
Padres e hijas, protagonistas excluyentes
En las aplaudidas Somewhere, de Sofia Coppola, que abrió la muestra, y en El ilusionista, de Sylvain Chomet, el vínculo es el tema central
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MAR DE PLATA.- El film de apertura del festival y la película que dio comienzo a la competencia internacional tienen un tema en común que las une. Tanto Somewhere , un lugar en el corazón como El ilusionista ponen el foco sobre la relación padre e hija, pero la mirada de Sofia Coppola y la de Jacques Tati y Sylvain Chomet son bien diferentes.
En el film ganador del León de Oro en la última edición del Festival de Venecia, Coppola retoma el espíritu de Perdidos en Tokio y, valiéndose de un humor irónico y de planos contemplativos, hace un retrato de la abúlica vida de un joven actor de Hollywood. Johnny Marco (Stephen Dorff), que usa anteojos Ray Ban, hace su trabajo promocionando sus películas casi en piloto automático y tiene relaciones sexuales con mujeres que ni siquiera tiene que conquistar. La presencia de su hija Cleo (la adorable Elle Fanning, hermana menor de Dakota), una chica de 11 años inteligente, divertida y cariñosa, parece darle algún sentido a su vida, aunque a Johnny le cueste darse cuenta. Tomar conciencia de la pérdida que significa para ambos el haber sido un padre ausente resulta una dolorosa, pero esperanzadora revelación.
La relación entre padre e hija en El ilusionista , film animado dirigido por Sylvain Chomet, realizador de Las trillizas de Belleville , no es cuestión de sangre, sino el encuentro de dos personas que necesitan cuidar a alguien o alguien que las cuide (o las dos cosas). Basada en un guión autobiográfico de Jacques Tati, que el director francés no pudo filmar y le dejó de regalo a su hija Sophie, El ilusionista es una película divertida y melancólica, realizada con impecable técnica, que se destaca especialmente en los bellísimos planos del paisaje escocés. Su protagonista es el mago Tatischieff, quien sufre la devaluación de su arte y se ve obligado a abandonar París. Cuando llega a Londres, descubre que sacar un conejo de la galera no puede competir contra el flamante rock and roll y decide irse a un pueblito de Escocia. Allí conoce a una jovencita que trabaja limpiando en una posada y que cree que sus trucos son magia de verdad. Cuando ella lo sigue, el mago encuentra un nuevo sentido a su vida, al intentar hacer realidad los sueños de la joven, con quien establece una relación paternal. A diferencia del actor de la película de Coppola, este mago hace todo lo posible por darle a la joven los vestidos y zapatos con los que sueña, que simbolizan la posibilidad de una vida distinta. El la rescata y ella le da una misión que cumplir: acompañarla y protegerla hasta que pueda encontrar la felicidad.
En un tono completamente distinto, Fase 7 , la segunda película de la competencia internacional que se presentó ayer, tiene como protagonista a un futuro padre. Coco, interpretado por Daniel Hendler, y su mujer, encarnada por Jazmín Stuart, están esperando la llegada de su primera hija cuando el edificio en que viven es declarado en cuarentena, ya que el virus de la gripe A está atacando a la población.
Con esta premisa, el debutante guionista y director Nicolás Goldbart, que tiene una interesante carrera como montajista en films de Pablo Trapero y Damián Szifrón, propone una atractiva película de humor muy negro, que mezcla lo fantástico con lo cotidiano. A la mezcla de géneros se le suma un ecléctico elenco que incluye a Federico Luppi, en el papel de un vecino que en palabras de Coco "se cree Daktari" y anda armado por los pasillos del edificio, y a Yayo, el humorista de Showmatch , que sorprende encarnando al paranoico Horacio, el vecino con el que Coco tendrá que aliarse para sobrevivir.






