
Murió John Mills, el inglés arquetípico
Encarnó como nadie al militar británico
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LONDRES (AP).- Sir John Mills, el actor que encarnó al militar británico ideal en decenas de películas, falleció ayer, a los 97 años, luego de una carrera de más de siete décadas. Si bien no se dieron precisiones oficiales sobre las causas del deceso, uno de sus grandes amigos, el actor y director Richard Attenborough, dijo que Mills había sido hospitalizado un mes atrás a raíz de una infección en el pecho de la que no pudo recuperarse.
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Desde el primer ministro Tony Blair, para quien John Mills encarnó "nuestro orgullo de ser británicos", hasta los ciudadanos anónimos que supieron admirarlo a lo largo de una carrera difícil de comparar por su extensión y riqueza, toda Inglaterra despidió ayer con pesar al actor que supo interpretar como ninguno aquellas virtudes con la que el cine británico quiso retratar a las figuras ejemplares surgidas de esa tierra.
"Los héroes que Mills interpretó no fueron hombres extraordinarios, sino seres comunes y corrientes cuyo heroísmo fluía naturalmente de la generosidad de espíritu y del sentido innato por hacer sólo aquéllo que es correcto", dijo el historiador Jeffrey Richards al saludar, en 1988, los ochenta años del nacimiento de este hombre pequeño de estatura, cuyos ojos claros acentuaban todavía más la franqueza de su mirada.
Rectitud, seriedad, modales finos y elegantes, distinción, apego a las formas y a las tradiciones fueron los atributos que Mills supo pasear por la pantalla sobre todo cuando vestía de uniforme. Los innumerables papeles de soldado que acometió (mayoritarios en una carrera que registra más de 120 apariciones en la pantalla grande entre 1932 y este año) lo convirtieron, primero, en el arquetipo del hombre común decidido a tomar las armas para luchar por su patria frente a la amenaza externa, y, más tarde, en el experto y aplomado militar siempre resuelto a tomar la decisión más justa o a acercar el consejo adecuado.
Pero aún identificado con creces con el británico bajo bandera, arrojado y temerario, algunos de los papeles más recordados de Mills tuvieron que ver con personajes de múltiples y complejas exigencias que fortalecieron su prestigio como un actor versátil, capaz de adaptarse a toda clase de situaciones. El joven Pip de "Grandes esperanzas" y el malformado Michael de "La hija de Ryan" -que le valió un Oscar a mejor actor de reparto en 1970- dejaron profunda huella y demostraron, además, que pocos realizadores como David Lean supieron aprovechar al máximo el talento interpretativo de Mills.
Hijo de un maestro de matemáticas de Suffolk, nació con el nombre de Lewis Ernest Watts Mills el 22 de febrero de 1908. Como vendedor de desinfectantes y papel higiénico de puerta en puerta, se ganaba el sustento para pagar las clases de baile que tomaba por las tardes, durante las cuales emulaba los pasos y las rutinas de Fred Astaire.
Con el padrinazgo de Noel Coward, que apreció su precoz capacidad a fines de los años 20, Mills comenzó a cambiar progresivamente la danza por el uniforme militar, que vistió desde allí por largo tiempo en títulos tan recordados como "Nacido para la gloria", "Whisky y gloria", "Yo fui el doble de Montgomery" y "Dunquerque", entre muchos otros. Incapaz de resignarse al retiro, trabajó casi hasta el final de sus días, sin debilitarse siquiera por la pérdida de la vista, y dejó un rico legado en sus dos reconocidas hijas actrices, Hayley y Juliet.
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