
Los cronistas de cine celebran 60 años
Aniversario de la entidad que los reúne
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La Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina cumple sesenta años de existencia. Fieles a la consigna de "defender intereses profesionales y propender al desarrollo cultural", sus iniciadores desarrollaban su actividad profesional en los más importantes medios de difusión de Buenos Aires. Nombres como los de Roberto Tálice, Enzo Ardigó, Chas de Cruz, José Ramón Luna, Manuel Rey (King), Manuel Peña Rodríguez y Calki, entre otros, impulsaron a la asociación a través de una serie de actos luego tradicionales: la entrega de premios a la producción del año anterior, conferencias, mesas redondas y exhibiciones de prestigiosos preestrenos.
Pero esos cronistas que alternaban la bohemia de la época con una fervorosa pasión por el séptimo arte deseaban apuntar más alto en sus ambiciones. Y así, en 1959, decidieron crear el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. "No teníamos diez dólares de capital -recuerda Héctor Grossi, uno de los impulsores de la muestra-, y nadie creía en la viabilidad del proyecto, pero nuestra tozudez pudo más y el festival se concretó a lo largo de sus diez ediciones."
En aquel primer festival la ciudad atlántica se vistió de gala. Y no sólo por la excelente selección de los films que se proyectaron, sino por las visitas internacionales que llegaron hasta esas playas. Paul Newman, Harriet Anderson, Cantinflas, Anthony Perkins, Catherine Deneuve y el notable realizador francés Abel Gance engalanaron los días y las noches de esas reuniones multitudinarias. Los máximos premios de aquel primer certamen fueron para los films "Cuando huye el día", de Ingmar Bergman, y para la producción argentina "El jefe", de Fernando Ayala. Esos esforzados críticos no necesitaron de ayuda estatal para concretar su propósito porque sabían que el apoyo gubernamental siempre está condicionado a intereses extracinematográficos.
En sus diez ediciones la muestra marplatense justificó el esfuerzo, satisfizo expectativas y dio cabal respuesta a necesidades de aquellos tiempos. Luego de esa década dorada el festival ya se había convertido en un sello indeleble de los veranos de Mar del Plata, pero debió suspenderse. Una Argentina distinta, avarienta de poder, inserta en corruptelas, indiferente hacia toda idea cultural impidió la persecución de ese mágico camino por lo mejor del séptimo arte. Años después, el festival volvió a cobrar vida. Pero poco o nada de aquella magia de los críticos de entonces volvió a florecer. Y la respuesta está dada precisamente ahora, en esta decimoséptima edición de ese festival, en la que la humildad de recursos y la opacidad de sus visitantes extranjeros supera con creces al amor inclaudicable de aquellos cronistas pioneros.
De ayer a hoy
Mientras tanto, la Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina, que tendrá su humilde lugar en el actual festival -mañana, a las 16, se recordará a sus fundadores durante un acto en el Museo del Mar-, prosigue su labor entre la pobreza y el esfuerzo denodado de su junta directiva. Mucho tiempo ha pasado desde aquel 10 de julio de 1942, cuando sus creadores se congregaban en el subsuelo de un negocio de la Avenida de Mayo, luego en Cerrito 767 y, por largo tiempo, en un modesto cuarto ubicado en los altos del cine Premier. En su dispar lucha contra la menguada economía, se contó por fin con casa propia en Maipú 621.
Allí había un confortable bar, un microcine, biblioteca y cuadros de Quinquela Martín y de Clemente Lococo. En este lugar, bastante empobrecido por el paso del tiempo y por la falta de recursos, los cronistas continúan con su labor de difusión de la cinematografía internacional, alternada por cursos y por conferencias y mesas redondas. Rómulo Berruti, actual secretario de la entidad, no se deja vencer por una realidad que va acorralando a los cronistas de cine. "La asociación -dice- no tiene subsidios ni apoyo de ningún tipo. Pero procuramos no dejarnos entrampar por la realidad del país, y estamos organizando una semana de preestrenos internacionales en el Village Recoleta. Además, en mayo, haremos nuestra clásica entrega del Cóndor de Plata a la producción cinematográfica del año pasado y tratamos fervientemente de que, luego de sesenta años de vida, nuestra entidad prosiga el camino trazado por sus fundadores."





