
Fernando Sulichin: talento de exportación
A los 36 años, ya trabajó con Spike Lee y con Marlon Brando, y tiene proyectos con Scorsese; aquí es casi un desconocido
1 minuto de lectura'

Apenas veinteañero, logró que Spike Lee filmara en La Meca una secuencia clave de "Malcolm X". Más tarde trabajó y elaboró ambiciosos proyectos junto a personalidades tan dispares como Marlon Brando, Martin Scorsese, Abel Ferrara o Larry Clark, el controvertido realizador de "Kids". Realizó un documental sobre Nelson Mandela, de quien además recibió un premio por trabajos humanitarios en Sudáfrica. Acaba de llegar de Cuba, donde acompañó a Oliver Stone para realizar un documental sobre Fidel Castro. Volverá a trabajar en los próximos meses junto a Stone y a Scorsese, con Andrew Dominic (el director de "Chopper") y el actor español Santiago Segura. Vive todo el tiempo entre París, Madrid y Los Angeles. Y es casi desconocido en la Argentina.
"Allí nací y me eduqué. Esa formación argentina logró empujar hacia adelante mi curiosidad y si tuve algún éxito profesional en la vida fue por eso. La formación que me dieron mi familia y mi país es impagable, porque la cultura general que gané en la Argentina me permitió integrarme con cualquier clase de personas en cualquier lugar del mundo", dice Fernando Sulichin, del otro lado del teléfono, desde Los Angeles. Su voz suena pausada, cuidando cada palabra y pensándola bien antes de pronunciarla. Y a la vez, mientras habla va recuperando de a poco el acento porteño, que seguramente utiliza mucho menos en su trabajo profesional que los otros tres idiomas que maneja cotidianamente: inglés, francés e italiano.
A los 36 años, ya con un notable currículum como productor sobre sus espaldas y las mejores perspectivas de aquí en adelante, Sulichin se ganó un lugar considerable de reconocimiento en un ámbito en el que, según confiesa, llegó casi por azar. Acababa de concluir en la Universidad de Buenos Aires sus estudios de arquitectura, tenía 23 años y decidió viajar a Estados Unidos para seguir esa ruta. "Cuando vi lo que estaba produciendo arquitectónicamente -confiesa- pensé que me sobraban un par de dimensiones y me fui hacia otro espacio, el de la pantalla plana". Ya instalado en California, llegó un día a la universidad para tomar una clase y se equivocó de aula. Allí estaba un productor de cine llamado Peter Guber, que despertó su vocación y lo introdujo en el mundo del cine. En 1990 se convirtió en responsable de Short Circuit, un festival para celebrar en París los logros de los estudiantes de cine de la New York University. Allí conoció a Spike Lee, para quien comenzó a trabajar como productor asociado en "Malcolm X" y con quien se reencontró en Sudáfrica para trabajar en un documental dedicado a la figura de Nelson Mandela.
A partir de allí puso en marcha su carrera como productor independiente, que va y viene entre producciones documentales (como las que realizó con Stone y Scorsese) y largometrajes de ficción, entre los cuales figuran "The Addiction", de Abel Ferrara; "Bully", el film más reciente de Larry Clark, y "Love Liza", ganador de un premio al mejor guión en Sundance. "Me defino como un productor de directores y no como un jefe de producción. Soy como un alter ego del director, que me llama, me consulta y comparte conmigo la visión de un proyecto. Cuando aquellos directores acostumbrados a grandes superproducciones tediosas y a lidiar con los estudios quieren hacer cosas más libres e interesantes, que requieren poco tiempo, entonces me llaman y yo los ayudo a llevar adelante esa idea", explica Sulichin. Aunque su vida es la de un verdadero trotamundos utiliza a París como base (allí trabaja en la productora Black List Muse) porque, según sostiene, la mayoría del cine independiente está financiado con capitales europeos. "David Lynch, Scorsese y los Coen no podrían hacer sus películas si no tuvieran, por ejemplo, el apoyo financiero de Francia", destaca.
Pero, a la vez, reconoce que pasó muchísimos altibajos económicos y momentos difíciles antes de llegar a su situación actual, lleno de iniciativas y reconocimientos. "Hace un tiempo, en un almuerzo con Mandela, él me expresó que lo más importante es tener una actitud positiva, y que si él no lo hubiera hecho el apartheid no habría sido demolido. Si los sudafricanos hubiesen mantenido una visión oscura y sólo idealista de la vida, todavía seguirían dominados por una minoría blanca. Por eso me impactó tanto "El hijo de la novia", a pesar de que no soy un sentimentalero. Ver a un porteño tan porteño como Ricardo Darín recuperar sus valores personales para dejar sólo de ser un sobreviviente me pareció una excelente elección de vida. Si hoy tengo un buen estándar de vida y puedo ganarme la vida con este trabajo es, justamente, porque no me quedé con idealizaciones. O uno está en acción o se queda paralizado", fundamentó.
