
La sorprendente cinematografía coreana
Durante la última década la producción de ese país mejoró su calidad y se volvió más audaz y creativa
1 minuto de lectura'
Si en la última década hubo una cinematografía que sorprendió por su calidad, su audacia, su fuerza, su diversidad y su continuidad esa fue, indudablemente, la coreana. Los festivales más prestigiosos del mundo, los fondos de inversión multinacionales que ingresaron en la producción audiovisual y los compradores que asisten a los grandes mercados de compraventa de películas se vieron seducidos por una usina de ideas y talentos sin correlato en otras latitudes.
En ciclos
Aquí, gracias a los festivales de Buenos Aires y de Mar del Plata, más algún ciclo programado por la Cinemateca Argentina en la sala Lugones, se pudo acceder a una pequeña pero representativa muestra de lo que se viene filmando en Corea del Sur, pero los sucesivos intentos por estrenar un largometraje de ese origen en el circuito comercial se fueron abortando por el desinterés de los exhibidores. Esta injusticia terminó el último jueves, cuando el sello Eurocine concretó finalmente el lanzamiento de la encantadora "Camino a casa" (ver recuadro) en nueve salas.
¿Por qué el cine coreano es un caso único en el mundo? Entre las respuestas aparece una mixtura entre argumentos artísticos y explicaciones de índole económica.
En principio, hay que indicar que en la poderosa industria coreana conviven con absoluta armonía una vertiente industrial apoyada principalmente en modernas comedias e historias de acción y suspenso realizadas con grandes presupuestos y estrellas muy populares que aseguran audiencias masivas con un universo provocativo y experimental más ligado a lo que se conoce como cine de arte o de calidad y que hace las delicias de la cinefilia más exigente.
Las estadísticas sirven para dar una idea del poderío cinematográfico de un país que no llega a los 50 millones de habitantes: en 2002 se estrenaron 78 largometrajes nacionales que se quedaron con el 47 por ciento de la taquilla total (dos puntos menos que el año anterior), superando -en un hecho sin parangones en el resto del mundo- a la porción de mercado obtenida por todas las películas norteamericanas. Además, la cifra de 108 millones de espectadores que concurrieron a las casi 1000 salas que operan fue la más alta desde 1973. A nivel de exportación, los coreanos vendieron en 2002 los derechos de 121 largometrajes y 30 cortos a 32 países por más de 15 millones de dólares.
En los últimos cuatro años, desde el lanzamiento del film de espionaje "Shiri", el boom fue creciendo hasta picos inimaginables con éxitos como el adrenalínico policial "Sin lugar para esconderse", el thriller militar "Area común de seguridad", "Enemigo público" o "Amigo", la historia de un grupo de compañeros de escuela que toman diferentes rumbos en la vida, que fue vista por más de 8 millones de personas y recaudó sólo en su país 44 millones de dólares. Los sucesos continúan este año y hace pocos días "Untold Scandal", una lujosa versión de "Relaciones peligrosas", el clásico de Chorderlos de Laclos, ambientada en la dinastía coreana de Chsoun, recaudó 5 millones de dólares en sus primeros cuatro días de exhibición batiendo así todos los récords preexistentes.
Grandes directores
Para asegurar una fuerte presencia del cine local en los complejos, rige una cuota de mercado que obliga a los dueños de las salas a dedicarle por lo menos el 40 por ciento de las pantallas al cine nacional. Esta exigencia, de todas maneras, no resulta para nada molesta ni anticomercial para los empresarios, ya que los coreanos aman con devoción a sus películas.
Entre los grandes directores del cine coreano -incluso los más vanguardistas obtienen en su país una excelente respuesta de público- hay que mencionar a Lee Chang-dong (actual ministro de Cultura) que conmovió al mundillo cinematográfico con títulos como "Peppermint Candy" y "Oasis"; Kim Ki-duk, responsable de las provocativas "La isla", "Domicilio desconocido" y "Bad Guy" y de la exquisita "Primavera, verano, otoño, invierno... y primavera", que fue recientemente adquirida para su estreno comercial en nuestro país; el enfant-terrible Jang Sun-woo ("Película mala, infinita, inacabada", "Mentiras" y la superproducción "The Resurrection Of The Little Match Girl"), el talentoso Hong Sang-soo ("El poder de la provincia de Kangwoon", "La virgen desnudada por sus pretendientes" y "The Turning Gate"); y el veterano Im Kwon-taek, realizador de más de 100 películas y cuyo último trabajo, "Chihwaseon", ha sido comprado por un distribuidor argentino hace varios meses.
