Netflix: el documental Pray Away profundiza en las crueles “terapias de conversión” y sus consecuencias
Producido por Ryan Murphy, el trabajo de Kristine Stolakis se puede ver en Netflix y es un crudo retrato sobre los denominados “ex-gays” que fueron víctimas y victimarios de prácticas generalmente amparadas en la religión
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Pray Away: la cruz dentro del clóset (Estados Unidos/2021). Dirección: Kristine Stolakis. Fotografía: Melissa Langer. Música: Laura Karpman y Nora-Kroll Rosenbaum. Disponible en: Netflix. Nuestra opinión: buena.
La primera imagen de Pray Away: la luz dentro del clóset es extremadamente poderosa. Un hombre camina por las calles con el objetivo de ofrecer ayuda a quien quiera escucharlo. Su “ayuda” consiste en encontrar personas que se sientan avergonzadas de su identidad sexual para poder mostrarles otro camino. Y aquí llega una primera revelación. Ese hombre en el pasado se reconoció como mujer trans, pero decidió revertir su transición por considerarlo un pecado. Mira sus viejas imágenes en la computadora y plantea su contradicción. Asumió su identidad pero no pudo afrontar todo lo que eso conllevaba. Sin embargo, ese hombre no está simplemente narrando su proceso: está queriendo adoctrinar a padres que no aceptan a sus hijos trans, aconsejándolos a erradicarlos de sus vidas.
En ese momento, el documental disponible en Netflix dirigido por Kristine Stolakis y producido por Ryan Murphy empieza a mostrar todos sus matices. No será fácil adentrarse en el camino de las denominadas “terapias de conversión”, mucho menos cuando los conflictos individuales se transforman en movimientos que atentan contra la integridad física de la comunidad queer. Aquí, todo comienza con una creencia, con un líder que la imparte, y con los vulnerables como súbditos.
Gran parte del documental focaliza en una organización cristiana llamada Exodus, creada en los 70 por un puñado de hombres que rechazaban su orientación sexual y que decidieron llevar a cabo eventos en los que, entre otras actividades, leían la Biblia, compartían el momento en que sintieron atracción por personas del mismo sexo e impartían charlas sobre lo importante que era alejarse de “un estilo de vida homosexual”. Stolakis muestra el funcionamiento de Exodus a través de las décadas y de otra organización, la más pequeña Living Hope, y el crecimiento de la primera a la par de gobiernos funcionales a una idea de familia que veían en la militancia LGBTQ una amenaza constante.

Otro de los pasajes en los que Pray Away interpela al espectador mediante testimonios fuertes es cuando les cede la palabra a quienes estaban dentro de esas organizaciones con aspiraciones políticas. Uno de sus objetivos era la aprobación de la famosa “Proposición 8”, el referéndum en las elecciones estatales de California que eliminó el derecho de las parejas del mismo sexo a casarse en el año 2008. Los líderes de Exodus explican a cámara cómo, desde que supieron que eran queer, buscaron métodos para poder ser finalmente “ex-gays” (así se denominaban), formar una familia tipo, y reclutar a quienes sufrían por miedo a salir del clóset, con la fe cristiana como motor para alejar sus deseos. Lo interesante del trabajo de la realizadora es que no necesita hacer juicios de valor sobre los entrevistados, y ahí entra el material de archivo para dar el toque de gracia. Mientras un líder de Exodus, ahora abiertamente gay, ve cómo la Proposición 8 lastimó a su propia comunidad, la culpa lo lleva a declarar, entre lágrimas, que tiene “sangre en las manos”.

Como tercera “pata” el documental enseña con otro testimonio muy valioso: el de Julie, quien le contó a su madre que era lesbiana y fue inmediatamente trasladada a Living Hope en su adolescencia: allí la persuadieron a convertirse en vocera tras años de terapia de conversión. La joven habla desde un presente más luminoso en el que está planeando casarse con su novia y reflexiona sobre el daño que le infligió la organización, como cuando le generaba pensamientos suicidas. Así es cómo Pray Away llega al verdadero núcleo de su propuesta: el valor de los relatos de los sobrevivientes de esas terapias, aquellos que lograron salir de ese contexto, a diferencia de muchos otros que ya no pueden contar su historia. Si bien el documental tiene sus tramos luminosos (como el libro que escribe Julie), el documental de Stolakis concluye con el tono sombrío con el que comienza, con las estadísticas que arrojan esas terapias, con el dolor que causaron, y con la realidad insoslayable de que mientras exista la homofobia, esos líderes se seguirán multiplicando.
Dónde verla. <i>Pray Away: la luz dentro del clóset</i> está disponible en Netflix.
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