
Kenneth Branagh, todo un caballero
Sir Kenneth. De ahora en adelante será sir Kenneth, aunque es probable que también esta vez siga el ejemplo de Laurence Olivier y prefiera seguir siendo simplemente Ken para todos. (En 1947, Olivier, que tenía 40 años, se convirtió en el caballero más joven en merecer esa distinción, y veintitrés años más tarde, fue también el primer actor en ser reconocido como par del reino, con el título de barón Olivier of Brighton; sin embargo, insistía en que lo llamaran Larry, así como firmaba sus cartas; nada de sir ni de lord, aunque ocupara, como le correspondía, su escaño en la Cámara de los Lores). Pero aunque el legendario actor británico siempre fue una inspiración para Kenneth Branagh, que como se sabe acaba de encabezar la lista de nombramientos honoríficos anuales por el cumpleaños de la reina Isabel II, no lo tomó como modelo en todos los casos. Por ejemplo, en 1994, cuando todavía era un treintañero pero ya se había consagrado en la escena británica con sus recreaciones de Shakespeare y en el cine con aquel Enrique V (1989), declinó el mismo nombramiento. "La edad y la experiencia, según explicó, han tenido que ver con su cambio de postura frente a la realeza. Más o menos lo mismo que confesó, algunos años atrás, otra prestigiosa colega suya, Helen Mirren, que también declinó una distinción equivalente en 1996 (la misma que ahora le fue concedida a Kate Winslet) y terminó aceptándola en 2003, tres años antes de su inolvidable encarnación de Isabel II en La reina.
Quizá también suceda que en estos tiempos han cambiado bastante las relaciones entre los miembros de la casa real y la monarquía. "Siento que hoy sería bastante grosero rechazar uno de los mayores honores a que pueda aspirarse en la sociedad británica –comentó Branagh–. Además, si en cualquier momento hubiera sido emocionante, que me haya sucedido en este año del jubileo es, para mí, muy especial.¿Qué más podía pedir que ser parte de esta celebración?" Branagh no ha dejado de exponer su admiración por la reina, de quien destaca su capacidad de escuchar, su concentración, su conocimiento y su comprensión de lo que las personas como él tratan de hacer en la industria del cine y en el teatro. En cuanto al título, ha dicho que lo toma "como un homenaje a toda la gente con la que trabajé y de la que aprendí al cabo de más de treinta años de hacer películas y de estar comprometido con la escena y la televisión británicas". Seguramente no olvidará tampoco que la distinción lo suma a una lista en la que están muchos de los actores que con su arte despertaron en él la pasión por el teatro. Hijo de un plomero de Belfast y educado allí y en Inglaterra, mostró en la infancia igual interés por los libros y el deporte. A los 15, vio a Derek Jacobi en Hamlet y se decidió: sería actor. Shakespeare se volvería para él una compañía inseparable desde que, a los 18, ingresó en la Royal Academy of Dramatic Arts londinense. Tras la graduación y revelados ya su talento y su energía expresiva, la Royal Shakespeare Company fue el paso siguiente, y los triunfos, la consecuencia natural. También en el cine, donde Shakespeare le ha dado algunos de sus mayores triunfos (Enrique V, Hamlet, Mucho ruido y pocas nueces, Otelo). Se entiende que esté ahora en el reducido grupo al que pertenecieron o pertenecen aquellos caballeros que admira y que le señalaron el camino: Olivier, Gielgud, Richardson, Guinness, Jacobi…





