Netflix: Nadie sabe que estoy aquí, una austera historia de dolor y redención

Nadie sabe que estoy aquí, protagoniada por Jorge García (el Hurley de la serie Lost), ya está disponible en Netflix
Nadie sabe que estoy aquí, protagoniada por Jorge García (el Hurley de la serie Lost), ya está disponible en Netflix Crédito: Netflix
Marcelo Stiletano
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2 de julio de 2020  • 18:03

Nadie sabe que estoy aquí (Chile/2020). Director: Gaspar Antillo. Guion: Gaspar Antillo, Josefina Fernández, Enrique Videla. Fotografía: Sergio Armstrong. Dirección de arte: Estefanía Larrain. Elenco: Jorge García, Luis Gnecco, Millaray Lobos, Alejandro Goic, Gastón Pauls. Disponible en Netflix. Calificación: buena.

El primer largometraje original producido en Chile por Netflix rinde tributo del principio al fin a un modelo que se impuso en el cine independiente de Estados Unidos. Historias que transcurren en lugares lejanos, con personajes que deciden voluntariamente aislarse del mundo y tomar distancia de situaciones traumáticas, con climas que se ponen deliberadamente al servicio de esas situaciones y con escenas que demoran también de manera intencionada la exposición de los motivos que llevan a esos personajes a instalarse allí, así como exponen todo lo que puede llegar a ocurrir para que eso pueda cambiar. De ese modo se abre un camino posible para la redención.

El escenario de esta historia es Llanquihue, una lejana y tranquila región del sur de Chile privilegiada por una geografía pródiga en lagos y montañas. Allí, lejos de sus semejantes, trabajando junto a su tío de manera casi artesanal en una curtiembre de lana de ovejas, Memo vive casi en completo silencio el dolor de un episodio no superado de su niñez. Gracias a su privilegiada voz había conseguido una prueba en TV, pero su padre terminó convencido por un productor de que al chico no lo iba a ayudar su aspecto físico para abrirse camino en el mundo del entretenimiento. Entonces aceptó "venderle" la voz a a esa maquinaria y ella se encargaría de "colocarla" en otro cuerpo, más estilizado y en apariencia más atractivo para el público.

Memo parece haber vivido esa instancia como una experiencia de bullying extremo que lo marcó a tal punto que casi no dice palabra. Cuando al fin se lo escucha habla con un acento tan enigmático como su origen. Y la reconciliación con el mundo se hace difícil por más que una joven pobladora trata de acercarse a él y entender lo que le pasa. Todo transcurre entre silencios, reproches, algunos pocos momentos de calma y una serie de flashbacks que, con parsimonia, nos ayudan a reconstruir la historia del protagonista e imaginar cómo podría llegar a reconciliarse con el mundo.

La película, como se dijo, hace demasiadas concesiones a una fórmula que de tan usada garantiza un camino seguro,pero a la vez se asoma a una historia incómoda y expuesta a cualquier inmediato desborde con mucha delicadeza. La austera interpretación de Jorge García (el Hurley de la serie Lost) se suma a ese objetivo y contribuye a que el relato llegue con naturalidad y sin énfasis a sus momentos más fuertes. Dentro de un elenco que rinde a gran altura y en el que se vuelve a lucir el siempre magnífico Luis Gnecco, aparece al final y en un papel decisivo nuestro compatriota Gastón Pauls.

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