Estudiantina torpe en versión alemana

Fernando López
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13 de diciembre de 2001  

"Hormigas entre las piernas" ("Ants in the pants", Alemania/2000). Dirección: Marc Rothemund. Con Tobias Schenke, Axel Stein, Luise Helm. Guión: Granz Henman. Fotografía: Hans-Günther Bücking. Edición: Sandy Saffeels. Presentada por Eurocine. Duración: 83 minutos.

Nuestra opinión: regular.

Las hormigas serían lo de menos. Al fin y al cabo, en mayor o menor medida las padece cualquier chico en la misma época en que despuntan el acné y los pelitos de la barba. El problema de Florian es que el hormigueo viene acompañado por una voz inédita. Parecida a la de la conciencia, sólo que habla desde más abajo, tiene una idea fija -el sexo- y un lenguaje bastante más soez y sólo se dedica a aconsejarlo acerca del mejor modo de conseguir su único objetivo: la aproximación a un cuerpo femenino.

El continuo diálogo con ese amigote verborrágico que el chico guarda en los pantalones y las complicaciones que derivan de esa charla constituyen, prácticamente, todo el aporte de "originalidad" que el libretista Granz Henman puso a disposición de este modesto film alemán para que un realizador ni demasiado imaginativo ni demasiado vivaz como Marc Rothemund intentara actualizar la fórmula manida de comedia picaresca entre adolescentes. Un aporte demasiado exiguo para que pueda esperarse de "Hormigas entre las piernas" otra cosa que rutina, enredos sin excesivo ingenio, chistes previsibles, desfachateces primarias y/o chabacanas y alguna cuota de simpatía adolescente.

Florian tiene una familia atípica: sus padres, gente afectuosa y comprensiva, no se han separado y parecen llevarse bien. Y además hay en casa una tía exuberante que agita sin proponérselo el hormiguero del muchacho y hace hablar al verborrágico "consejero"; el mismo efecto que le producen algunas profesoras favorecidas por la naturaleza.

Como está en la secundaria, Florian tiene también variedad de compañeros: un compinche gordito que cree sabérselas todas, una amiga flacucha y dulce que lo ama en silencio, una pandilla de chicos siempre listos para divertirse a costa de los otros, una vampiresa rubia que anda noviando con un galán de pocas pulgas, un instructor deportivo que como experto en desbordes hormonales le resulta un fiasco, etcétera. Todos contribuyen para que en el aprendizaje sexual del protagonista haya obstáculos, tanto como para que las situaciones estimulen la risa del espectador. La culminación de tales tropiezos se verifica en la accidentada representación escolar de "Romeo y Julieta" con la que el film busca un remate que coincida con el máximo de comicidad.

Más allá del escaso ingenio del guión y de un doblaje al inglés que favorece poco a los intérpretes, hay que señalar que la frescura y la espontaneidad de algunos actores transmite cierto encanto y se convierte en lo único rescatable del film. Entre ellos, vale destacar los desempeños de Tobias Schencke como Florian, Luise Helm como la enamorada incondicional y Axel Stein como el amigo gordito que llega al soñado debut mientras Romeo y Julieta alcanzan, por una vez, el final feliz.

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