
Por amor al lugar de nacimiento
Un homenaje personal a Misiones
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Misionero de nacimiento, Maximiliano González debuta como director de largometrajes con La soledad , que se estrenará pasado mañana y que fue rodado en su casi totalidad en aquella provincia. "Tras filmar seis cortos -dice a LA NACION- logré, luego de varios años de esfuerzo, concretar mi primer film de largo aliento, y para desarrollar este guión, y casi como un homenaje a mi lugar de llegada al mundo, pretendí desarrollar un retrato intimista de un momento histórico, un reflejo de un país en crisis en los ojos de un hombre que busca comenzar, como todo un pueblo, de nuevo."
González repasa su devoción por la cinematografía, "que comenzó -explica- siendo casi un niño, cuando me fascinaba ver las películas que se proyectaban en la sala de mi pueblo Allí nació mi intención de crear imágenes, y tras estudiar ingeniería, me dispuse a pensar seriamente en que algún día filmaría una película en mi tierra roja. Los comienzos de este camino no fueron fáciles, ya que tuve que viajar a Rosario para estudiar allí todos los secretos del séptimo arte. Posteriormente completé mi formación en la escuela del Instituto de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa) y gané un premio con un cortometraje de Historias breves II .
-¿ La soledad es un mensaje intimista acerca de personajes que conociste en tu adolescencia?
-Los personajes de mi film son hombres y mujeres siempre dispuestos a comenzar nuevamente sus vidas y reflejan el dolor y las esperanzas de lograr apartarse de esa soledad que los arrincona cada día más. Su protagonista llega a un pueblo misionero y allí se reencuentra con un amigo entrañable y va conociendo a hombres y mujeres que creen que la felicidad puede estar a la vuelta de cada esquina.
-¿Cómo conformaste el elenco?
-El papel central está a cargo de Miguel Franchi, secundado por varios actores rosarinos y por Enrique Liporace. Manteniendo la idea de realizar una película local, realizamos un casting que convocó a más de trescientas personas, y así logré de los elegidos para el elenco la más amplia sinceridad y el esfuerzo que supone rodar en exteriores en Puerto Iguazú, un lugar mágico en el que se desarrolla casi toda la acción del film.
González agrega: "Todos colaboraron con la filmación casi como si fueran parte de ese gran esfuerzo. La soledad fue una experiencia enorme, porque lo fascinante fue lo que sucedió en ese pueblo que hoy ansía que algo similar vuelva a suceder y, obviamente, espera ansioso la proyección de la película, pero Puerto Iguazú no tiene cine. La música de la película estuvo a cargo del Chango Spasiuk, lo que impone un ritmo exacto con la trama, y ahora sólo resta esperar la opinión del público Mientras tanto, ya estoy preparando otra película, ya que mi pretensión no es ser un director que muestra solamente su ópera prima, sino un cineasta que se comprometa con los espectadores a través de una temática cálida y simple".