Además, entre los jóvenes más promisorios hay que destacar a la realizadora Park Chan-ok, que fue premiada en Pusan y Rotterdam por "Jealousy Is My Middle Name", y a Bong Joon-ho, responsable de "Perro que ladra no muerde" y "Memorias de un asesino", la gran sorpresa del último Festival de San Sebastián.
Víctima de su éxito
Pero no todo es esplendor en la industria coreana: la propia explosión comercial de sus películas ha generado un efecto no deseado. Los costos de producción (incluidos los de lanzamiento) en 2002 crecieron hasta los 193 millones de dólares, un aumento del 110 por ciento respecto del año anterior. Los insumos, los gastos de laboratorio, las inversiones en efectos visuales y el cachet de las estrellas se fueron a las nubes y, si bien 25 de los largometrajes estrenados en la última temporada recaudaron más de 3 millones de dólares cada uno, la rentabilidad ha bajado demasiado y los dos enormes estudios que dominan el 40 por ciento del negocio (Cinema Service y CJ Entertainment) anunciaron reducciones en sus proyectos y analizan una posible fusión, que afectaría aún más a las pequeñas productoras.
Grupos económicos
Los fondos de inversión multinacionales que se arriesgaron con películas y los grandes grupos económicos locales como Samsung o Daewoo, que también apuestan al cine, anunciaron fuertes pérdidas en los últimos meses y se especula con una crisis de financiación. "La fiesta terminó -declaró el poderoso productor Tcha Seung-jai en el Festival de Pusan- y lo único que ahora resta es ver quién lava los platos sucios".
Como siempre, Hollywood aparece como posible beneficiaria de esta incipiente crisis, ya que no sólo incrementará la participación de sus films en el mercado coreano sino que se está quedando con una porción de la propia industria local.
Además de comprar películas y derechos para varias remakes norteamericanas, el grupo Disney debutó con excelentes resultados en su primera producción coreana, "The Phone", que costó 2,5 millones de dólares y recaudó 11 millones en el último verano; mientras que Columbia Tri-Star acordó financiar íntegramente los 10 millones que demandó "Silmi Island", una superproducción de Kang Woo-suk sobre el intento de asesinato del presidente Park Chung-hee en los años 70. Cuando la inversión local decrece, se sabe, los voraces estudios hollywoodenses están atentos para aprovechar las oportunidades que otros les dejan.
Tradición v. modernidad
"Camino a casa" es una pequeña, sensible e irresistible película que describe la relación entre una abuela casi sorda, muda y ciega que vive en una austera casa ubicada en una montaña aislada del mundo y su único nieto de siete años, hijo de una conflictuada madre divorciada y prototípico exponente del niño caprichoso, consumista y despiadado de una gran urbe como Seúl, que se ve obligado a pasar allí dos meses. Este choque generacional le sirve a la talentosa directora Lee Jeong-hyang, de 38 años, como excusa para analizar los contrastes entre tradición y modernidad, campo y ciudad, en una película que resultó la gran sorpresa del mercado coreano en 2002 con más de 3.200.000 espectadores.
Lee Jeong-hyang, que estuvo presente en el último Festival de Mar del Plata, es una de las pocas mujeres que ha filmado ya dos largometrajes (ambos exitosos) en una industria bastante machista como la coreana. La realizadora de "Galería de arte junto al zoológico" (1999) escribió luego su primer guión -un homenaje confeso a su abuela, que falleció durante el rodaje- y conquistó al mundo con una película que -acertadamente- ella pensó como "graciosa, fresca y conmovedora".
1
2Cómo vivió Mirtha Legrand las horas previas a su cumpleaños: un reencuentro, un detalle en la vajilla y un premio
3Quién es Luján Saez: la joven diseñadora detrás de los looks de las hijas de las famosas
4Robbie Williams regresa a la Argentina después de 20 años con un show en el Movistar Arena: cómo conseguir las entradas



