El viaje de Chihiro: a la conquista de Occidente

Hayao Miyazaki, el “Disney” japonés, ganó un Oscar y cuarenta premios más. Su película llegará el jueves
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13 de julio de 2003  

Ha nacido una nueva heroína en el mundo de la animación. Pero no tiene armas ni usa superpoderes, no es bella ni tiene un cuerpo escultural, no es pobre ni se casó con un rey león, ni gobierna un imperio, ni vive en una galaxia remota. Es una nena común y corriente, de diez años, con padres, piernas largas y flacas; es un poco mañosa, se la ve aburrida y triste. Sin que se lo proponga, su misión será aprender a sobrevivir en un mundo de fantasías sobrenaturales para poder volver al mundo real, con todos sus otros peligros y satisfacciones.

Chihiro es hoy el más famoso personaje virtual de Japón. Como una asiática Alicia, en el país de las maravillas, Chihiro tiene que enfrentar sus miedos cuando en plena mudanza familiar queda atrapada en un fantástico mundo paralelo frecuentado por dioses y personajes mitológicos. Los dos escenarios principales del tan esperado film japonés "El viaje de Chihiro" -que llega el próximo jueves a la pantalla- son un parque de diversiones abandonado y un "resort" de aguas termales donde se relajan los dioses. Allí, Chihiro tiene que sortear una serie de obstáculos para poder rescatar a sus padres, a quienes los dioses castigaron por gula, convirtiéndolos en cerdos.

Después de que la vieran más de 22 millones de espectadores en Japón, de ganar el año pasado el Oso de Oro en el Festival de Berlín, y este año el Oscar a la mejor película animada, "El viaje de Chihiro" ha despertado los mayores elogios de grandes personalidades del espectáculo y del mundo de la animación.

Para los Estados Unidos, su director Hayao Miyazaki, de 61 años, es ya es un héroe consagrado. Uno de los ejecutivos de Disney confesó "temblar" con su existencia en la industria. Y el vicepresidente de Pixar, John Lasseter (el padre de "Toy Story"), no sólo ofició para que su amigo japonés llegara a Occidente y revisó la versión en inglés del film, sino que contó que en su compañía superan las lagunas creativas con las anteriores seis películas de Miyazaki, entre las que se destacan "My neighbor Totoro" y la adulta "Princesa Mononoke".

Una chica apática

En Japón, el realizador, que es también licenciado en Ciencias Políticas y Economía, es considerado casi una deidad. Desde los años sesenta, cuando tenía 29 años, este dibujante de historietas "manga" ha estado involucrado en los grandes clásicos de la animación japonesa, desde la televisión y el cine. Cuando no baja a los estudios Ghibli, en Tokio (algo así como la Disney japonesa), Miyazaki se refugia en una cabaña en la montaña. Huye de las entrevistas periodísticas, pero no de las personas. Aunque en los estudios Ghibli lo identifiquen con el personaje de la señora Yubaba, porque da órdenes todo el tiempo, él dice que es un artesano que trabaja como Kamaji (otro personaje de "El viaje de Chihiro" que alimenta la caldera de los baños termales): "Sólo que no tengo seis manos como él".

Pero nadie duda del profundo interés de Miyazaki por los chicos. De hecho, escribió esta película pensando en la hija de un amigo, una chica apática, que no tenía interés por nada. Y como le interesa el lugar de las mujeres en el cine no es casual que en su mundo animé haya tantas heroínas. En todas sus películas prevalece su preocupación por la niñez y la adolescencia siempre enfocada hacia su libertad de pensamiento.

Exceptuando los Estados Unidos, en donde Disney se ocupó de la distribución de este film que costó 2 billones de yens (19 millones de dólares), el señor Miyazaki prefiere que pequeñas compañías trabajen comercialmente sus films.

Lirismo para gente de 10

Miyazaki ha dicho que "El viaje de Chihiro" es para la gente que tuvo diez años y para aquellos que van a cumplir los 10. "Creo que la animación es el medio más apropiado para entretener como para comunicar ideas a los chicos y yo siempre he querido hacer películas para ellos -indicó el realizador japonés-. Sin embargo, si una película es realmente atractiva para chicos y si no subestima eso que ellos son capaces de captar y apreciar, probablemente también sea atractiva para los adultos."

Pero analizando su producción de largometrajes animados, Miyazaki reparó en que "hasta ahora, sólo hemos hecho una película para niños pequeños, "My Neighbor Totoro". Hicimos otra película en la cual un niño viaja para encontrar una ciudad perdida, "Laputa: Castle in the Sky". E hicimos otra en la cual una joven adolescente aprende a ser ella misma, "Kiki´s Delivery Service". Sin embargo, no hemos hecho una película para niñas de diez años. No me gustan los personajes femeninos débiles. En cierta forma, pienso que las cosas se han hecho un tanto aburridas con tantos personajes masculinos fuertes transformados en héroes. En realidad, ¡los hombres han perdido la batalla! Son las mujeres quienes son las fuertes".

La sensibilidad Miyazaki se propone explorar así la necesidad de aprender a sobrevivir en un mundo ."Pero esta historia no enfrenta lo bueno a lo malo: la heroína es lanzada a un lugar donde el bien y el mal existen conjuntamente y desde ahí va a experimentar con el mundo. Así Chihiro va a sobrevivir, haciendo pleno uso de su mente. Se ve a sí misma pasando por esta crisis, evitando los peligros y, de alguna manera, es capaz de volver a su mundo real. No es que se las arregla porque destruyó el mal, sino porque ha adquirido la habilidad de sobrevivir".

