
Vallone brilló como galán o villano
El italiano falleció ayer en Roma, a los 86 años
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ROMA (ANSA).- El actor Raf Vallone falleció ayer, a los 86 años, según informaron sus familiares, quienes no dijeron las causas de su deceso. Vallone había comenzado su trayectoria en el film "Arroz amargo", junto a Silvana Mangano, y posteriormente actuó en decenas de films italianos, europeos y norteamericanos.
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Galán romántico, siniestro villano o temible gladiador, Raf Vallone siempre supo dar a sus imaginarias criaturas cinematográficas ese sello tan personal que necesitaban los héroes o antihéroes de su extensa filmografía.
Había nacido como Raffaello Vallone en Tropea (Calabria) el 17 de febrero de 1916. Apasionado desde joven por la poesía y por la novelística, comenzó a actuar en un teatro de aficionados, aunque nunca había pensado en convertirse en actor. En cambio, en su juventud fue futbolista profesional de un equipo turinés y, poco entusiasmado con sus estudios de abogacía, comenzó a escribir en el diario comunista L´Unitˆ, en el que pasó a ser jefe de redacción de las páginas culturales.
Fue a raíz de un reportaje acerca del campo italiano que el cine llamó a sus puertas. Vallone escribió un artículo sobre las condiciones de vida de las mujeres que trabajaban en los arrozales y el texto, largo y detallado, cayó en manos del cineasta Giuseppe de Santis, que le propuso su primer papel en "Arroz amargo" (1948), junto a Silvana Mangano y Vittorio Gassman. Este exitoso debut lanzó su carrera en el cine neorrealista de posguerra.
Su apostura de galán y su ya casi inclaudicable devoción por el arte hicieron que dejase de lado su bufete de abogado, su inclinación por los deportes y sus incipientes inclinaciones de escritor. La carrera internacional de Vallone comenzó en Francia con "Thérese Raquin", de Marcel Cané, film en el que compartió el cartel, en 1953, con Simone Signoret. En 1960 actuó junto a Sofía Loren en "Dos mujeres", de Vittorio de Sica, y un año después logró un Oscar por "Panorama desde el puente", adaptación cinematográfica de la obra de Arthur Miller dirigida por Sidney Lumet. En esa época empezó para Vallone la aventura norteamericana con "El Cid", de Anthony Mann, en la que trabajó con Charlton Heston y, nuevamente, con Sofía Loren.
Alternando su labor en diversos países, protagonizó algunos títulos de menor valía, entre ellos "El fuego en la sangre", "Trapecio del infierno", "Cita en la eternidad", "Ana", en la que otra vez hizo pareja con Silvana Mangano; "Andrea Chénier, mártir de la rebelión", "Los cañones para Córdoba" y "Pugna entre mafiosos", sin olvidar su participación en "La violetera", junto a Sarita Montiel.
Recordados aciertos
Entre tantos films comerciales, Vallone tuvo algunos recordados aciertos. Ellos deben buscarse en "Fedra", con dirección de Jules Dassin; en "El camino de la esperanza", de Pietro Germi; en "Harlow, la rubia platino", de Gordon Douglas; en "La venganza", de Juan Antonio Bardem o en "Rosebud", de Otto Preminger.
Casi ochenta títulos integraron la filmografía de este actor que se acercó a multifacéticos personajes con indudable vocación y, muchas veces, con indiscutido talento. Lo probó, por ejemplo, en "El cardenal", de Otto Preminger; en "Nevada Smith", de Henry Hathaway o en "El Padrino III", a las órdenes de Francis Ford Coppola, el que sería uno de sus últimos trabajos para la pantalla grande.
En 1971 visitó nuestro país -por el que dijo en varios reportajes sentir un enorme cariño- y siempre se mantuvo alejado de los escándalos románticos. "En 1952 -solía recordar- me casé con Elena Varzi. Con ella tuve tres hijos y sé que será la mujer de toda mi vida."
Más allá de sus personajes cinematográficos, simpáticos o siniestros, Raf Vallone supo conservar la humildad de aquellos que hacen del arte sólo su trabajo y su vocación. Recorrió casi todos los estudios cinematográficos del mundo, alternó con las más populares actrices y actores internacionales, fue dirigido por realizadores de enorme prestigio y mantuvo una férrea conducta en cuanto a su pensamiento social y político.
Vallone permanecía retirado del mundo del espectáculo desde 1995, en el que decidió interrumpir su carrera debido a su avanzada edad y, subrayó, "desencantado por la falta de valores en el mundo cinematográfico y teatral".
En 1999, y durante un reportaje, descubrió públicamente la apatía de su entorno con una frase contundente: "El mundo me aburre hasta tal punto que estoy dispuesto a abandonarlo sin pesar". Los funerales de Vallone tendrán lugar mañana en la iglesia de los artistas de la Piazza del Popolo de la capital italiana.



