill" va del sonido cool de Nancy Sinatra a los ecos del western spaghetti gracias a una partitura de nuestro compatriota Luis Bacalov y de aquella invitación al baile que formulaba el grupo Santa Esmeralda y Leroy Gomez hasta el rap innovador de RZA, responsable de las únicas ilustraciones musicales compuestas especialmente para la película.
En 2004, la segunda
El estreno en la Argentina de la segunda parte de "Kill Bill" está previsto para el 25 de marzo próximo, circunstancia que establece aquí, como ocurrió en el resto del mundo en diferentes fechas, una brecha de cuatro meses entre el capítulo inicial y el final del trabajo más reciente de Quentin Tarantino.
En el último número de la edición local de la revista Rolling Stone, Fernando Martín Peña asegura que la idea de Tarantino es lograr que en un momento ambos films puedan aparecer en cartel al mismo tiempo, un hecho que registra pocos antecedentes en la historia del cine mundial.
"En la primera parte hay como una suerte de línea directa hacia la venganza, pero en la segunda la trama se complica: la novia se extravía y deberá enfrentarse a un mundo que no le es para nada familiar", señala Uma Thurman sobre la trama central del segundo capítulo de "Kill Bill".
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