El director de "El viaje de Chihiro" nutre su fantasía con lo mejor de su herencia cultural, rica en historias, tradiciones, ritos y cuentos sobre dioses. Y encima, se divierte con ellos. Según cuenta, en tiempos de sus abuelos se solía creer que los dioses y espíritus existían en todas partes: árboles, ríos, insectos, fuentes de agua, en todo. "Mi generación no cree en esto -dice el padre creativo de Chihiro-. Pero a mí me gusta la idea de que debemos atesorar todo porque dioses y espíritus podrían existir allí y porque da una especie de vida a todo lo que nos rodea. De hecho, existe una expresión en japonés "yaoyorozu no kami" que significa "ocho millones de dioses". Sin embargo, que yo sepa, nadie ha visto ninguno de estos dioses y espíritus, por lo que tuvimos que darles caras y formas. Algunos de ellos están basados en creencias, tradiciones, leyendas y otros materiales".

Miyazaki sigue la filosofía de que no hay muerte sino transformación. Sus personajes no representan una sola cosa, mutan constantemente de forma y carácter. Su complejidad no permite que se los vea como buenos o malos, tienen doble faz. Por ese hotel de baños termales adonde acuden los dioses para relajar su espiritualidad se pasea un buen número de mágicas criaturas. Desde las hechiceras hermanas gemelas Yubaba (que regentea despóticamente el sauna, es avara y se convierte en pájaro) y Zeniba (más dulce y refinada). También está Kamahi, el sabio con seis brazos que alimenta la caldera de los baños; el misterioso Kaonashi (El sin cara), una figura transparentemente negra que lleva una careta; el Dios oloroso, una criatura que emerge de las cloacas; Haku, el amigo de Chihiro, es el dios del río y puede convertirse en un dragón o una serpiente; el bebé gigante Boh (hijo de Yubaba) que desconoce su fuerza y se transforma en una encantadora rata gordinflona como un osito de peluche que pende de las frágiles patitas de una mosquita, y un regimiento de pulgas que cargan pesados carbones. Con el personaje Haku, el director de esta película incluye otro mito japonés, el del amor entre un dios y un mortal, que casi siempre termina en separación.

El poder del nombre

Hay un tema que está omnipresente en la filosofía de Miyazaki: la importancia de las palabras. El dice: "En el mundo donde se encuentra Chihiro las palabras tienen gran importancia e inmutabilidad. Si donde Yu-Babba impone las reglas Chihiro dijese "No quiero hacer esto" o "Me quiero ir a casa" sería eliminada por la bruja. La harían caminar sin rumbo hasta desvanecerse o la transformarían en una gallina para poner huevos hasta que se la coman. Pero al contrario, si Chihiro dice: "Yo voy a trabajar aquí" ni siquiera una bruja la puede ignorar. En estos días se piensa que las palabras son fáciles y sin importancia, como ilusiones, sólo el reflejo de una vacía realidad. Aun es verdad que las palabras pueden ser poderosas. El hecho es que, sin embargo, las palabras sin sentido se están haciendo cada día más comunes, innecesariamente". En la película, a Chihiro le dan un nuevo nombre, pero también alguien le recomienda que guarde muy bien el de nacimiento, ya que si lo olvida corre el peligro de perderlo y de no poder regresar jamás al mundo real. "Es que dejar sin nombre a una persona es un atentado -opinó Hayao Miyazaki-. Es dejarla sin ningún control. Sen, el nombre que se le da a Chihiro en este extraño mundo de la casa de baños, la hace temblar cuando se da cuenta de que se está olvidando de su verdadero nombre. Y además, cada vez que va a ver a sus padres convertidos en cerdos siente que ha comenzado a acostumbrarse a verlos así."

Como el afán de Miyazaki no es monopolizar la industria animada de Occidente, este maestro japonés no tiene inconvenientes en marcar los diferentes conceptos que rigen la realización de films en los EE.UU. y en su país. "En los Estados Unidos una película animada sale del género musical. Pero la animación japonesa ha sido creada hace mucho tiempo bajo la influencia de la animación europea, y realizada con una narrativa en la que el cuento y los temas son elementos importantes tanto como en los films no animados. Esta tendencia se aplica no sólo a los largometrajes animados sino también a las series de TV, que han sido influenciadas por el manga (cómics)."

Hayao Miyazaki está labrando su propia leyenda en el mundo animado. Afortunadamente, y en contra de todas sus amenazas de jubilarse, el maestro japonés continuará.

Los personajes

Las hechiceras: son las gemelas Yubaba (regente del sauna, se convierte en pájaro) y Zeniba (la dulce).

Los padres de Chihiro: son muy estrictos, no la adulan ni la consienten.

Kamahi: el sabio con seis brazos que alimenta la caldera de los baños.

El misterioso Kaonashi: (El sin cara), un fantasma negro con careta.

Boh: el bebé gigante (hijo de Yu-Babba), se transforma en una ratita cariñosa acompañada de una mosquita.

Otros personajes: un regimiento de pulguitas que cargan pesados carbones y el Dios oloroso, una criatura que emerge de las cloacas.

Cuadro de honor

  • "El viaje de Chihiro" ganó el Oso de Oro en el Festival de Berlín, en 2001. Y un Oscar como mejor film animado, en 2002.
  • Ha sido el film más visto en la historia de Japón, que superó incluso a "Titanic": lo vieron más de 22 millones de personas.
  • Su director, Hayao Miyazaki, es uno de los hombres más admirados en el mundo de la animación y del espectáculo. Su amigo John Lasseter, de Pixar, lo introdujo en Occidente y supervisó la versión en inglés de éste, su sexto largometraje.
  • "El viaje de Chihiro", realizado por los Estudios Ghibli, costó 2 billones de yens (19 millones de dólares).
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