Hollywood versus Trump: un choque cada vez más ruidoso y visible, con el Oscar como futuro escenario
Mientras arrecian las críticas al mandatario por los operativos del ICE, todos miran al posible impacto político que podría afectar la ceremonia de entrega de premios más importante del año en pocas semanas
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Después de muchas vacilaciones, la extensa comunidad artística que tiene a Hollywood como punto central de referencia parece decidida por fin a llevar al centro de la escena su viejo enfrentamiento contra Donald Trump y su administración de una manera cada vez más ruidosa, visible y elocuente.
Los hechos ocurridos en Minneapolis hicieron que unas cuantas voces hasta aquí caracterizadas por la prudencia decidieran hacerse oír y sumarse a otras figuras que vienen desde hace tiempo cuestionando con dureza al presidente estadounidense, sobre todo por los operativos y redadas migratorias a cargo del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés).

Fue Ben Stiller, a través de una durísima carta abierta publicada en sus redes sociales, quien sintetizó este nuevo estado de ánimo: “Hemos presenciado el asesinato violento de ciudadanos estadounidenses, asesinados a sangre fría y a plena luz del día por agentes enmascarados del ICE. Estos eran nuestros vecinos, cuyas vidas fueron aniquiladas por milicias armadas que entraron en nuestras comunidades con impunidad”, escribió el actor y director, que al mismo tiempo defendió la protesta pacífica como “una forma de libertad de expresión protegida por la Constitución, esencial para nuestra existencia como democracia”.
Estos cuestionamientos a Trump empiezan a aumentar en el momento más sensible del año para la comunidad de Hollywood. Todos miran con creciente inquietud una fecha precisa en el calendario, la del domingo 15 de marzo, día de la ceremonia número 98 de la historia del Oscar, el premio máximo de la industria del entretenimiento. ¿Será la ocasión perfecta para que todos los reclamos estallen al unísono y queden a la vista de los millones de personas que seguirán la fiesta por televisión?
La Academia de Hollywood, dueña del Oscar y organizadora de la velada, enfrenta un verdadero dilema. Hace un año trabajó mucho para evitar el protagonismo dentro de la ceremonia de los mismos asuntos políticos que hoy elevan su temperatura y eligió deliberadamente como anfitrión a Conan O’Brien, mucho menos inclinado que la mayoría de sus colegas conductores de late night shows a pintar con tintes políticos de alto perfil sus comentarios y monólogos.
O’Brien sustituyó como conductor de la fiesta del Oscar a Jimmy Kimmel, que cumplió esa tarea cuatro veces (2017, 2018, 2023 y 2024) y es el comediante y animador de los programas nocturnos clásicos de la TV estadounidense con más inclinación al tratamiento de los temas políticos. Muchos se preguntan hoy qué pasaría si Kimmel hubiese logrado este año su continuidad como maestro de ceremonias del Oscar. Y otros dicen que la Academia prefirió reemplazarlo justamente a partir de ese factor.
De todas las figuras del showbiz de Hollywood, Kimmel es el que viene enfrentándose con más dureza y a lo largo de más tiempo con Trump desde que en septiembre de 2025, en su show nocturno, hiciera un chiste sobre el asesinato del militante conservador Charlie Kirk que derivó en el levantamiento momentáneo del programa, dispuesto por la cadena ABC (la misma que tiene hasta 2028 los derechos de transmisión del Oscar).

El programa finalmente fue repuesto después de una ola de reclamos, y desde ese momento las menciones de Kimmel a Trump se hicieron cada vez más filosas. “Quiero agradecer a nuestro presidente, Donald Jennifer Trump, sin quien nos iríamos a casa con las manos vacías esta noche. Gracias por todas las cosas absurdas que hace a diario”, dijo el comediante al recibir el 4 de enero el premio Critics Choice al mejor talk show.
En uno de sus monólogos más recientes, Kimmel se burló de Trump a propósito del estreno en los cines, esta semana, del largometraje documental sobre su esposa Melania. “Supongo que el Presidente vio los primeros ocho minutos y se quedó dormido con su balde de pochoclo”, señaló. Pocos días antes había calificado de “maníaco” a Trump por su defensa al agente del ICE que le disparó mortalmente a Renee Nicole Good, la primera víctima de las protestas en Minneapolis.

Las reacciones más duras de Kimmel contra Trump se produjeron un día después de la trágica muerte del director Rob Reiner y su esposa Michele. Se enojó mucho por el mensaje que el mandatario publicó pocas horas después, adjudicando el hecho a la “obsesión desenfrenada” que supuestamente Reiner tenía con él y a una “evidente paranoia” frente a los éxitos de su administración.
“Es tan odioso y vil. Cuando la vi por primera vez pensé que era falsa. Me dije que incluso para él eso parecía demasiado, pero nada es demasiado para él. Ese cerebro corroído está al mando de nuestras vidas. Si votaron por eso está bien reconsiderarlo. Sé que Rob Reiner querría que siguiéramos denunciando las abominables atrocidades que siguen saliendo de la boca de este hombre enfermo e irresponsable. Así que vamos a hacerlo una y otra vez hasta que todos despertemos”, agregó Kimmel.
En una de sus últimas apariciones públicas, el 5 de octubre de 2025, Reiner declaró a la cadena MSNBC: “No se equivoquen. Tenemos un año antes de que este país se convierta en una autocracia total y la democracia nos abandone por completo. Estamos pensando en las elecciones de 2026 y Donald Trump sabe que en unas elecciones libres y justas perderá. La Cámara de Representantes quedará en manos demócratas y esto es lo último que quiere”.

