Bafici: Rick Alverson y la alabanza del aburrimiento

Entre hoy y mañana se presentan los cuatro films de este director y músico norteamericano que se sale de la norma
Alejandro Lingenti
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23 de abril de 2016  

Rick Alverson es un cultor del perfil bajo. Llegó esta semana a Buenos Aires para presentar los cuatro largometrajes que dirigió hasta la fecha - The Builder (2010), New Jerusalem (2011), The Comedy (2012), Entertainment (2015), que se verán entre hoy y mañana en el Bafici- y en su primer contacto con el público argentino, durante la presentación de The Builder, aclaró que era la primera vez que esa película era exhibida en un festival. Punto a favor para la organización del Bafici: el film, austero y sugestivo, se desmarca de las narrativas más tradicionales, propone que ingresemos a un mundo que funciona a una velocidad radicalmente distinta de la que estamos acostumbrados en la era del multitasking y sabe encontrar una belleza singular en la rutina gris de un inmigrante irlandés que vive el revés de la trama del sueño americano.

Hay un notable paralelismo entre los tiempos aletargados de The Builder y las canciones que Alverson creó para Drunk y Spokane, las dos caras de su faceta musical. Por lo demás hay más de una referencia al mundo de la música alternativa americana en sus films: lo prueban los temas de Spokane y Bon Iver, o el redneck evangelista que interpreta Bonnie Prince Billy en New Jersusalem.

Afincado desde hace años en Richmond, Virginia, Alverson también se dedica a dirigir videoclips, aunque antes hizo de todo un poco: se dedicó al patinaje sobre hielo, lavó platos en algún bar de mala muerte, trabajó de carpintero y estudió cine en Nueva York durante apenas un cuatrimestre. Con The Comedy, una sátira salvaje protagonizada con una personalidad avasallante por el comediante Tim Heidecker, logró que los críticos le prestaran atención. En la película, de notable singularidad y aguda melancolía, también aparecen James Murphy, cerebro de LCD Soundsystem, y Eric Wareheim, coprotagonista de la serie Master of None y socio creativo de Heidecker en el delirio animado Tom Goes to the Mayor.

Tras las polémicas que generó en el Festival de Sundance, la revista Vanity Fair publicó un artículo titulado "Por qué Rick Alverson hace películas que nunca tienen resolución", pero también destinó elogios para el director. Ese interés se reafirmó con su último largo, Entertainment, una historia cargada de amargura y humor deforme protagonizada por otro comediante freak, Gregg Turkington (conocido como Neil Hamburger), y con Tye Sheridan, John C. Reilly, Michael Cera y Amy Amy Seimetz.

En lo que todos coinciden, tanto exégetas como detractores, es que el cine de Alverson es "raro". Ahora prepara otras dos que prometen debate: una sobre Walter Freeman, propulsor de la lobotomía en los Estados Unidos, y una sobre el origen del Ku Klux Klan. "Hay una gran insistencia en el cine actual de mi país: resaltar las representaciones de lo positivo para que nos estimulen a ser optimistas. Nunca pude mantener una sensación de ese tipo por un tiempo prolongado. El 90% del cine estadounidense lo hace, sus narrativas son ordenadas y eficientes. Pero el mundo tiene una naturaleza más compleja. Mi idea es incomodar al espectador en lugar de satisfacer sus expectativas más comunes. Lograr que al menos reflexione sobre eso. Cuando escucho que mis películas son aburridas, pienso que eso revela una reacción intelectual disparada por el miedo a la melancolía. Trabajo en torno del aburrimiento, es una idea que me interesa. La lentitud me activa. Pero en mi país eso es complicado. Una película como Liverpool, de Lisandro Alonso, es impensable, salvo en el circuito alternativo."

-¿Encuentra relación entre su cine y su música?

-Me interesa mucho trabajar con la economía de recursos. Para mí, menos es más. Pero esos tiempos muy lentos que pueden ser confortables en la música, en el cine pueden generar incomodidad. Al menos para las cánones del cine dominante en Estados Unidos. Pero sí hay relaciones, y de hecho mi música aparece en las películas.

-¿Cuáles son sus referentes cinematográficos?

-Bresson es un verdadero gigante para mí. También Bruno Dumont, Michael Haneke y alguien de la Argentina, Lisandro Alonso. Me gustan mucho Liverpool y Jauja. Y también el cine de los 70 con el que crecí: Bob Rafelson, Mike Nichols, Peter Fonda...

-Pronto habrá elecciones en su país. ¿Qué opina de Donald Trump?

-Yo apoyo a Bernie Sanders. Trump representa el abandono del instinto crítico de la sociedad americana. Es la cereza de la torta envenenada del libre mercado.ß

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