"Toda película es política", afirmó Costa-Gavras

El cineasta franco-griego tiene 86 años
El cineasta franco-griego tiene 86 años Fuente: Reuters
Homenajeado por el festival por su trayectoria, presentó Adults in the Room, centrado en la crisis financiera griega
Julia Montesoro
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23 de septiembre de 2019  

SAN SEBASTIÁN.- "Reivindicar sin complejos un ritual ancestral casi olvidado: ir al cine a ver películas". Con ese espíritu, expresado en la ceremonia inaugural por sus presentadoras, las actrices Cayetana Guillén Cuervo y Loreto Mauleón, transcurre la 67ª edición del Festival de San Sebastián. Una toma de posición que refrendó también el director Neil Jordan, presidente del jurado oficial: "Supongo que durante los próximos días nos haremos la pregunta de siempre: '¿Qué es el cine?'. Para mí, es muy simple: cine es lo que experimentas cuando te sientas con extraños en una sala oscura para ver los sueños de otra persona en la pantalla. Algo que no puedes experimentar en las páginas de un libro, en un escenario, en un iPhone ni en una pantalla de TV. Así que durante el festival haremos justo eso. Y quizá, para el final, no seremos ya extraños".

Público, estrellas, directores y prensa especializada se entregan diariamente por igual al ritual de disfrutar de las películas -casi doscientas en total- programadas este año en San Sebastián. Un hilo invisible recorre (y une temáticamente) varios títulos exhibidos el primer fin de semana, donde las mujeres, la reivindicación de su lugar y derechos en la sociedad y las relaciones de género tuvieron expresiones poderosas como Ema, del cineasta chileno Pablo Larraín, cuya protagonista, una joven bailarina de reggaetón, decide tomar las riendas de su vida y plantarse radicalmente ante mandatos y convencionalismos. Proxima, de Alice Winocour, hace foco en la intimidad de una astronauta francesa (interpretada por Eva Green) y la compleja relación con su hija de siete años, a partir del momento en que debe separarse de la niña para emprender una misión espacial.

Por su parte, Kristen Stewart, una de las primeras figuras llegadas a Donostia, se ganó los aplausos de público y fans al presentar Seberg, dirigida por el australiano Benedict Andrews, en torno de la legendaria actriz Jean Seberg, ícono de la Nouvelle Vague y espiada por el FBI en los años 60. Mientras que en Blackbird, la protagonista es una enferma terminal (Susan Sarandon) que decide poner fin a su padecer asistida por su esposo (interpretado por Sam Neill), quien llegó a Donostia con el director del film, Roger Mitchell.

Una buena historia

San Sebastián también dedicó parte de su gala inaugural a celebrar los géneros cinematográficos, con una cabalgata de imágenes de clásicos del cine español y exponentes actuales de comedias, thrillers, películas de terror fantástico, dramas y el cine de contenido político-social. Precisamente, uno de los máximos referentes del cine político, el cineasta francés de origen griego Costa-Gavras, recibió el primer Premio Donostia de la 67» edición, que así rindió tributo a la extensa carrera del director de títulos como Z (que le valió el premio al mejor actor a Jean-Louis Trintignant en Cannes, además de un Oscar al mejor film extranjero); Missing, su primer gran éxito rodado en inglés, protagonizado por Jack Lemmon, y la más reciente Adults in the Room, basada en el libro escrito por Yanis Varoufakis tras su paso por el Ministerio de Finanzas durante la crisis financiera de Grecia.

"Toda película es política y susceptible de ser considerada políticamente, incluso desde la mirada de los espectadores", afirmó el cineasta en su encuentro con la prensa, cuando definió la ficción como "la mejor manera para hablar de la realidad". Porque para él, según admitió, "la realidad en sí misma no es suficiente" para hacer una película. "Siempre se necesita una buena historia, algo que resulte atractivo para contar", añadió, poco antes de la ceremonia de entrega del galardón y de la proyección. "No lo veo como a un héroe cinematográfico tipo Superman -sostuvo Costa-Gavras respecto del protagonista de la historia-, sino como alguien coherente con sus ideas y su comportamiento. Por otra parte, no creo en los héroes. Pienso que lo que necesitamos hoy en la sociedad son personas coherentes". Comprometidas con su tiempo. Tal como las películas que viene creando desde hace más de cinco décadas el director franco-griego.

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