La de Kimmel no fue la única reacción a los dichos de Trump sobre la muerte de Rob Reiner. Whoopi Goldberg y sus compañeras del panel del popular talk show de TV The View también cuestionaron al magnate. “Que el presidente de Estados Unidos haga de esta tragedia una forma de atacar a Rob Reiner porque ejerció su derecho estadounidense a hablar de las cosas con las que no estaba de acuerdo es vergonzoso. Y de todas las cosas repugnantes que Donald Trump ha hecho, esta también está a la altura”, señaló la panelista Ana Navarro.
El comediante Josh Gad también se descargó en sus redes sociales: “Nada es demasiado bajo para este maldito psicópata. Rob Reiner era mil veces más hombre y de verdad se preocupaba por el pueblo estadounidense. Ve a pintarte la mano en tu maldito inodoro dorado y destruye cosas como la Casa Blanca. Es lo mejor que sabes hacer”. Y desde Instagram, frente al mismo episodio, el astro del rock Jack White escribió: “Trump, eres asqueroso, vil, ególatra, perdedor. Usar la trágica muerte de alguien para promover tu propia vanidad y una agenda autoritaria fascista es un pecado corrupto y narcisista”.

Las críticas a Trump desde el mundo de la música arreciaron cuando algunos intérpretes se enteraron que sus canciones eran usadas por la administración republicana para ilustrar videos partidarios, inclusive en favor de las acciones del ICE. Le pasó a Sabrina Carpenter con “Juno”, uno de sus éxitos. “Este video es malvado y repugnante. Le pido a Trump que nunca me involucren ni a mí ni a mi música para beneficiar su agenda inhumana”, escribió en sus redes la cantante que en marzo volverá a la Argentina como figura estelar del Lollapalooza 2026.
La voz musical más inesperada que cuestionó a Trump en los últimos días fue Rod Stewart, que alguna vez llegó a definirse como amigo del magnate. Desde el Reino Unido, Stewart se irritó al escuchar algunos comentarios en tono despectivo que hizo Trump sobre el valor y el coraje de las tropas de la OTAN. “Perdimos a 400 de nuestros muchachos y Trump los llama casi cobardes. Así que les pido al primer ministro Keir Starmer y al líder de Reform UK Nigel Farage que hagan que Trump, ese evasor del servicio militar, se disculpe”, declaró.
En las últimas horas le tocó el protagonismo en esa oleada crítica a Bruce Springsteen, que el viernes por la tarde apareció por sorpresa en un concierto benéfico organizado en Minneapolis por Tom Morello, el cantante y guitarrista reconocido por su paso por Rage Against The Machine (banda de la que fue fundador) y por su compromiso político.
“En nuestros cánticos de ¡ICE fuera ya! / El corazón y el alma de nuestra ciudad persisten / a través de vidrios rotos y lágrimas de sangre / en las calles de Minneapolis”, dice la letra de la canción que Springsteen escribió especialmente a partir de los hechos ocurridos en esa ciudad y que cantó frente a una multitud.
El texto de “Las calles de Minneapolis” también alude a “los matones federales de Trump” y de las “huellas sangrientas en donde debería haber habido misericordia… Dos muertos abandonados a su suerte en calles llenas de nieve”. Springsteen, que viene intercambiando fuertes críticas con Trump desde hace por lo menos un año, dijo que las tropas federales que responden a las órdenes de Trump “utilizan tácticas de la Gestapo contra nuestros conciudadanos”.
Uno de los más antiguos adversarios políticos de Trump desde el mundo del espectáculo en los Estados Unidos, Robert De Niro, también utilizó alusiones al nazismo al hablar de su administración. Acaba de identificar a Stephen Miller, subjefe de Gabinete, como el “Goebbels” del Presidente.
A fines del año pasado, luego de una serie de manifestaciones en distintas ciudades estadounidenses bajo la consigna No Kings, De Niro advirtió sobre las intenciones de Trump de buscar de manera inconstitucional un tercer mandato. “No podemos bajar los brazos porque no va a dejar la Casa Blanca. No quiere dejarla. Trump no entiende nada de humanidad, no tiene empatía. No sé qué es, pero es un extraterrestre y quiere hacerle daño a este país y a su gente. Es algo profundamente psicológico”, afirmó el veterano actor.
También mira a las próximas elecciones de medio término George Clooney, otra de las víctimas de las críticas de Trump, en este caso por su decisión de adoptar para él y su esposa Amal la ciudadanía francesa. “Estoy completamente de acuerdo con el presidente actual –dijo irónicamente hace algunos días-. Tenemos que hacer que los Estados Unidos vuelva a ser grande. Empezaremos en noviembre”.
Al igual que Clooney, otras estrellas imaginan su futuro inmediato fuera de los Estados Unidos, decisión que tomó al comienzo del segundo mandato de Trump la comediante y conductora Ellen DeGeneres, instalada ahora en el Reino Unido. “No puedo trabajar libremente allí, pero no quiero rendirme del todo. Me gustaría hacer películas en Europa y luego llevarlas al público estadounidense”, dijo Kristen Stewart, enfrentada a Trump desde 2012 cuando el actual presidente habló sobre su vida privada y animó públicamente a Robert Pattinson, su entonces novio, a romper la pareja. “Estaba obsesionado conmigo y no entiendo por qué. Es algo tan descabellado que no puedo creer que haya sucedido”, agregó la actriz.

