
Rodrigo de la Serna: el viajero impenitente
En "Diarios de motocicleta", que se estrenará el jueves, encarna a Alberto Granado, que acompañó al Che Guevara en un periplo por América latina
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Rodrigo de la Serna está muy lejos de ser un desconocido. Protagonizó en TV ciclos de indiscutible repercusión, como "Okupas" y "Sol negro", y su incipiente carrera en el cine acaba de brindarle, aun en sus comienzos, la posibilidad cierta de una proyección internacional gracias a "Diarios de motocicleta", el film del brasileño Walter Salles que reconstruye la travesía de 8000 kilómetros que los jóvenes Ernesto Guevara y Alberto Granado hicieron por América latina, en 1952, a bordo de una motocicleta Norton 500.
Sin embargo, De la Serna todavía puede disfrutar del hecho de caminar casi inadvertido por las calles de su barrio, Colegiales, y de charlar con LA NACION sin curiosos ni interrupciones en un tradicional bar de Alvarez Thomas y Federico Lacroze, buena parte de cuya superficie está dominada por empedernidos jugadores de billar.
Allí, De la Serna confiesa que vivió la larga experiencia del rodaje con la misma sensación de viaje iniciático experimentada por Granado, el personaje al que encarna en el film: "Llegué a este proyecto porque fui convocado a un casting y tuve la suerte de que Walter Salles vio en mí cosas similares a las de Granado, como el hecho de que me gustara el tango y que conociera Córdoba, la provincia natal del personaje. Estas coincidencias medio causales hicieron que Walles me terminara eligiendo a mí".
Antes de las palabras, De la Serna se vale de miradas y gestos para dar a entender claramente cómo le cambió la vida haber pasado por esta filmación y, sobre todo, por haber conocido y tratado muy de cerca al propio Granado. "Yo no soy igual después de este viaje -afirma-. Me descubrí a mí mismo en muchas cosas que desconocía. Me saqué cierta modorra y me reconocí más lúdico. Afirmé muchas convicciones y otras que ya tenía ganaron profundi-
dad y perspectiva. De alguna manera, este viaje que dos personas hicieron hace 50 años es el que todos, en algún punto, quisiéramos hacer y hasta deberíamos hacer. Fue, como te imaginarás, una experiencia inolvidable, profundamente modificadora."
Según relata De la Serna, el viaje de la película reprodujo, cronológicamente, la travesía de Guevara y Granado. "En realidad -describe el actor-, ellos salieron de Córdoba con la moto, pasaron por Rosario y después por Buenos Aires, que es donde comienza la película. Y también quedaron afuera algunos tramos, porque todo el viaje es imposible de resumir en dos horas, pero creo que la película elige bien los hitos de ese recorrido para contar todo lo que significó para ellos."
El equipo de rodaje pasó por la costa atlántica argentina, Bariloche y la Patagonia, para luego cruzar a Chile por Osorno y recorrer Temuco y Valparaíso antes de entrar en el desierto de Atacama y más tarde en Perú: Cuzco, Machu Picchu, Iquitos, Lima. "El hecho de que se haya usado una cámara de 16 mm habla del espíritu documentalista de Salles. Esta no es una película de postales ni tiene bajadas de línea políticas. Creo que es sincera, sencilla, divertida y profunda a la vez, con muchos niveles y planos. Además, a medida que íbamos adentrándonos en el continente surgían cosas que superaban al guión, como la ceremonia de las hojas de coca con las mujeres quechuas en Cuzco o el encuentro con indígenas que nos contaban de primera mano la problemática del lugar. Por suerte, Salles fue muy inteligente y permeable para saberlo incorporar".
Antes de meterse en este proyecto, De la Serna no conocía esa etapa de la vida del futuro Che Guevara y mucho menos sabía quién era Alberto Granado: "Lo más duro del trabajo fue haber engordado diez kilos. Tuve que aprender a dominar esa moto, que es dificilísima, a hablar con acento cordobés, a bailar tango y son. También hicimos muchos seminarios sobre historia latinoamericana. Pocas veces un actor tiene la oportunidad de prepararse tanto para un papel".
Pero, más que nada, el cambio personal que De la Serna dice haber vivido a partir de este viaje en más de un sentido tuvo que ver con el vínculo personal que estableció con Granado, que hoy, a los 84 años, vive en Cuba y pasó por Buenos Aires por estos días para acompañar el inminente estreno del film, previsto para el próximo jueves. "En su casa comprendí la complejidad de este gran hombre, único, profundo y generoso a la vez. Comí con él, tomé vino, canté tangos. Yo tenía una imagen de él como un hombre comprometido con sus ideales, pero al mismo tiempo descubrí a una persona alegre y feliz que pudo formar una familia preciosa; a un científico sacrificado que fue también un intelectual, un bailarín, un mujeriego, un cantor, un apasionado por la vida y por el descubrimiento."
Cuando regrese a su casa, en Colegiales, tras la entrevista, a De la Serna no sólo lo aguarda allí Granado. También está Gael García Bernal, el actor que encarna en el film a Guevara. "Gael -concluye De la Serna- logró lo que era casi imposible con un trabajo de una sobriedad y una inteligencia fuera de lo común. De verdad, no creo que nadie pueda ser capaz de hacerlo mejor que él. Parece que no hace nada, pero observa y va. Es como una esponja que absorbe toda esa realidad impresionante que lo cambió por completo. Como a mí."
En la tercera encarnación profesional
Con la ironía a flor de labios, Rodrigo de la Serna dice que atraviesa hoy la tercera encarnación de su trabajo como actor. "Mis primeras apariciones en TV fueron papeles humorísticos delirantes. Después llegaron esos personajes que descienden a los inframundos de la marginalidad. Y ahora empezaré a encarnar personajes históricos", dice en un tono que no deja duda alguna respecto de su rechazo a encasillarse en determinados roles.
Dice que actualmente no tiene ningún proyecto en firme ("Estoy en el aire", confiesa con aire risueño"), pero admite a la vez que "Diarios de motocicleta", a la que califica como una película "sencilla, divertida y profunda a la vez, que está lejos de la postal y de la bajada de línea política", le abre una buena proyección internacional.
Respecto de las ficciones de TV sobre la marginalidad, algunas de las cuales lo tuvieron como protagonista indiscutido, dijo que están lejos de agotarse: "Si se nota algún desgaste es porque el enfoque no es bueno. Creo que todavía hay muchas cosas por decir sobre una realidad que sigue existiendo".
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