Sulichin recurre una y otra vez a la película de Juan José Campanella como ejemplo para romper todas las excusas de la inacción. "Cuando uno está en acción -prosigue- puede usar la cámara con la que filma un cumpleaños de 15, juntar a algunos amigos y terminar haciendo "El mariachi". Las condiciones para hacer cine no son las ideales. Desde los estudios se cree que cuando se tienen millones de dólares hacen falta siempre muchos más. Pero los grandes directores, tengan estrellas o no, en definitiva lo que quieren es jugar con una buena historia".
Al definirse como productor independiente, Sulichin proclama su posición frente al cine, que desde su perspectiva puede ser un gran espejo constructivo para la sociedad. Dice que al principio de su carrera se convirtió en una suerte de niño mimado y reconocido por todos. "De repente ya no estaba en Buenos Aires sino en Cannes, rodeado de modelos y cosas superficiales que me distrajeron en aquel momento. Pero con el tiempo, como en "El hijo de la novia" aparecieron claritos mis valores y de ahora en adelante me gustaría tratar de dedicarme a buscar qué puedo hacer para levantar el espíritu de la humanidad a través del cine o, quizá, de otra actividad", dice.
Sulichin le atribuye especial importancia a su trabajo como director de la Nelson Mandela Children´s Fund, una organización humanitaria de la que es director en Sudáfrica y que trabaja allí por la educación de la infancia sin distinción alguna de carácter social o racial. "Es muy importante que en estos momentos el pueblo argentino, que es fantástico y a la vez enormemente creativo, se aferre a lo bueno que hay allí y sepa que va a salir adelante aunque parezca que no hay nada por qué luchar en lo inmediato", señala.
Esta actitud, insiste Sulichin, lo llevó a sobrellevar momentos adversos y a encontrar la superación en el desenvolvimiento de una actividad que lo llevó a tomar contacto nada menos que con Brando, Scorsese y Stone. "Con Marlon desarrollamos varios proyectos en común, el más importante de los cuales está pendiente y es llevar al cine "El otoño del patriarca", la novela de García Márquez; Scorsese me convocó para un documental sobre sus propias raíces sicilianas y su identidad, realizado en Sicilia, y el trabajo con Oliver fue fascinante: acabamos de llegar de Cuba después de seguir cuatro días, a sol y sombra, a Fidel Castro", enumera.
De ese trabajo quedaron 18 horas de filmación en condiciones de aprovecharse en las islas de edición para hacer un documental, de duración todavía incierta, que una vez terminado recorrerá este año el circuito de festivales más importantes del mundo. "Hemos tenido oportunidad de charlar muchísimo con el señor Castro, de desmitificar su figura y plantearle las preguntas que se le hacen a un hombre que está en el tramo final de su vida. Preguntas personales, revisiones históricas para un retrato personal. Hablamos desde el amor y del corazón hasta lo que pasó en la famosa crisis de los misiles. Incluso me dio algunos consejos sentimentales", señala.
Y afirma que en el horizonte habrá nuevos proyectos de este tipo junto a Stone y a Scorsese, gracias a que el documental "es un género que lleva a los directores con mucha historia, como los que acabo de nombrar o Wim Wenders, a expresar en plenitud lo que hay en el corazón sin que se anulen sus compromisos creativos".
Proyecto propio
Junto a estas ideas, Sulichin desarrolla por estas horas el proyecto de dirigir su primer largometraje ("Me he estado preparando en la mejor escuela, considerando los directores con los que trabajé", expresa con satisfacción) y espera alguna vez trabajar junto a Emir Kusturica o el belga Jaco van Dormael. Y mientras disfruta el estímulo de llevar adelante aparentes misiones imposibles, como aquél primer desafío que tuvo junto a Spike Lee y gracias al cual un tramo de "Malcolm X" pudo rodarse en Arabia Saudita, admite que deberá postergar por un tiempo el sueño de llevar al cine la vida del narcotraficante colombiano Pablo Escobar Gaviria.
"Contar esa historia -concluye- es muy complicado. Y además éste no es precisamente el momento adecuado para hacerlo. Por ahora se queda en el freezer. Este es mi gran sueño, pero si me hubiera quedado solamente pensando en cómo hacerlo no estaría haciendo nada. Si me gané un lugar es porque tuve que salir como todo el mundo y no quedarme paralizado. Lo importante es hacer las cosas y terminarlas. Por eso me encantaría transmitir entusiasmo y buena onda a todas las generaciones de cineastas y creativos argentinos para que sientan que pueden desarrollar todo lo que saben hacer, por más problemas que tenga el país. El que piensa que nada se puede hacer está equivocado. Todo se puede."
1
2Gran Hermano 2026: uno por uno, quiénes son los participantes de esta nueva edición
3Cómo vivió Mirtha Legrand las horas previas a su cumpleaños: un reencuentro, un detalle en la vajilla y un premio
- 4
En fotos: de la gran noche de Guillermo Francella al apoyo incondicional de sus hijos Yoyi y Nicolás

