Garry Marshall: adiós al señor de la comedia y de las duplas actorales

El director de Mujer bonita y El diario de la princesa construyó una larga carrera en Hollywood en el género de los finales felices
Javier Porta Fouz
(0)
21 de julio de 2016  

"En la educación del pueblo estadounidense, yo soy el recreo", así se definió alguna vez Garry Marshall. Actor, productor, guionista (sobre todo de TV), director, su televisión y su cine hicieron -en sus mejores exponentes- de la liviandad y la amabilidad marcas reconocibles. Los guiones de El Show de Lucy, o de El Show de Dick Van Dyke, pero sobre todo haber creado series tan recordadas como Mork y Mindy o Happy Days lo hicieron formar parte de la historia grande de la televisión de los sesenta a los ochenta. Sobre esta última serie, Días felices, tenemos el famoso diálogo de Nanni Moretti en Aprile, cuando con su equipo se acerca a filmar la llegada a Italia de un barco de inmigrantes albaneses y se queja de que no hay políticos ni representantes del gobierno en el lugar, y agrega con vehemencia que "en los años 70 los jóvenes comunistas nos juntábamos todas las tardes y veíamos Happy Days, y era parte de la formación política, cultural y moral". Cuando su productor le dice que eso no tiene nada que ver, Moretti dice que no, que "no tiene que ver, pero que sí, que tiene que ver".

Esa relación de este autor fundamental del cine contemporáneo, del hombre de izquierda Moretti, o del personaje Moretti, con la cultura popular americana obviamente no está presente en otros cineastas o críticos. Algunos limitan el cine a algún tipo de cine, y mucho queda afuera. Por ejemplo, el mexicano Leonardo García Tsao ayer se apresuró a tuitear, ante la noticia de la muerte de Marshall: "Murió Garry Marshall, el director perpetrador de algunos de los peores churros hollywoodenses. Descansemos en paz". Más allá de lo agresivo del tuit, sus palabras encierran esa necesidad de mucha crítica de denostar -y de hacerlo notar rápidamente- a un director como Marshall, de dejarlo fuera del "cine que importa".

Es cierto que en los últimos años la carrera de Marshall no estuvo en un gran nivel, con la edulcorada y blanda trilogía de los días: Día de los Enamorados, Año Nuevo y Enredadas? pero felices! (sobre el Día de la Madre), pero en sus mejores momentos, como Mujer bonita, Eternamente amigas, Frankie y Johnny o Nada en común, Marshall fue un muy competente director de comedias hollywoodenses. De esas comedias -románticas, dramáticas o simplemente emotivas- sin complejos de serlo.

¿Fue un director personal, un verdadero autor? No hay muchas dudas de que no, pero con algunas de sus películas ha dejado marcas permanentes en el imaginario mundial. Mujer bonita convirtió a Julia Roberts en estrella (y hasta estuvo nominada al Oscar) y fue la tercera película entre las más exitosas a nivel mundial en 1990. Nada menos. Es cierto que el intento de volver a lograr la fórmula mágica con Roberts y Gere, Novia fugitiva, no cumplió con las expectativas. Pero nadie le quita a Marshall haber sido fundamental en la carrera de Roberts, de Robin Williams , y de una actriz como Anne Hathaway : El diario de la princesa (2004) fue su debut en el cine. En su bastante olvidada hoy en día Hombre nuevo, vida nueva utilizó a favor de una comedia -tal vez exasperantemente liviana- la química entre Goldie Hawn y Kurt Russell (y el traje de baño de animal print de Hawn quedó en la memoria colectiva de los espectadores de los 80).

Su notable capacidad de lograr grandes conexiones actorales también la aprovechó en esa comedia dramática sobre la amistad con Bette Midler y Barbara Hershey llamada Eternamente amigas. Fue uno de esos grandes directores de mujeres, que han tenido en su cine mayor protagonismo que los hombres. Todos los intérpretes lo elogiaban por el trato y por su capacidad para dirigirlos. Uno de ellos, Héctor Elizondo, actuó en todas sus películas, casi como un amuleto.

Marshall fue un director de comedia, ese género que antes era fundamental para nuestras vidas como espectadores y hoy es cada vez más pequeño, más difícil de encontrar en las salas. Quizá por eso, alguien con olfato comercial como Marshall apostó últimamente a esas supercomedias -en términos de mucho elenco y muchas historias, no de calidad- como las de la trilogía de los días.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.