Las voces críticas desde el mundo del espectáculo a las políticas de Trump y a la propia figura del mandatario se multiplican. “No he visto nada tan vergonzoso como la banda de macarras que ha inventado este señor. Mis hijos me dicen: ’Papá, yo he nacido en España, pueden venir a por mí’”, dijo hace poco, en una entrevista con la cadena radiofónica española Ser, Antonio Banderas, contra los operativos del ICE.
Banderas, que tiene residencia en Los Ángeles y trabajo constante en Hollywood, contó que hace unos días experimentó por primera vez una reacción física frente a esas acciones. “Tuve arcadas y náuseas viendo en televisión imágenes de una chica a la que le pegaban una paliza en el suelo. ¿Qué necesidad hay de eso, de sacar una pistola y darle 10 tiros a un hombre que llevaba un teléfono en la mano?“, aseguró.
El astro de The Mandalorian y Breaking Bad Giancarlo Esposito, al hablar de lo que ocurrió con el ICE en Minneapolis, fue todavía más lejos que la mayoría de sus colegas: “Es tiempo de una revolución porque la situación política actual está provocando un sentimiento de guerra civil en las calles, preparando a los que odian para odiar, enseñándoles a disparar”.
Y en la antesala de la fiesta de los Globo de Oro, Mark Ruffalo también fue rotundo en su descripción de Trump. “Este tipo es un delincuente convicto. Es el peor ser humano. Si confiamos en su moral para gobernar el país más poderoso del mundo estamos todos en serios problemas. Esto es para Renee, para la gente que está aterrorizada y asustada hoy en Estados Unidos. Soy uno de ellos. Amo a este país y lo que veo en este momento no es Estados Unidos”.
La fiesta de los Globo de Oro, que en varios aspectos organizativos y hasta anímicos funciona para la comunidad de Hollywood como una suerte de ensayo de lo que pasará en el Oscar, dejó a la vista la encrucijada a la que se enfrenta la Academia de Hollywood. Nikki Glaser, la anfitriona de los Globo de Oro, reconoció públicamente luego de la ceremonia que dejó de lado en su monólogo algunas referencias al ICE y al propio Trump. Señaló al respecto que tomó esa decisión porque la política “no es divertida” y que se hace difícil encontrar el tono adecuado para hablar de esos temas en clave satírica sin caer en la trivialidad.
Hace pocos días Conan O’Brien estuvo en el Reino Unido y participó de un encuentro organizado por Oxford Union, una organización integrada por ex miembros de la Universidad de Oxford que promueve la libre expresión a través de múltiples debates. Allí reconoció que para el trabajo de los comediantes Trump no es una buena noticia.
“La comedia necesita una línea recta que la impulse y ahora mismo no la tenemos. Algunos comediantes optan por pegarle a Trump todo el tiempo y sobre eso pienso que en el fondo te están cooptando porque estás muy enojado. Te adormecen como una sirena que te lleva a chocar contra las rocas para que solo digan: ¡Que le den a Trump, que le den a este tipo! Así los comediantes dejan de lado su mejor arma, que es ser gracioso. La acaban de cambiar por la ira”, señaló.
O’Brien fue reconocido por propios y extraños como lo mejor del Oscar 2025, inclusive por el hecho de deslizar entre sus precisos chistes sobre el mundo del espectáculo algunas sutiles referencias políticas. Ese equilibrio, que también busca seguramente la Academia de Hollywood, parece lo más difícil de encontrar en este momento.
El próximo conductor del Oscar lo dejó planteado con toda claridad: “Si eres comediante siempre necesitas ser gracioso. Solo tienes que encontrar la manera de canalizar esa ira, porque el buen arte siempre será un arma perfecta contra el poder. Pero si solo gritas y estás enojado has perdido tu mejor arma”, completó.
El momento de la verdad llega para Hollywood cada vez que su comunidad se congrega alrededor del Oscar. Este año, la ceremonia llega en un delicado momento político para los Estados Unidos y con algunos de sus protagonistas cada vez más dispuestos a elevar la voz para hacerse escuchar. Un escenario incómodo y lleno de incógnitas.
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